Inicio > Firmas > Ayer fue miércoles toda la mañana > Ana, la nueva Sherezade
Roberto Santiago. © Nines Minguez

Roberto Santiago (Madrid, 1968) ha trabajado duro para poner el punto final a Ana (Planeta), primera novela para adultos que publica tras haber arrasado con su serie para niños, Los futbolísimos (SM). Aunque el germen de Ana tiene más de 30 años, “llevo tomando notas para esta novela desde hace 20”, la ha escrito en un tour de force de año y medio, durante doce horas de intensa escritura, siete días a la semana.

Roberto Santiago es un escritor experimentado en distintos géneros: guionista de cine y televisión, dramaturgo… Estrenó Ruleta, un corto que pasó por la sección oficial de Cannes en 1999 y hasta ahora no ha hecho más que crecer en la dirección, entre otros, de los siguientes filmes: El penalti más largo del mundo, El club de los suicidas, La cosecha, con la que se alzó en Norteamérica con varios premios.

"El mundo del juego en Ana es absolutamente real y no está contado en ningún otro libro, al menos que yo conozca"

Con más de 25 títulos de literatura para jóvenes lectores y más de 15 años adaptando obras para el teatro y escribiendo y estrenando las suyas propias, la última Adolescer, en 2015, Roberto Santiago ha entrado por la puerta grande en el género de la novela. Y todo apunta que para quedarse, puesto que la editorial ha lanzado este libro como una gran apuesta, con una primera tirada de 30.000 ejemplares.

La trama tiene como base fundamental el juego, legal e ilegal. “El mundo del juego en Ana es absolutamente real y no está contado en ningún otro libro, al menos que yo conozca”, dice el escritor.

“Ha dado el paso a la novela de adultos abordando un personaje femenino”, explica, “porque necesitaba hacerlo desde hacía mucho tiempo. Hay mucha más Ana que la que contiene esta novela. Todo lo que he hecho hasta ahora ha sido un camino de aprendizaje para escribirla”. El origen está en un relato que escribió hace 30 años, después de ver el filme Veredicto final, [Sidney Lumet, 1982]: “Quedé en shock. Fui inmediatamente a hablar con mis padres y les dije que quería dejar la carrera de Derecho para dedicarme al cine y la literatura”. El cuento que escribió entonces se basaba en la lucha de un escolar por sacar la verdad a la luz debido al acoso que sufría. Una lucha como la que llevará a cabo la protagonista de esta novela: “Ana se enfrenta con este sistema, pero es una lucha muy desigual. Es como David contra Goliat”, dice con entusiasmo. “Conozco el mundo del juego y lo que he visto en él me ha puesto los pelos de punta”, continúa contando el autor: ”Partidas nocturnas ilegales en las que se juegan miles y miles de euros”.

Este es el marco con el que Ana, la abogada protagonista, se va a encontrar en la defensa de su hermano, acusado de asesinato. “Al principio de la novela, Ana no sabe nada del juego; será, por tanto, como los ojos del lector al meterse en ese mundo tan desconocido para ella”.

Además del cine, Roberto Santiago también tiene referentes literarios en los que apoyarse, como es el caso de El buen soldado, la novela de Ford Madox Ford. Santiago recuerda esta frase del escritor británico: “Sabía perfectamente que hasta que no tuviera 40 años no sería capaz de escribir una buena novela”. Roberto Santiago sobrepasa los 40 y sabe que con Ana está cumpliendo uno de sus sueños, el de convertirse en un gran novelista, un escritor que en breve tendrá la satisfacción de verse publicado en Italia, Francia, Polonia, República Checa, y siguen sumándose países que apostarán por Ana. También están a punto de cerrarse los trámites que trasladarán su novela al cine y la televisión.

Ana, de Roberto SantiagoRoberto Santiago es un tipo alto y delgado que habla con determinación y entusiasmo, un hombre que sabe agradecer lo que le está pasando, sin olvidar que la vida y la literatura son estadios que se nutren de emociones: “Las emociones”, dice, “son la clave de todo, más que la historia”.

Ana es una novela que tiene todo lo imprescindible para convertirse en un bestseller de calidad. Hay además de historia y emoción, intriga, tensión, personajes, ritmo ágil, estructura, conflicto y un tempo narrativo que va in crescendo a medida que el lector penetra en esa selva argumental que es la literatura de juicios, tan querida en el mundo anglosajón y tan novedosa para nosotros. Roberto Santiago sabe usar a la perfección lo que alguien denominó “promesa literaria”, que tan bien sabía hacer Ernest Hemingway, y que consiste en que, al final de cada capítulo, el lector queda en suspenso, preparado y deseoso de pasar página para saber más del conflicto que le están contando.

Sin duda es Roberto Santiago un magnífico contador de historias, un escritor culto y documentado, dotado de los mejores recursos literarios. La abogada Ana Tramel, protagonista de esta novela, es una Sherezade que hila un episodio con otro, haciendo que el lector no pueda cerrar el libro sin antes querer descubrir más detalles de esta historia fascinante.

 

ANA. IMAGEN DE LA JUSTICIA

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