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Marcela Serrano: “Las heridas de la dictadura chilena no se van a cerrar nunca en mi generación”

Marcela Serrano. Foto: Jeosm

La escritora chilena, una de las novelistas latinoamericanas de mayor éxito, regresa al panorama literario con La Novena, una obra sobre la traición y el perdón en la que, por primera vez en su trayectoria, hace recaer la historia en un protagonista masculino, aunque no falten en ella excelentes personajes femeninos.

No es una novela política. Sí lo es sobre las consecuencias que la dictadura chilena tuvo para miles de ciudadanos y las huellas que dejó en sus vidas. Por algo Marcela Serrano (Santiago de Chile, 1951) pertenece a esa generación a la que el golpe de Estado de Pinochet, en 1973, rompió la juventud y la marcó para siempre: “Es muy probable que la referencia a la dictadura se encuentre en todo lo que yo escribo y en lo que hace la gente de mi generación”, afirma en esta entrevista la escritora, quien por unos días ha dejado atrás el sosiego de su casa de campo en Chile para promocionar en España su nueva novela, publicada por Alfaguara.

"Sé que hasta el día de mi muerte voy a estar marcada por la dictadura. Ahora, los jóvenes tienen vidas elegidas, nosotros no. A ellos no les mataron a sus amigos ni los torturaron."

No es una novela política, pero la palabra “dictadura” despierta en ella un aluvión de recuerdos: “yo tenía 22 años cuando el golpe de Estado, y toda mi vida posterior quedó marcada: lo que hice, cómo viví, dónde fui, con quién me emparejé. A veces, fantaseando me pregunto: ¿qué habría sido de mi vida si no hubiera habido golpe, hacia dónde me habría dirigido? ¿Me habría quedado solo en lo de las artes visuales (estudió Bellas Artes), me habría dedicado a la política…? Todo podría haber sido absolutamente distinto. Es raro cuando te cortan la vida tan tempranamente”, dice Marcela Serrano cuyo rostro refleja aún el cansancio propio del jet lag. “Me siento un poco pachucha”, una palabra española que “en Chile no se entiende” y que le encanta a la autora de Nosotras que nos queremos tanto, su primera novela, galardonada con el Premio Sor Juana Inés de la Cruz.

Marcela Serrano. Foto: Jeosm“Las heridas de la dictadura no se van a cerrar nunca en mi generación. Yo sé que hasta el día de mi muerte voy a estar absolutamente marcada. Mis hijas ya no, quizás. Ahora, los jóvenes más conscientes estudian lo de la dictadura, reivindican a Salvador Allende, pero ellos tienen vidas elegidas, nosotros no. A ellos no les mataron a sus amigos ni los torturaron. Cada vez que aparece en las noticias algún juicio nuevo, se renuevan todas las antiguas historias. Está todo muy presente. Y cuando escucho cierta música de aquella época, ahí, de repente, me pillo con una pena: ¡Dios mío! ¡No se nos va a quitar nunca esa pena, nunca!”

"La relegación era un castigo feroz, porque te cortaban los trabajos o el estudio y te abandonaban a tu suerte en un lugar determinado, en el que no podías trabajar."

La Novena es el título de su nueva novela y así se llama también el fundo donde vive actualmente Marcela Serrano, situado no muy lejos de la capital chilena; un nombre que no obedece a motivos religiosos sino al resultado de dividir en nueve partes una finca familiar. En su casa de campo, la escritora encontró la tranquilidad necesaria para desarrollar esta historia protagonizada por Miguel Flores, un estudiante detenido durante una protesta contra la dictadura, que fue relegado en una zona agrícola, sin recursos de ningún tipo y con la obligación de presentarse cada día en el puesto de carabineros más próximo, hiciera sol o diluviara. Allí conoce a Amelia, una viuda culta y generosa, dueña del fundo la Novena, que acoge al desterrado, le contagia su pasión por la literatura y le va contando retazos de su vida, jalonada de traiciones. A partir de cierto momento, se precipitan los acontecimientos y las consecuencias serán terribles.

¿Cuánto hay de autobiográfico en La Novena?

“Está basada en un hecho real. Mi madre (la novelista Elisa Pérez Walker) vivió en La Novena y atendió durante unos meses a un chico que fue relegado a esa zona y que no tenía a dónde ir ni qué comer. Un joven que, como el protagonista de mi libro, miraba a la dueña de la finca como enemiga de clase”. “Tuvieron una relación muy linda. A partir de ese hecho verídico, se me ocurrió escribir una novela. Todo lo demás es ficción”, asegura.

“La relegación fue un castigo muy común en la dictadura chilena y duraba tres meses. Era un castigo feroz, porque te extraían de tu ambiente, te cortaban los trabajos o el estudio y te abandonaban a tu suerte en un lugar determinado, en el que no podías trabajar”.

Marcela Serrano. Foto: JeosmLa autora de novelas como El albergue de las mujeres tristes o Lo que está en mi corazón (finalista del Premio Planeta 2001) nunca planifica a priori sus libros. Ambientada en los años ochenta y en 2005, La Novena empezó como una obra sobre la traición y acabó siéndolo también sobre el perdón. Ese cambio se produjo durante el proceso de escritura, sin que la autora lo hubiese “calculado”. Se deja llevar por los personajes y nunca sabe “el final” cuando empieza a escribir.

Es la primera vez que le das protagonismo a un personaje masculino ¿Te ha sido difícil meterte en la piel de Miguel Flores?

“En absoluto. Durante la dictadura, cuando trabajábamos en la clandestinidad, tuve muchos amigos que eran parecidos a Miguel Flores y no me costó nada imaginarme al personaje. ¡Había tantos jóvenes que se jugaron tanto luchando contra la dictadura…!”

Además, prosigue Serrano, “los hombres no escriben bien sobre mujeres. Yo siento que nosotras, quizá porque criamos a nuestros hijos o porque somos más abiertas emocionalmente, conocemos de memoria a los hombres, pero ellos no nos conocen a nosotras, no nos entienden”.

“Cuando uno lee sobre mujeres en determinadas novelas escritas por hombres ve que hay algo que no marcha. Les cuesta mucho más ponerse en nuestra piel, y cuando lo hacen, crean personajes como Madame Bovary o Anna Karenina, que son unas estúpidas. Las novelas pueden ser unas preciosuras, no dudo de su valor literario, pero esos son los dos personajes que los hombres ponen como paradigma de mujer: un par de estúpidas. (Los hombres) no entienden nada”, dice con humor Marcela Serrano, que subraya cuanto dice con sus grandes y expresivos ojos.

"Los hombres no escriben bien sobre mujeres y, cuando lo hacen, crean personajes como Madame Bovary o Anna Karenina, que son unas estúpidas."

La traición es el eje central de la novela, pero, al entregar el original, la escritora chilena se dio cuenta de que, además, había “tratado de escribir algo contra la rapidez, contra la urgencia”: “tenía la sensación de que, al plasmar el tipo de vida que Amelia llevaba en el campo, de alguna forma podía sujetar esta cosa del tiempo. Eso para mí fue central”.

“De ahí también mi decisión de irme a vivir al campo, para ver si atenúo esa prisa con la que vive la mayoría de la gente. Hay un punto en el que uno se tiene que retirar porque es muy fácil banalizar la vida. En el campo se puede encontrar el reino interior del que hablaba mi abuela. Desde niña me dio miedo no tener ese reino interior”.

En la novela, el protagonista busca desesperadamente el perdón, otro de los grandes temas de La Novena. ¿El perdón es siempre necesario?

“Ahí tengo una doble lectura, la personal y la política, es algo muy complejo. Mira, acaba de pasar lo de Colombia, que nos tiene a todos tan enfermos con lo del plebiscito (en el que ha triunfado el no al acuerdo de paz alcanzado con la guerrilla). Yo pensaba que, políticamente, es necesario el perdón porque, si no, es guerra”. “Si eso se aplica a lo personal, creo que la falta de perdón a la larga te va horadando, quita mucha energía. Pasa como con el odio: es agotador odiar a alguien”.

“Yo creo que el perdón tiene que ver más con uno mismo que con el otro, y tiene que ver con la búsqueda de la paz. Por eso decía que es tan político como personal”.

Imre Kertész, el escritor húngaro que vivió el Holocausto, decía que “ninguna persona torturada, ninguna, queda sin mácula (…) Nunca más podrás hablar de inocencia, sino a lo sumo de supervivencia”. ¿Te ha costado escribir el fragmento de la novela en el que se habla de las torturas en la dictadura?

“En Chile, yo tengo muchos amigos que fueron torturados brutalmente, pero no hablan sobre ello. Nunca un torturado te va a hablar de la tortura. Yo he estudiado el tema: las marcas que deja la tortura son insospechadas para los que no han pasado por ahí. Te marca para siempre. Es feroz. Las consecuencias son irreversibles”.

Ana Mendoza y Marcela Serrano. Foto: Jeosm

Amelia, la dueña de La Novena, tiene como libro de cabecera la novela decimonónica Mary Barton, de la autora inglesa Elisabeth Gaskell. ¿Qué papel desempeña esta obra en tu nueva novela?

“Es casi un personaje más de La Novena. Mary Barton es una gran novela del XIX. Impresiona cómo su autora describe la pobreza que había en Manchester y la dureza de la vida de las mujeres. Las escritoras decimonónicas son como una luz en el camino. Y para una mujer que escribe, ellas son un referente”.

"La falta de perdón a la larga te va horadando, quita mucha energía. Pasa como con el odio: es agotador odiar a alguien"

Hija del ensayista Horacio Serrano y de la novelista Elisa Pérez Walker, Marcela Serrano tardó en encontrar su voz literaria y no publicó su primer libro hasta los 39 años. “Siempre fui estimulada por mis padres al dibujo y a la pintura, pero la escritura era como el comer en mi casa, lo más natural: todo el mundo escribía. Y nadie se impresionó con que yo, a los once años, escribiera mi primera novela y se la llevara a mi mamá. No me hicieron caso. Y entonces me dediqué a la pintura”, recuerda.

La Novela. Foto de JeosmSus libros han tenido una excelente acogida entre los lectores, y quizás algo menos en el mundillo literario, “dominado por los hombres, que son feroces y bastante misóginos, incluso en la forma de calificar. Dicen cosas como “a la Marcela la leen mucho, es sospechosa”.

“Pero hace mucho tiempo ya que no les hago caso, no los veo ni me presento en ninguna ocasión de encontrármelos. Como ya me retiré del mundo, es bastante agradable ni enterarme de lo que dicen”, concluye.

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Título: La Novena. Autora: Marcela Serrano. Editorial: Alfaguara. Venta: Amazon y Fnac

 

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