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Epistolario de Lorenzo Martínez Fuset a Federico García Lorca (y III)

Federico García Lorca en 1916, cuando se escribía con Lorenzo Martínez Fuset

Tercera y última recopilación de cartas (de la 31 a la 46) que Lorenzo Martínez Fuset, el futuro represor amigo de la futura víctima, escribió a Federico García Lorca.

Carta 31

Baeza, 24 de febrero de 1918

Sr. D. Federico Gª Lorca.

Granada.

Mi queridísimo amigo Federico:

Aunque yo creí que no me ibas a contestar, iba pensando en tanto los móviles que te inducirían a tal resolución. Yo, en verdad, que en ello me he retrasado, pero asegurarte puedo que mi voluntad no ha intervenido en ello sino la parsimonia del cartero en su afán de cumplir una orden por mi dada de cartas al portador. No es que tus cartas tengan o encierren nada, ni que tengan correspondencias mías con otras personas, nada de particular para que pongan un veto a la lectura de mis padres, pero siempre es una barrera a ciertos individuos que podrían difamar aún sin motivos.

De Amelia ni una palabra. ¡Todo se dirá! De los demás asuntos de mis amigos y murmuradores tengo deseos para que tú muestres sin esa mascarilla socorrida de la adulación.

De mis escritos, los has juzgado mal, tal vez muy mal. Con excesiva benevolencia. En todo, tengo interés porque vengas.

Sin más por hoy y repitiendo mis cariñosos saludos a tu familia se despide tu fraternal.

Lorenzo

(Sin apellidos)

Espero música tuya. No te hagas tanto de rogar. ¡¡Por Dios!! Ya te mandaré algún artículo. Pero solo para ti.

Adiós.

P. D. 2ª. Ruego encarecidísimamente indiques precio de apuntes “Historia del Derecho” para remitírtelos enseguida.

Urge su envío a un muchacho de aquí, un tal Elorza, que estudia conmigo en Murcia.

Repito. Adiós.

***

Carta 32

Queridísimo hermano Federico:

Dejemos aparte la discusión sobre cual ha sido el primero en llamar y apear después el tratamiento. Ante todo me molesta -si cabe la palabra- que dudes si tengo ganas de que vengas y después de imponer como condición precisa las presentaciones. Esto no había y no hay nada en proyecto, pero sea cual tú deseas.

De Lina: ya sabes que siempre la quise. De mis proyectos por su extensión, no por su grandeza, huelga y en ésta enumerarlos. Ya te contaré. De Reposo, mi cara amiga, me indica te diga porque no la has contestado. Tu libro con verdadera avidez por leerlo. De los apuntes “Historia del Derecho” ya sabía que abarcaría la misma materia que los de “Historia Jurídica”, pero aunque los títulos son análogos sabes muy bien que la forma expositiva cambia y he ahí lo que te preguntaba si seguía el proceso del Sánchez Román. Nuevamente te repito les busques aunque sean de lance pues tengo interés en servir al susodicho y ya infrascrito Eusebio Elorza.

El papel que uses es siempre bueno y la letra lo mismo me da tal que tus pensamientos que creo sinceros están en los de mi mismo acordes.

Sin más y con deseos de verte tu hermano

Lorenzo

***

Carta 33

Hoy 6 de marzo, con la ignorancia más supina.

Querido hermano Federico ante todo:

¿Por qué has dejado de llamarme así? ¿Acaso los eternos difamadores de que tú me hablas han encontrado en ti el eco de sus maledicencias? No creo.

Tu asunto -Machado D. Antonio (28) – es bastante amigo mío. Perdona si hasta ahora te lo he ocultado (lo tengo a gala y mis galas jamás relucen por mí mismo sino por lo que ellas representan). Hablo con él multitud de veces sobre todo en la Biblioteca del Instituto. Últimamente comentando un artículo del célebre “Julio Cejador” (29), el comentarista de “Gracián” y en este caso del inmortal Machado y visto a la luz pública en “Nuevo Mundo” (artículo que seguramente habrás leído), saqué como otras muchas veces tu personalidad en nuestra conversación y Machado, justo es decirlo, coincide conmigo en lo que se relaciona a tu sentimiento Artístico y te aprecia en tu mérito. Él me ha prometido sus obras de las que hace relación el citado articulista -“Campos de Castilla” y “Soledades”- y otra cuyo título me dijo y no recuerdo. En cuanto a su marcha de aquí será en varios días antes de Semana Santa. Satisfecho tu encargo que me ofende hasta el maximun y que tú no has comparado con nuestra fraternal amistad.

He leído los artículos en que aludes en tu carta sobre la Universidad de Murcia. No es a título defensivo por lo que te recomiendo la lectura de un artículo publicado en “abc” titulado “En defensa de la Universidad de Murcia”, correspondiente al nº 4637. Únicamente plugo que salga abogado en septiembre para fines que te explicaré cuando hagas tu próxima y ya ansiada visita a ésta.

"De tu cariño o afecto hacia mí frío, casi nulo como lo demuestra la tardanza de tus cartas. De todos nada. De mis amores hacia Lina el caos. Insuperable, casi gigantescos"

De Amelia ni una palabra. Lo comprendo y a fe que quisiera verla, hablarla y acaso, acaso… nada. Indiscreciones que se agolpan.

Tu libro huelga mi comentario insulso y tal vez mezquino. De tus amigos “De los Ríos” y “Morcillo” (30) ni una palabra. Lamento su derrota electoral aunque veo la influencia de dinero contrario. De Mora nada. Así lo quisiste una vez.

De tu carta ¡enigmática! ¡incomprensible!

De tu cariño o afecto hacia mí frío, casi nulo como lo demuestra la tardanza de tus cartas. De todos nada. De mis amores hacia Lina el caos. Insuperable, casi gigantescos.

De mí mismo no sé que decirte.

Adiós. Tu fraternal.

Lorenzo

No te pedía los apuntes de “Historia Jurídica” sino los correspondientes al segundo de Facultad de Derecho bajo el nombre de “Historia del Derecho”, los que creo encontrarás en la conserjería.

Adiós.

(91) Es una pedantería involuntaria el decir que coincide conmigo; mejor yo coincido con él.

Notas:
28)
Federico y Machado se conocieron en 1916, en el primer viaje del joven poeta a Baeza donde el autor de “Soledades” residía desde 1912 tras la muerte de su joven esposa Leonor Izquierdo. Machado era maestro en el Instituto General y Técnico de esa población, aparte de conservar cierta amistad con Martín Domínguez Berrueta.
29) Julio Cejador y Frauca, filólogo, novelista y monje jesuita. Fue autor de una edición de “El Criticón” de Gracián. Machado le pidió ayuda a Cejador en 1917, cuando decidió acabar la carrera de Letras y se encontró con el latín, asignatura de la que era catedrático el filólogo. Machado le dedicó sus “Poesías escogidas” de 1917, pero posteriormente suprimió el homenaje.
30) El pintor granadino Gabriel Morcillo, profesor de la Escuela de Artes y Oficios de su ciudad natal. Fuset se refiere a las elecciones a Cortes del 24 de febrero de 1918 que dieron una ajustada victoria a los conservadores de Eduardo Dato.

***

Carta 34

Mi querido amigo Federico:

Ya que has dejado los tratamientos cariñosos con que yo siempre me gustó usarte o tratarte, no me atrevo a comenzarlos por temor a que te sean molestos.

Verdaderamente me ofenden tus improperios (si así podemos llamarlos) de “Mal amigo” pues siempre encarno hacia ti en mí la más pura de las amistades. Yo vi en ti el amigo intachable y aún lo sigo viendo y lo veré. Y como dijo el profeta: “lo admiraré y admirarán todas las generaciones”. Mas tú has sufrido una época de crisis. Yo atribuía a devaneos amorosos y como el hombre si los sensualiza se convierte en felino que no conoce, he ahí porque esperé interminablemente tu final de metamorfosis. Entre tanto ya dudaba de mí mismo. Pero, en fin, paréntesis vitales que al descorrerse dejan ver más clara aún la realidad. Amistosa que sigue sin renovarse porque no se fue. Mil y mil cosas.

Y ahora vamos a por qué no te he contestado dejando pasar una fecha. Estaba en el campo. Más explicaciones huelga. ¿Verdad? Machado aún no ha venido, ni vendrá hasta el día 8 aproximadamente. Mas al venir a esta ciudad que guarda antiguos conjuros, me verías a mí porque las amistades repito no son de un día, ni se pueden extinguir con él. Brindo por nuestra renaciente amistad que jamás creí perdida y esperando abrazarte muy fuertemente y en breve, se despide tu siempre amigo fraternal.

Mis recuerdos a tus papás y simpáticos hermanos.

Espero tu inmediata contestación. El periódico no lo he recibido, ansío verlo y agradecidísimo. Te contaré en mi futura cosas interminables. Adiós… Adiós… Adiós…

***

Carta 35

Matasellos: 3 de abril de 1918

Extrañadísimo por no recibir carta tuya en una porción de tiempo. Esperaba ya últimamente en los días de Pascuas, después de pasadas las vacaciones de Semana Santa. Creo no habrás olvidado mi encargo. No dudo y ya planeo que vendrás aquí antes de que yo me marche a examinar.

Siempre tu buen hermano.

Lorenzo

***

Carta 36

Queridísimo amigo Federico:

Comprendo el susto que pasarías al sentir el terremoto y admiro la frialdad de tu hermano.

Ante todo dispénsame el papel en que te escribo, pero la brevedad hace que no quiera bajar abajo por timbrado. Me he retrasado por mandarte la croniquilla sobre tu magno libro. En verdad que deseo saber los motivos que te hicieron cambiar el título. El periódico “Letras y Figuras” (31) me ha gustado mucho, está bien editado y en cuanto a la forma de publicar mi artículo estoy encantado. Bien es verdad que tú habrás influido porque no sé que tal me parecerá, ni que juicio formaré dentro de unos años. Palabras de Machado en el prólogo de “Páginas escogidas” (32). Prometo leer a Eça de Queiroz (33) y tengo un buen concepto de ella [sic] por el libro de Colombine (34) “Mis viajes por Europa”. Machado te pondera (35). Me dice que te ha escrito, reconoce en ti al músico y al literato, pues que en el fondo es arte mismo. Tu prosa es musical. Y en resumen casi te bendice. Esto lo dice el príncipe de la lírica española. ¿¿¿¿Verdad que hice una tontería mandándote un artículo en que la dedicatoria te ponderaba aunque justamente?? Después lo he pensado, pero perdona.

Ven por aquí para ferias. Son del 18 al 22. Hablaremos sobre mis futurismos. Granada… Ya iré. Cuanto anhelo que llegue el próximo curso.

Deseo que vengas pronto. He sentido que no lo hayas hecho pero me alegra por los motivos. Oh, ¡¡!propietario! (Bromas) Ha visto que tu amigo Segovia está en la cárcel. ¿Cómo fue? Alguna genialidad. Cuéntame.

Si supieras que me cuenta Machado de Rubén Darío. Cada anécdota que hace reír hasta desternillarse. Deseo oír cuanto antes “Tonadas de la Vega”.

Ya discutiremos el tema Mujer. Verás barbarizar este tío.

En fin, caro Federico, ven cuanto antes, decídete y cuéntame todo el repertorio que deseo saber. Y hasta tu próxima que sea a vuelta de correo, se despide tu hermano que te abraza.

Lorenzo

Baeza, a 7 de abril.

Notas:
31)
Revista valenciana en la que Martínez Fuset publicó un elogioso artículo sobre “Impresiones y paisajes”.
32) Machado reunió, bajo el título de “Páginas escogidas” en 1917, una selección de su obra poética entonces publicada. En su prólogo el autor sevillano afirma que “pensé que la misión del poeta era inventar nuevos poemas de lo eterno humano, historias animadas que, siendo suyas, viviesen, no obstante, por sí mismas. Me pareció el romance la suprema expresión de la poesía, y quise escribir un nuevo Romancero”.
33) El escritor portugués parece que fue uno de los autores leídos por el joven Federico. En la biblioteca personal del poeta existen dos títulos de Queiroz.
34) La escritora y periodista Carmen de Burgos, gran defensora de Eça de Queiroz.
35) No se ha conservado el epistolario mantenido entre Lorca y Machado, a excepción de una pequeña nota del autor de “Campos de Castilla”.
36) El guitarrista Andrés Segovia, amigo de la familia García Lorca.

***

Carta 37

Hoy, 9 de abril.

Mi queridísimo hermano Federico:

Recibí con algún retraso tu carta y hoy que quiero cumplirla te contesto con la premura que me pides.

Verdaderamente estoy ávido de leer tu libro y aún más de releer interminablemente el capítulo que me designas o dedicas. He hablado con Machado. Éste en su modestia no tiene límites. Al enseñarle tu carta se apresuró a indicar que él jamás podía ser un objeto de un viaje. No obstante que se alegraría mucho de verte, encargándome mucho que le remitieses un libro. Digo igual. Y que al menos le indicases librería en donde se hallase. En el recorrido que te hicimos indicó que debías seguir la Música pues dice que harías época y música, cosa de la que estamos faltos en España.

Añadió por último que Granada era poco para ti y que los primeros éxitos se cifrarán en sitios donde el triunfo fuese más costoso y resonante. Le hice ver el recorte que me enviaste para que notase que sus vaticinios habían tenido similar y agregó que dejases la carrera de Leyes toda vez que el artista implica la desunión, la rotura de la Armonía, el divorcio de lo sistemático. No obstante, le argumenté que era un deber que querías cumplir con respecto a tu padre.

Y en suma acabamos en deseos de que vengas, debiendo de ser muy pronto pues se marchará probablemente el mes entrante.

Y sin más que decirte y deseando abrazarte se despide tu hermano que te quiere.

Lorenzo

Mis recuerdos a tus padres a los que mandarás mis más frenéticos aplausos y a ti nada pues repito mi sinceridad. A tu hermano mis afectos.

Adiós.

***

Carta 38

Hoy, 15 de abril 1918

Mi queridísimo hermano Federico:

Ante todo dispénsame la tardanza de una fecha. A Machado le enseñé tu carta porque creo o mejor creí que era una cosa natural y abusando de tu confianza me permití ese lujo. No obstante, puedes descuidar y asegurar que no se repetirá la acción. En cuanto al concepto que de él tienes, venimos conformes en todo. Tu libro lo espero con verdadera ansiedad y si es Machado no quiero decirte. Únicamente me ofende de tu carta el que no me quieras mandar recortes sobre el juicio crítico de tu obra, cosa que me placería para después armonizar el mío que aunque teniendo los vínculos de amistad habría de ser claro y sincero. Además crees que te considero bajo el mundano peso de la alabanza y olvidas que quien jamás las tuvo no puede criticarla y asimilársela.

"Me place que estés enamorado. Ella ha de saber tus locuras de artista y fomentará interminablemente. La mujer es así, alma y saco de placer"

En fin, Federico, repito una vez más mi aplauso. ¡Oh, músico-poeta! Llegará el día que tu ovación sea estruendosa, pero guárdate muy bien del vasallaje de tus enemigos. En cuanto a los míos, ¡nada! Desprecio.

Me place que estés enamorado. Ella ha de saber tus locuras de artista y fomentará interminablemente. La mujer es así, alma y saco de placer.

Ya te mandaré un artículo mío. Si te gusta lo publicas sino lo corriges y si no admite correcciones porque varía, le desechas con la pena que puede causar a los ignorantes. Lamento considerablemente tus vaticinios sobre exámenes, pero creo que no habrá profanos que aún quieran amortajar descaradamente la justicia con el estigma de la envidia. Ratones de Biblioteca. Letraduchos estériles.

En fin, perdón por la filosofía poco elevada y sí muy VULGAR y tú manda al hermano de corazón.

Lorenzo

P. D.

Mis recuerdos a tus papás y hermanos. De la organización del banquete cuéntame e incondicionalmente me adhiero.

***

Carta 39

Sin la antiestética máquina.

Querido hermano Federico:

Nunca debe ser para el misericordioso fuerza el ejercitar las obras. Es incoherente la idea como yo, ¿verdad? Pues he ahí la explicación. Tú sabes que mi laconismo, esa enfermedad que tus cartas me hacían soñar, aislarme por un momento del plano de realidad en que me hallaba.

Y hete que he vuelto a tu esfera, quiero ser idealista y al serlo como tú soy extenso. Pero son más casi las cosas que tengo que comunicarte. Y empecemos.

Mira, Federico. Yo sé que nadie me quiere, que todos me aborrecen, que el odio acaso mixtificado por la envidia se cierne sobre mi. Pero ahí que yo magnánimo lo perdono.

Aconsejarte quiero, Federico. Tus amigos, o los que se llaman amigos tuyos, jamás te fíes. Las opiniones de Góngora (37) y contertulios no te sean tórridas, interpretadas como son repáralas de su sinceridad y comunícame pues ya si algún día infieres un tropiezo abandonarían.

Mi carta, aunque te parezca incongruente, léela y si no la entiendes, lo que creo difícil, yo te la aclararía.

Tus ideas de ir a Murcia y dedicarme el libro son admirables. La 1ª por unirnos. La 2ª por el testimonio de tu cariño.

Deploro no poderte complacer en lo de ir a Granada, pero más aún en lo de viajar unidos, porque he aquí Federico que tú que viajas conmigo espiritualmente un poco trecho, pues que sigues el camino dejándome en la estación primera sería un gusto hacerlo en la realidad.

Y ahora Federico viene lo incomensurable del secreto. Prepárate y conviene un nuevo pliego. Lo merece el asunto.

¡He sido sensual! ¿Cómo tú que me auscultabas bajo el prisma de espiritual sentimentalismo ibas a ser contestado por mí? Sí, Federico, la luciérnaga de la lujuria alberga en todos sitios y yo he sido víctima de acción pueblerina. Una pueblerina ha sido mi ilusión, me ha absorbido el seso, me ha amado, la amaba y aún la amo. ¿Por qué ocultarlo?

Pero he lo imposible de las acciones, la invariabilidad de las leyes dóciles. ¡Era una cocotte! Irrealizable para todos menos para mí. Disgustos de mis padres y ella que todo lo supo en un tiempo hace 4 días poco más o menos, se ha alejado de aquí, no quiere hacerme sufrir, se lleva mi amor para dejarme el suyo.

Es horrible, increíble y llano. Acaso haya jugado conmigo y su marcha sea una vicisitud de mi vida. Pero no, ¡me amaba y me ama! Es necesaria conocerla y yo que era el que ha [ilegible] con ella y la escribe interminablemente, la conozco.

Parece novelesco. Haré una novela. Te la dedicaré por ver el duelo del secreto y ahora mi amigo guarda mi carta, sea para ti, como yo, y cual tú voy a escribir incesante. Perdona con mis inconveniencias, aún subiste el recuerdo de la carnal mujer. Sólo pienso en que [ilegible] se merecerá. Y lloro… Y lloro… No me importa el mundo.

Te ama tu hermano.

Lorenzo

Nota:
37)
El poeta y dramaturgo granadino Manuel de Góngora y Ayustante, hoy olvidado, pero de cierto éxito en los años previos a la guerra.

***

Carta 40

“Converso con el hombre que siempre va conmigo” (38). Machado.

Baeza, 22 de abril de 1918.

Mi queridísimo amigo Federico:

He recibido tu libro. No sabía si en el ojear de sus páginas encontraría destellos de amor. Al fin en una de sus dedicatorias lo he comprendido.

Se respira en sus distintas fases amor fraternal, el mío; amor de padre, tu maestro (ha pasado a mi memoria la presentación que me hiciste y el humilde estado de su casuca); amor sensual, tal vez raro, el de María Luisa. Acaso me equivoque, no lo desearía.

Reposo no está aquí, se halla en Ronda y su familia se muestra satisfechísima. Yo, por mí, solo puedo decirte sin títulos pomposos que te ofrezco mi más cordial enhorabuena, no con la rutina de las palabras sino con los ardores del corazón de tu hermano.

De muy pronto recibirás mi muy juicio crítico publicado y hoy te remito un cuento. Es al principio de una descripción Baezana. Si no te gusta, deséchala, pero no la mires con los ojos del escritor sino con la benevolencia de la amistad. ¡No iguala a la tuya!

¡María Luisa! Y a mi mente viene la mujer idílica por ti comprendida. Me parece verla en un cierrecillo de la Gran Vía. En fin, secretillos de todos y que todos saben.

A todos mis amigos ¡nada! como siempre. A tus padres mi más simpática felicitación, llena de futurismos que les deseo para ver tus obras honra y prez (como diría un romancero) de la intelectualidad Granadina.

Prometo un viaje a esa cuando regrese de Murcia. No estoy conforme con el pensamiento de Machado. No te debes ir aún de ahí. En el discurrir de tus pensamientos me ha parecido ver que Granada es un filón, siempre lo fue. ¿Y a que ir a las desconocidas minas de cobre si tenemos las de brillantes? No y mil veces no. Agota los tesoros Granadinos y cuando la fuente comience a secarse ¡vuela! No son consejos. Observaciones solamente. En fin, queridísimo Federico, la aroma de tu libro va embriagando. Casi no puedo seguir escribiendo hasta finalizar la lectura; ella abstrae, parece decir sigue y a ella voy.

Mil gracias por el ejemplar y con todos mis beneplácitos y hasta mi próxima que ha de ser muy pronto reciba nuevamente la ofrenda de cariño de tu más fiel amigo y hermano.

Lorenzo

P. D. Muy pronto te enviaré una carta ocupándome sobre el escultor Blay y una interviú que tuve con Maicas de Meer, antiguo amigo mío y que está necio como los compañeros que con él vinieron.

Adiós ¡Inmortal! ¡¡¡Recibe los lauros de tu fama justa!!!

Veo la particular dedicatoria. Bien, pero ya sabes.

Adiós

Nota:
38)
Uno de los versos del “Retrato” escrito por Machado para “Campos de Castilla”.

***

Carta 41

Baeza, 1 de mayo de 1918.

Mi queridísimo amigo Federico:

Te escribo impulsado por dos móviles. Uno, el enterarme por el periódico en este momento la cuestión sísmica, aunque tranquilizado ya por no haber desgracias personales. Y el otro, por contestar tu carta, recibida después de yo escribirte y que pensé hacerlo cuando tú lo hicieses a la mía. De los primeros efectos y aún de los últimos, del terremoto, quiero enterarme al detalle. ¿Te asustaste? Cuéntame. Un día de estos te mandaré mi opinión sobre tu libro en uno de los periódicos pueblerinos publicada. Ello es el medio que dispongo aquí, bueno para mi literatura, malo para expresar sentimientos acerca de un libro como el de “Impresiones y paisajes”.

Y pues que hables de sinceridades en tu carta, te diré me hubiese gustado más el título que pensaste ponerle a tus escritos y que anunciaste en aquel periódico de Burgos. “Caminatas por la Vieja Castilla” (39) es más adecuado, más fuerte, tal vez más artístico. No quiere decir que éste no reúna las condiciones de responder al fondo de los escritos, pero era tan vigoroso… ¡Ah!

De tu piano de cola no te he hablado porque sencillamente se me ha pasado, pero me parece que será magnífico, digno de ti. ¡Cuánto lamentaba yo el que dejases la Música! Y me lo suponía. ¿Será un obstáculo escribir? Pero no veo que armonizas, supeditas la una a la otra y alternativamente la fecundas. Serán más resonantes tus obras musicales, será más grande tu triunfo en la región donde hay más poetas que músicos. Ahora, poetas a tu estilo escasean.

Y pasando a otra cosa. ¿Cuándo vas a dejar de prometer venir y vienes? Yo lo prometí y lo haré. Y hoy hago tan extenso mi propósito que puedes asegurar que el próximo curso 1918-1919 seré contigo en clase de Letras. Porque pienso ser abogado este septiembre. De esto no te quiero hablar, hay cosas interminables. También hemos de discutir algo sobre “la mujer” y al ratificarme en lo dicho, hago de ella la misma expresión que antes. Es linda porque la espiritualizamos nosotros ¡más! la idealizamos, pero es sucia de natura, sus elementos son lujuriosos y negros, sus periodicidades la desposeen ante mí. No obstante las venero, las amo. En fin, ya discutiremos. Ven.

Del P. Ataulfo alguna que otra reunión filosófica. Me imagino los comentarios que harías con Segovia (Andrés) y el alemán. Risas. ¡Ah! Me gustan esas amistades. Serán artísticas. Háblame de ellas.

Te repito mis deseos de que vengas o escribas, que me cuentes de los terremotos y con un abrazo eternamente fraternal se despide.

Lorenzo

Mis afectos a tu simpatiquísima familia, en particular a tu hermana.

Nota:
39)
Fuset cita mal. Es la serie de textos que Federico publicó en el verano de 1917 en “El Diario de Burgos”, anunciando que formarían parte de un libro titulado “Caminatas románticas por la España vieja”, luego integrados en “Impresiones y paisajes”.

***

Carta 42

(A la vuelta de correo)

Baeza, 10 de mayo de 1918.

Queridísimo Federico:

He recibido tu grata (a vuelta de correo) como a mí me gusta y así lo hago yo.

¿Zonerol? Lo he visto. Sigue con sus mismos pensamientos. ¿Te acuerdas del barquillero? Es un tema que tengo que desarrollar. Ya verás. No sé si te gustará, pero saldrá a la luz.

Ven, Federico, porque cuando veas mis proyectos para lo sucesivo, verás como comprendes que hice bien yéndome a Murcia.

De la mujer, te aduzco los mismos argumentos que en mi pasada carta cuando se suscitó la polémica epistolar. Ella, te repito, es grande por nosotros. No soy de la teoría galante que proclama graciosamente la igualdad, antes por el contrario la superioridad nuestra completada por ellas; nuestro adusto genio por su dulzura; nuestro prosaico estado con su espiritualidad; nuestro cuerpo a veces disconforme y nuestra piel curtida y mugrienta como la de un traficante con su delicada línea y su tersura nívea. Y nada más. Grandes por nosotros porque así la forjaron de mucho tiempo y seguimos dulcemente y sensual la tradición de amor.

Tu libro lo ha leído mucha gente, todos encantados. ¡¡¡Bien!!! ¡Ha leído mucho! ¡Se espera mucho! ¡Es mucho! ¡Grande! Y otros mil apelativos te prodigan sin conocerte. Ven a la feria. Ya verás sin que yo te presente a nadie. Pero ellos como si las parábola de Cristo se repitiese (dejad que los niños se acerquen a mí) vendrán para ver si despides rayos de luz o ver si eres algo raro. En fin, ven.

Federico, si comprendo que has de ser el mismo bajo distinta indumentaria, pero ya el próximo en que estemos juntos te diré lo que opino. En fin, mucho. A tus padres les invitas para que contigo vengan, a tus hermanos. Yo a ti nada te digo, solo un día ven.

¡¡¡Te tengo que contar más cosas!!! Dime algo de si has visto a mis paisanos. Ha aumentado la colonia. Existen cinco. Solo dos son simpáticos. Pero no te digo donde están seguramente aterrados por el sin número de chistes del imbécil Saturnino.

Siempre tu Hermano que te abraza.

Lorenzo.

***

Carta 43

Baeza, 21 de junio de 1918.

Sr. D. Federico Gª Lorca. Granada.

Queridísimo amigo:

Recibí tu humorística carta en la que suponías mis buenas notas y tal como lo pensaste salió, ahora bien que sin matrículas, sólo tres sobresalientes y un notable en Penal. No pude ir a esa como me supuse en principio por tener que ir a Madrid por mi hermana que se ha examinado de Armonía, obteniendo la calificación única de Aprobado. En verdad que bastante he sentido no poder satisfacer mis deseos, pero ¡otra vez será!

Además yo a ti te he esperado para Semana Santa y no has venido. Pero no lo tomes a revancha pues que no soy vengativo.

Dime tus notas. Saturnino me ha dicho que D. Fernando de los Ríos le dio Matrícula de Honor. Yo no sé.

Oye, ¿es verdad que vino Berrueta y ahora proyecta una excursión a finales de mes con las niñas de la Normal? He tenido la gripe, bueno, y ha degenerado en unas hemorragias nasales que no te quiero decir. A tus papás mis recuerdos, que te espero con Berrueta (40) y no seas tonto y escríbeme a vuelta de correo, pues yo tan pronto como he examinado y salido de la enfermedad lo he hecho.

Tu hermano que te abraza y quiere mucho.

Lorenzo

Nota:
40)
Fuset parece no saber que Berrueta ha roto su amistad con Federico a raíz de la aparición de “Impresiones y paisajes”, probablemente por culpa de Mora Guarnido. Véase Gibson, op. cit., págs. 185-186.

***

Carta 44

Baeza, 8 de julio de 1918.

Sr. D. Federico García Lorca. Granada.

Amigo Federico:

Tu carta es una de esas que después de leerla interminablemente, pretender asimilársela y entenderla queda uno completamente neo de lo que has querido decir.

No entiendo nada. Mejor, no sé a nada de lo que te refieres. Tal vez se hayan embotado mis sentidos, pero es el caso que yo sigo en la más supina ignorancia y en verdad deseo que me saques de ella.

Tal vez el campo, acaso esas espigas de oro y las choperas pensativas de que me hablas, junto con el amor que es dulce porque lo evoca toda una diosa, hayan motivado ese descontento que al comenzar con un plano superior, que me anunciabas, haya acabado en el más absoluto de los indiferentismos. Bien, Federico, bien. Son crisis. Y cuando éstas hayan pasado, encontrarás nuevamente la mano del amigo y su palabra siempre dispuesta a consolarte, blancas ambas, puras también cual las que tú me ofreces. Pero, entretanto, abramos ese paréntesis que tú deseas y que yo quiero hacerlo también, más por nada, por ser hermano tuyo y creyendo que con mi silencio puedes dar más rienda a tus soliloquios que han de acabar de redimirte de esa vida de pesimismo y alegría unidas. Porque, Federico, eres variable, en ti se da la negación, no cabe más en ello.

Y hablando de otra cosa, si lo esperas de esa maga blanca y anémica todo, de la Melancolía, déjala. Encarna tus pensamientos en Mª Luisa, que ella cese en tu persecución y que ruede un mundo de lujuria bien entendido. Tú, Federico, tienes el fuego del desierto, tus sentidos cual el de los agarenos se embotan, buscan salir tus pasiones y cuando al querer hacerlo por la puerta de placer que un día estuvo abierta con Amelia (secretamente) la encuentran hoy cerrada y se descomponen destruyéndote para dejarte caer en las más absurdas divagaciones. Por eso, al principio de mi carta, te lo decía: Mª Luisa es capaz de redimirte. Deja los escrúpulos del colegialillo que hoy posees aunque jamás lo fuiste y empezando una era dorada y roja, como es el amor, verás desaparecer esas nostalgias y alegre adorarás tal vez más idealmente a Mª Luisa. ¡Es la única que te redimirá! Porque la amas. Yo te digo, tu hermano, que se ha redimido por la que tú sabes, mi Lina, que cada idea suya es un claro luminoso a mí, que cada día amo más la única mujer que construirá mi felicidad- Entre estas calles románticas deambulamos soñando, pero alegres, tal vez despiertos, sin timideces, sin ese recogimiento monacal que te embarga a ti y que te desvía.

Y nada más. No atosigues tu imaginación con personajes que jamás existieron. Busca el amor material o sus simbolismos. Cristo fue amor y encarnó para darse a conocer a nosotros y se hizo materia. Júpiter nunca ha existido, nos imaginamos su idea por idealidades, como tú imaginas a la Melancolía por sus efectos. Déjate. No es romanticismo el tuyo, es un espiritualismo que no conduce si no a la degradación y envilecimiento tal vez. Hazme caso: ama a Mª Luisa cuanto puedas. Es el consejo del que se siente hermano tuyo.

Un abrazo.

Lorenzo

***

Carta 45

Baeza, 15 de julio de 1919.

Querido amigo Federico:

Al cabo de la mar de tiempo recibo tu postal. No he contestado antes por hallarme en cama con un fuerte amago al cerebro. Hoy casi repuesto de un todo, lo hago a los Baños de Alhama en la seguridad que aún continuarás en ellos. Con esta fecha escribo a Mora pidiéndole datos y apuntes sobre Arqueología y Epigrafía y Numismática. Estas asignaturas y el 2º grupo de letras (Berrueta-Surroca-Garrido) son las que pienso aprobar en la próxima convocatoria de septiembre.

Esta noche y por la compañía Asquerino (Matilde) que se halla en ésta, pienso asistir a la representación de “En cuerpo y alma” (41) así como a todas las que a ésta sigan durante unas noches, pues el día 10 u 8 del próximo saldré para Barcelona. Desde allí o a mi regreso a ésta te enviaré los datos necesarios para matricularme en esa facultad de Granada. Suplico que seas más extenso en la tuya y hasta ella y mi contestación que la prometo pronta y nada de lacónica, queda tu algo disgustado amigo que mucho te quiere.

Lorenzo

hoy 21 de julio. Devuelta la pte como demuestro por el reverso del sobre mandado, la dirijo a Granada donde supongo te hallarás seguramente. Creo me contestarás a la mayor brevedad y como siempre esperando la tuya se despide tuyo amigo que te quiere.

Lorenzo

Deseo mejoría a tu papá al cual le darás mis recuerdos como al resto de tu familia, en especial a tu hermano. Adiós.

Nota:
41)
Se refiere a la obra teatral escrita por Manuel Linares Rivas, un texto sobre la fidelidad en el matrimonio y estrenado ese año por la compañía de Matilde Asquerino.

***

Carta 46

Madrid, 27 de febrero de 1919

Membrete: Ateneo Científico, Literario y Artístico, Madrid.

Querido Federico:

Tengo a la izquierda, consultando unos textos sobre una cosa tan amena como la Casa de Contratación de Indias, a nuestro simpático amigo Lorenzo Martínez Fuset, que prepara una conferencia sobre tan simpático tema para darla en la congregación de San Luis. De desear era que esta conferencia tuviera efectos narcotizantes en su lamentable auditorio; pero esto no puede esperarse del ingenio y de la galanura de nuestro Fuset. Yo acabo de confeccionar una carta a Victoria llena de expresiones fervientes y sinceras. Y por tratarse de dos personas en cuyo corazón ocupas señalado lugar, una vez llenadas las obligaciones de cada uno nos hemos acordado de ti. Al final de mis letras, pondrá Lorenzo unas suyas. Yo recuerdo que te escribí una carta en que te decía unas cosas con las que quizá ahora no coincida; pero estaba acalorado y molesto por la proyección de los sucesos de Granada aquí. Estoy muy quejoso de todos mis amigos de Granada que maldito si se han ocupado de escribirme cuatro letras. A Pizarro le he enviado un número del “Correo Español” que publica una carta de Melchor, Navarro y mía adheriéndonos a las nuevas direcciones del [¿jainismo?]. No sé si te habrá dicho algo. Os voy a tener que olvidar definitivamente en vista del olvido criminal en que me tenéis. Ya te habrás enterado del fracaso de Manolito Góngora. Él dice que el drama que había parido con Carnero de comadrona lo ha retirado del Español; pero la verdad es que se lo han devuelto. Es triste pero es verdad. Yo dedico los ratos que me deja lugar el estudio reposado de la historia a hacer versos. Estoy muy metido en ello y ya me van saliendo, no creas que lo digo de burla, bastante aceptables. Debías venir. Coge un día el tren y vente. No te digo más cosas hasta que me escribas. Cedo a Fuset el uso de la pluma. Adiós. Recuerdos a tu familia, a Conchita, a Isabelita, a Paco que estará tristísimo por la fuga romántica de la cubana. Un abrazo de

Pepe Mora

Querido amigo y hermano Federico:

Después de la anterior exposición de Mora, huelga todo.

En el templo expiatorio del mundo va rodando el espíritu en busca de la gloria de la que no ha de gozar. Adiós Federico, hasta tu próxima se despide tu amigo que te quiere.

Lorenzo

No debía escribirte, porque no me has contestado, ni poco ni mucho, a la parte que te correspondía en la carta que recién llegado, os escribí a todos. Pero al tener esa carta entre mis manos, estoy demasiado cerca de la tentación para resistirla. Te pongo pues, estas cuatro letras, que remato con un cordial abrazo.

Eres un descastado que no mereces mi cariño.

Papam habemus… pero no tenemos amistad…

Melchor

Madrid, 27 de febrero de 1919.

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Las cartas de Fuset a Lorca, el futuro represor amigo de la futura víctima