Zenda https://www.zendalibros.com Autores, libros & cía Fri, 23 Jun 2017 10:26:20 +0000 es-ES hourly 1 https://wordpress.org/?v=4.7.5 Concurso de Historias con orgullo https://www.zendalibros.com/concurso-de-historias-con-orgullo/ Fri, 23 Jun 2017 10:00:13 +0000 https://www.zendalibros.com/?p=26347 Zenda convoca un concurso de historias con orgullo, dotado con 3.000 euros en premios, que coincide con la celebración del WorldPride Madrid 2017, la gran fiesta mundial del Orgullo LGBT.

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Zenda convoca un concurso de historias con orgullo, dotado con 3.000 euros en premios, que coincide con la celebración del WorldPride Madrid 2017, la gran fiesta mundial del Orgullo LGBT. El jurado, que valorará la calidad literaria y la originalidad de las #historiasconorgullo presentadas, lo forman los escritores Luisgé Martín, Oscar Esquivias, Juan Gómez-Jurado, Lara Siscar y Paula Izquierdo y la agente literaria Palmira Márquez.

En este concurso, patrocinado por Iberdrola, pueden participar escritores aficionados y profesionales, así como blogueros y usuarios de redes sociales, de cualquier parte del mundo. Para participar es necesario escribir un texto en internet en lengua española que incluya la palabra ORGULLO. Dicho texto debe ser publicado en internet mediante una entrada en un blog, una anotación en Facebook o un tuit en Twitter. Una vez los usuarios hayan publicado el texto en sus blog, Facebook o Twitter, tendrán que inscribirse, registrándose en el Foro de Zenda en el apartado http://foro.zendalibros.com/forums/topic/historias-con-orgullo-en-zenda/y difundiendo allí la dirección (la url) donde han publicado el texto.

Además, podrán difundir su anotación en las redes sociales (Facebook o Twitter) mediante el hashtag #historiasconorgullo.WorldPride Madrid 2017 es la gran fiesta mundial del Orgullo LGBT que se celebra en el Barrio de Chueca y algunas de las principales calles de Madrid del viernes 23 de junio al domingo 2 de julio de 2017.

El primer premio está dotado con 2.000 €. El premio para el otro texto finalista es de 1.000 € en metálico.

La extensión mínima de los textos es de 100 caracteres. La máxima es de 1.000 palabras.

Plazo de entrega: Del viernes 23 de junio a las 12:00, al domingo 2 de julio de 2017 a las 23:59. El martes 4 de julio publicaremos en Zenda una selección con los 20 relatos que optan a los premios. El jueves 6 de julio de 2017 se difundirán los nombres del ganador y del finalista.

Aquí puedes consultar las bases del concurso

¡Escribe una historia con orgullo y participa!

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Bases del concurso de Historias con orgullo de Zenda e Iberdrola https://www.zendalibros.com/bases-del-concurso-historias-orgullo-zenda-e-iberdrola/ Fri, 23 Jun 2017 09:59:07 +0000 https://www.zendalibros.com/?p=26342 La entidad Iberdrola España, S.A.U. (en adelante “Iberdrola”), sociedad válidamente constituida y con domicilio social en Bilbao (Bizkaia), Plaza Euskadi número 5, con NIF número A-95758355, en colaboración con la página web www.zendalibros.com propiedad de Ruritania Editores, S.L., con domicilio social en Calle Alcalá 63, Madrid (en adelante “Zenda”), han creado esta promoción de carácter...

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La entidad Iberdrola España, S.A.U. (en adelante “Iberdrola”), sociedad válidamente constituida y con domicilio social en Bilbao (Bizkaia), Plaza Euskadi número 5, con NIF número A-95758355, en colaboración con la página web www.zendalibros.com propiedad de Ruritania Editores, S.L., con domicilio social en Calle Alcalá 63, Madrid (en adelante “Zenda”), han creado esta promoción de carácter gratuito que se desarrollará de acuerdo con lo previsto en las presentes bases.

1. El objetivo de la presente promoción es promover la escritura y ofrecer a los usuarios la posibilidad de ganar un premio en metálico.

2. La promoción se lleva a cabo en internet, y pueden participar escritores aficionados y profesionales, así como blogueros y usuarios de redes sociales.

3. Duración de la promoción: Del viernes 23 de junio a las 12:00, al domingo 2 de julio de 2017 a las 23:59. El martes 4 de julio publicaremos en Zenda una selección con los 20 relatos que optan a los premios. El jueves 6 de  julio de 2017 se difundirán los nombres del ganador y del finalista.

CÓMO PARTICIPAR

Para poder participar en la promoción será necesario escribir un texto en internet en lengua española que incluya la palabra ORGULLO. Dicho texto debe ser publicado en internet mediante una entrada en un blog, una anotación en Facebook o un tuit en Twitter.

Una vez los usuarios hayan publicado el texto en sus blog, Facebook o Twitter, tendrán que inscribirse registrándose en el Foro de Zenda en el apartado http://foro.zendalibros.com/forums/topic/historias-con-orgullo-en-zenda/.

Además, podrán difundir su anotación en las redes sociales (Facebook o Twitter) mediante el hashtag #historiasconorgullo.

Cada concursante podrá participar con tantos textos como desee siempre que cumpla con los requisitos establecidos en estas bases.

Los textos deberán ser originales, y no deberán vulnerar en ningún modo derechos de propiedad intelectual e industrial, protección de datos o de cualquier otra índole, de terceros.

La extensión mínima de los textos es de 100 caracteres. La máxima es de 1.000 palabras.

De entre los textos publicados en el plazo indicado, un jurado, formado por los escritores Luisgé Martín, Oscar Esquivias, Juan Gómez-Jurado, Lara Siscar y Paula Izquierdo y la agente literaria Palmira Márquez seleccionarán un ganador y un finalista. El jurado valorará la calidad literaria y la originalidad del texto.

PREMIO

1. El primer premio está dotado con 2.000 € en metálico. El premio para el otro texto finalista es de 1.000 € en metálico. (3.000 €, en total los dos premios).

2. Los premios estarán sujeto a lo dispuesto tanto en la Ley 35/2006, de 28 de noviembre, reguladora del Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas (IRPF), como en el Real Decreto 439/2007, de 30 de marzo, por el que se aprueba el Reglamento del IRPF, de manera que corresponderá a Iberdrola, como sujeto pasivo que satisface la renta sujeta a retención o ingreso a cuenta, la realización del ingreso a cuenta o la práctica de la retención correspondiente a efectos de dicho impuesto.

3. Una vez escogidos el relato ganador y el finalista, Zenda se pondrá en contacto con ellos y se les solicitará nombre y apellidos, y número de teléfono, para explicar el proceso para canjear el premio. En el caso de no poder contactar con alguno de los dos (ganador o finalista) en un plazo de cinco (5) días, el jurado podrá escoger un nuevo relato en ambos casos, y en caso de no contactar con estos segundos en el plazo de cinco (5) días, ese premio quedará desierto.

4. El premio es personal e intransferible. El premio tendrá que ser recogido por el ganador, o la persona que este designe, identificándose con su DNI o un documento acreditativo que Iberdrola considere equivalente.

RESTO DE CONDICIONES

1. Zenda e Iberdrola se reservan el derecho de excluir de la promoción, y, por consiguiente, de la entrega del premio, a aquel/los participante/s que, a su entender, hubiera/n participado de forma incorrecta o a aquellos participantes que defrauden, alteren o inutilicen el buen funcionamiento y el transcurso normal y reglamentario de la presente promoción, incluso aquellos de los que se evidencie o se sospeche una actuación irregular en el sentido descrito.

El participante será entera y exclusivamente responsable de los contenidos, mensajes y/o comentarios que incorpore o comunique. En ese sentido, el participante se responsabilizará en todo caso de toda reclamación relacionada, directa o indirectamente, con la vulneración de los derechos de imagen, protección de datos, honor, intimidad y cualquier otro derecho propiedad de un tercero que hay podido vulnerar con motivo del texto presentado a la promoción, manteniendo indemne a Zenda e Iberdrola de cualquier responsabilidad que se desprenda de dicha vulneración.

En caso de que se participe de manera incorrecta, y se detecte con posterioridad a la entrega efectiva del premio, Zenda e Iberdrola se reservan el derecho de ejercitar las acciones legales pertinentes contra su autor o responsable, entre otras, las tendentes a la devolución del premio.

Iberdrola y Zenda se reservan el derecho a eliminar todos aquellos relatos presentados al concurso que sean reiterativos por su contenido o que guarden parecido con otros que ya se encuentren publicados, por consiguiente, esos relatos no podrán participar en la presente promoción.

Iberdrola y Zenda se reservan el derecho de eliminar todos aquellos relatos que por su naturaleza sean considerados ofensivos, injuriantes, de mal gusto o que atenten contra la legalidad.

2. Pueden participar personas físicas mayores de 18 años de cualquier parte del mundo.

3. Desde el momento en que se aceptan las presentes bases, Zenda e Iberdrola se reservan el derecho de utilizar el nombre y la imagen del ganador y del finalista, por lo que los participantes consienten en la utilización, publicación y reproducción en todo el mundo y sin limitación, por parte de Zenda e Iberdrola de su imagen y su nombre en cualquier tipo de publicidad, promoción, publicación (incluido Internet), o cualquier otro medio, con fines promocionales o informativos siempre que estos se relacionen con la presente promoción, sin compensación económica de cualquier clase para los participantes con excepción hecha de la entrega del premio obtenido como consecuencia de la presente promoción.

4. Todos los participantes manifiestan y garantizan que autorizan el uso de su imagen y nombre por parte de Zenda e Iberdrola, exclusivamente en el marco de la presente promoción y con carácter informativo.

5. Zenda e Iberdrola se reservan el derecho a modificar en cualquier momento las condiciones de la presente promoción, incluso su posible anulación antes del plazo prefijado, siempre que concurra causa justa para ello, comprometiéndose a comunicar las nuevas bases, condiciones de la promoción o su anulación definitiva.

6. Zenda e Iberdrola no se hacen responsables de posibles fallos en la participación debidos a un mal funcionamiento de Internet, Twitter o Facebook (dado que se trata de plataformas independientes) o a cualquier otra causa, tales como interrupciones, ralentización, participaciones no registradas por incompletas o por otros motivos, accesos no autorizados o errores al recibir cualquier información, ni los daños y perjuicios que puedan generar los mismo al usuario.

7. La participación en la promoción implica necesariamente la aceptación de estas bases y del criterio interpretativo de Zenda e Iberdrola en cuanto a la resolución de cualquier cuestión derivada de esta promoción.

8. Twitter y Facebook no patrocinan, avalan, ni administran de modo alguno esta Promoción, ni están asociados a ella. Los participantes son conscientes de que están proporcionando su información a Zenda e Iberdrola y, que solo la utilizará para gestionar su participación en esta promoción, y para, en su caso, comunicarle el premio en caso de que resultara ganador, quedando exento Twitter y Facebook de toda responsabilidad para con los concursantes y participantes.

9. Los datos facilitados por los participantes son confidenciales, y Zenda e Iberdrola no los almacenarán y únicamente los utilizarán con la finalidad de gestionar la presente promoción y por el tiempo estrictamente necesario a tal fin, procediéndose a su destrucción una vez finalizada la misma.

Con la participación por parte del usuario en esta promoción, éste acepta las presentes bases que quedarán depositadas ante notario.

Estas bases se encuentran disponibles para su consulta en http://www.slideshare.net/Iberdrola y en el archivo notarial de bases de concursos y sorteos (ABACO) www.notariado.org. Cualquier aspecto no previsto en estas bases, o duda sobre su interpretación, será resuelto a criterio de la organización de la promoción.

10. Las presentes condiciones generales se interpretarán conforme a la Ley española.

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Recuerdos actorales, sobredosis del Retiro y Prada vintage https://www.zendalibros.com/recuerdos-actorales-sobredosis-del-retiro-prada-vintage/ Fri, 23 Jun 2017 05:21:11 +0000 https://www.zendalibros.com/?p=26252 Llanuras manchegas. De ahí a la eternidad. Mi amigo el productor Carlos Taillefer me baja el jueves a Málaga en coche. Por el mero gusto de la conversación y por no envenenarse las mientes con la radio en plan solateras. No me deja ayudarle con la gasolina, y así vamos con cara de velocidad de...

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Viernes 26 de mayo

Llanuras manchegas. De ahí a la eternidad. Mi amigo el productor Carlos Taillefer me baja el jueves a Málaga en coche. Por el mero gusto de la conversación y por no envenenarse las mientes con la radio en plan solateras. No me deja ayudarle con la gasolina, y así vamos con cara de velocidad de Madrid a Málaga: me recoge en la esquina de la Librería Alberti, por Moncloa; justo al lado del “Single” (buenas noches bailando Camilo Sesto en el almacén del garito). Después de las llanuras de Ciudad Real va el túnel, el túnel de Despeñaperros: Despeñaperros es un mero boquete que se parece a la M-30 gallardoniana, y a la izquierda queda Casa Pepe con sus jamones con la cara de Franco, sus francos con cara de jamones, su tipismo y ese continuo goteo de “indepes” que van a hacer la gracia y el selfie, prueban el queso manchego, y se les desconfigura el software con el cual España les roba, y ellos quemaban cajeros, al Rey, y hacían un paisito. Taillefer me habla de la próxima película que tiene en mente y para la que busca financiación: un biopic sobre Bernardo de Gálvez, aquel marino español que participó en la independencia de la Florida. Yo desde el mismo enunciado de la película me pongo a su disposición: como actor, claro. Para eso me pagué de mis escasas perras unos cursos un tanto particulares de Arte Dramático por la calle de Tabernillas; y con gente que había trabajado con Cristina Rota. Me tocó hacer por el día de la Asunción, allá por 2010, de Andrés Pajares en “Ay Carmela”; hasta el año pasado no fui capaz de volver a pisar un escenario. No quiere saber Carlos Taillefer que mi mayor desahogo económico vino de cuando fui actor de variedades en la Costa: yo imitaba a Torrente, e iba de pub en pub con un enano y una stripper. La gracia del enano, “Oze”, era quizá el ser contrapunto serio y silente a la stripper y a mí mismo. Lo pasábamos bien, cenábamos, bebíamos, cobrábamos, y ni el Tato pagaba autónomo. Qué felices seríamos los tres. Ay. Taillefer me deposita en casa de mi madre y le dejo en usufructo una novela que me ha gustado: Gilda en los Andes, de Fernando Marañón. Una novela negrísima, con guiños cinėfilos, de eso que han venido a llamar, los cursis, la “industria del celuloide”.


Martes 30 de mayo

"Quién quiere esos culos flojones del Gin Tonic, si en el Mediterráneo viejo están los odres antiguos y ese licor del Vinalopó y la Axarquía."

Hace calor de moscas en verano. Madrid. Un calor que es y que no es. El cielo con la entrenube, el bochorno que nos libera quizá de esos días largos que la ciudad se hace una caldera. Esos días que el madrileño tiene por los más suyos. Pero es martes, y voy donde la Alianza Francesa, al lado de la Audiencia Nacional, a una cata de vinos presidida por un libro. Es la Feria del Libro, que sí, que tal, pero que a uno, que es escritor minoritario, le sienta la Feria como una patada en el hígado por no decir otras zonas menos vitales y más pudendas. Aguantar bajo el metacrilato a 50 grados a los viejos curiosones que no compran y manosean los ejemplares, a las viejas repintadas de O´Donnell, a los solterones que miran fijamente, no está pagado. Recuerdo algunas firmas mías, y agoté la existencia de botellines de agua de la editorial. Quizá como cobrándome viejas deudas, o futuras deudas, con el gremio editor. Pero el libro que me ocupa la mañana, y lo merece, aborda el vino con apasionamiento: así deben ser las cosas. O pasión o nada. O uno se enamora hasta las trancas de algo o de alguien, de un Montilla, de una rubia; o uno lo que es, es un cínico. Vino y literatura: no puede haber binomio mejor. O quizá sí, sólo vino y a la literatura que le vayan dando por retambufa. Pues que no otra cosa es la literatura que un turbión de páginas para ganar unas monedas con las que arrasarnos la garganta con valdepeñas rajón. Me ha invitado Monfort de Lince Ediciones; el libro es de Joan C. Martin y se llama “Pasión por el vino”. Del vino y sus orígenes, sus presencias y sus ausencias. El acto es sencillo, íntimo, pero quizá somos los que estamos porque estamos los que somos. Quién quiere esos culos flojones del Gin Tonic, si en el Mediterráneo viejo están los odres antiguos y ese licor del Vinalopó y la Axarquía. El libro aborda con humor y gusto y conocimiento los vinos de las regiones conocidas y las ignotas. Me sorprende que en la cata posterior me den a probar un vino de la zona de Málaga, un blanco de Álora. El autor, con esa felicidad de los expertos que se saben expertos y aun más divulgadores, me cuenta que en el vino hay que destacar la salinidad de la tierra. Y es cierto. Quizá yo me alimente con las gambas que sobran, que tenga un criterio disperso con lo que tiene que ver con la literatura o con el mujerío. Sin embargo un vino que no me sienta es un vino que no me sienta. Y en este Madrid que arde son muy dados a los vinos manchegos de a granel.

La presentación, y la cata, es informal. Como debe ser. Joan C. Martín parece un hombre feliz, con un prudente hedonismo que quiere compartir aquí con la Humanidad. Joan es de esas personas que irradian felicidad, viajantes de una idea que no imponen, sino que comparten con una mayéutica de sabiduría. Su pasión por el vino es contagiosa. Monfort, joven, se ha partido un brazo patinando, creo que por Las Ramblas. La Alianza Francesa en Madrid tiene unas cristaleras, una tricolor gabacha, un patio con fuente que quizá sea todo lo cordobés que un patio puede ser a las entendederas de un francés.
Hablo con Joan C. Martín de ese viaje iniciático que me hice a los 25 años a Georgia, cuna del vino. Fue una locura de juventud que sin embargo no salió mal. Me sacó el billete, casi que me lo impuso, mi amigo Pepe Faus. Madrid-Estambul- Tbilisi. Aún recuerdo cómo visitamos la cuna del vino y la del padrecito Stalin. Conforme menos perras tiene un país, más ha venido aportando a la Humanidad. Y así fuimos a buscar la cuna de la Humanidad ebria, el don fieramente humano de la ebriedad.

Después se nos ha abierto el apetito a Julián y a mí. Quiero huir de esa zona de la Audiencia Nacional. Le pago a Julián un bus que nos deja por Huertas, donde en los tabernones no hay abogados con prisa y con gomina, sino menestrales del codo.

Miércoles 31 de mayo

Ya, de nuevo, en marcha. La Feria del Libro, ya sí que sí. Toca cubrir una presentación del libro; el de Jiménez Lozano: Se llamaba Carolina. Toca también columna, periodismo, metáforas, risas. Todo junto, el mismo día. Y por la mañana entrega de los premios Umbral de articulismo joven, en el teatro de Majadahonda. De Madrid a Majadahonda se va cómodo en ‘el RENFE’. Majadahonda parece así, vista a la distancia y con prisas, como una sucesión de urbanizaciones similares a la de “La que se Avecina”. En la estación ponen un pincho de tortilla con el café, y es una estación en curva en la que hay que tener precaución entre coche y andén y hay que pedir las llaves para entrar al mingitorio. Un taxi me deja en el Centro Cultural de la localidad, me reciben el alcalde, las fuerzas vivas, la viuda de Paco Umbral y Mar Riolobos. Entrego un premio de columnismo, insisto, a chavales de Bachillerato. Se ve que hay material y que ya ha pasado la modita de los nombrecitos en inglés en las facultades de Periodismo. Presento el acto, hay un atril donde llevo el minutaje, representan una obra de teatro basada en columnas de Umbral. Hago subir al alcalde, que se apellida De Foxá, familia del célebre diletante Agustín de Foxá, aquel prosista gordo, con gordura feliz, gordura en la mirada, que vino a este mundo a poner en prosa la buena vida. Pero en el teatro hay, sobre todo, una chavalería nerviosa por los exámenes y la Selectividad: a las criaturas se los comen los nervios, y cada chico es en sí un mártir de El Greco.

"El 18 de julio tenemos un bolo en el Botánico por persona interpuesta; la persona interpuesta es Franco. Franco Battiato."

Y en el teatro yo, aunque sea de maestro de ceremonias con dos micrófonos. Hay una magia especial en salir a un escenario, con la iluminación inversa que oculta a la segunda fila. Quiero decir que me gusta el público, la improvisación, el jazz del palabrismo. Como unos pinchos rápidos, escribo, tomo el autobús y acabo en la Feria del Libro, en el Paseo de Coches, calor ni mucho ni poco. Apenas miro las estanterías, que no da tiempo. Habla Jiménez Lozano; lo presentan Juaristi y Schlichting. Jiménez Lozano fue mítico director del legendario periódico EL NORTE DE CASTILLA, donde se me quiere y escribo los domingos. Juaristi me felicita por la “mención especial” que me dieron por el reportaje sobre Unamuno, y yo le agradezco en cuerpo presente su ayuda.

Terminada la crónica desde el McDonald de Atocha, voy a donde Yasser, con dos “s”. Allí anda Carmelo, de nuevo, poniendo a prueba mis conocimientos, mis entendederas, mi paciencia; y además me pilla sin cenar. Carmelo es un genio con trabajo fijo, y yo creo que iría bien en televisión si nos dejaran. Ojalá.

Jueves 1 de junio

Madrugo relativamente y salgo a la zona del Retiro donde no hay libreros ni lectores. Corro con pelota. Como entreno 1 hora y 45 minutos, en la primera hora me pongo la radio; cuando la tertulia desvaría a las gracietas de los economistas y los politólogos, agarro el Spotify y corro con Los Tigres del Norte, Paquita la del Barrio o Manolo Escobar. Le tengo dicho al gran Juan Fornieles que el deporte este mío de correr con pelota y música hay que patentarlo. Es un deporte que combina el aire libre, la tertulia radiofónica, que favorece las relaciones sociales con las patinadoras, a las que se les tira una pared pelotera que ni Roberto Carlos. Después de la ducha en el altillo, salgo a por el segundo café, la lectura del periódico, las llamadas al gestor y así. Le lloro a mi madre por esto de la cuota de autónomo que me impide vivir; entro en una conversación a tres con el gestor, muy majo, y me dicen que pida facturas de todo. De modo que sí, que pido factura en una farmacia debajo del periódico. Compro Enantyum, intento sacarme los Orfidales y me dice la farmacéutica que preciso de una receta de un doctor; le respondo que soy columnista, con el doctorado. Ella insiste que sí, que vale, que me tome unas hierbas de San Juan en cápsula y que deje de marear. El Enantyum en gel bebible tiene un vago sabor como a orujo gallego. Antes lo tomaba junto al café; ahora me lo reservo para los dolores musculares de verdad. Al rato llegan Vicente y Mariano y me invitan a una ensalada contundente por la Avenida de Burgos. En el restaurante no hay rastro de carne, y todo tiene la felicidad vegana de la hora del almuerzo, la bandeja, los espacios diáfanos y el sol criminal de Madrid. Llevo pantalones cortos y no subo, por pudor, a la redacción en la que me han dejado un paquete. El paquete resulta ser una edición conmemorativa de “Las máscaras del héroe”, de Juan Manuel de Prada, y el destino no sabe el regalazo que me ha hecho. De vuelta al altillo voy llamando a Manuel Alcántara, a Emilio Arnao, a Garabito, a Agustín Rivera y a otros columnistas. Reservo la última llamada para Cristóbal Villalobos, nuestro historiador, que anda enfrascado con los exámenes finales de junio. El 18 de julio tenemos un bolo en el Botánico por persona interpuesta; la persona interpuesta es Franco. Franco Battiato. Cristóbal Villalobos se está arrepintiendo y quiere poner a la reventa nuestras entradas. Le digo que no, que no podemos dejar solo a Fernández Úbeda, que nos dijo de acompañarnos.

Viernes 2 de junio

"Las máscaras del héroe fijó un tope, una marca, que sin embargo no le ha imposibilitado para seguir hundiendo tecla con magisterio. No diría yo lo mismo del gran Marsé posterior a Últimas tardes con Teresa."

He estado releyendo Las máscaras del héroe. Aunque Juan Manuel de Prada quiera poner distancia con ese libro, lo cierto es que en esa novela está todo a lo que podemos aspirar aquí los escritores. Hay Historia (perdón por la mayúscula), hay un humor negrísimo, hay un juego de personajes, espejos y contrarréplicas; incluso una falsa mayéutica del mal. Su protagonista, Pedro Luis de Gálvez, guarda ciertas concomitancias con la vida de uno: o la vida que le han impuesto a uno. La vida que es malvivir en el altillo, los sablazos, el mal dormir, el colocar columnas y ratear a los políticos, y todo eso que va en el oficio de escritor de al día y por el día. Y además Las máscaras del héroe es un libro con el que guardo una intrahistoria curiosa: fue el último libro que presté a mi tío antes de que falleciera. Por cierta superstición no se lo pedí a mi primo, como si fuese un volumen maldito y subrayado. También entiendo que la relación de Juan Manuel de Prada con esa novela venga a ser complicada. Prada me habló de muñequitos en esa obra maestra, de un tiempo conocido por lecturas y hasta de estereotipos de juventud. Creo que Prada tiene multitud de registros en la escritura, que no se le ha ponderado el humor lo suficiente, y que con Las máscaras del héroe fijó un tope, una marca, que sin embargo no le ha imposibilitado para seguir hundiendo tecla con magisterio. No diría yo lo mismo del gran Marsé posterior a Últimas tardes con Teresa.

Juan Manuel de Prada
Viernes. Continuación. Madrugo con los ojos como unos balcones colgones. Viajo a Valladolid a entregar un premio en el Ayuntamiento. El alcalde no aparece, su concejala nos mete prisa en el salón de plenos, que antes de la 13.00 tienen que oficiar una boda laica. He vomitado en el tren, por cosa de los nervios. No me ha dado tiempo a leer el periódico desde Chamartín al Campo Grande. En Chamartín he compartido un café con Martínez Maíllo, que parece portador de una infinita melancolía: como un fado con patas.

Domingo 4 de junio

Hundo tecla. Escribo sobre Londres. He madurado y me viene dando igual la 12 del Madrid.

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De nazis y cuernos https://www.zendalibros.com/de-nazis-y-cuernos/ Fri, 23 Jun 2017 04:26:57 +0000 https://www.zendalibros.com/?p=26033 Adolfo Hitler ansiaba unos cuernos. No unas astas cualesquiera, sino unos pitones arios, heroicos, titánicos. El Führer soñaba resucitar las ciclópeas encornaduras de los uros que, según El cantar de los nibelungos, Sigfrido cazó en la selva de Erwald. Las cuernos del uro —primigenius primigenius para la biología— fueron codiciados, durante siglos, por reyes y...

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Adolfo Hitler ansiaba unos cuernos. No unas astas cualesquiera, sino unos pitones arios, heroicos, titánicos. El Führer soñaba resucitar las ciclópeas encornaduras de los uros que, según El cantar de los nibelungos, Sigfrido cazó en la selva de Erwald.

Las cuernos del uro —primigenius primigenius para la biología— fueron codiciados, durante siglos, por reyes y nobles germánicos para usarlos de vajilla. Aquellos cachos eran gruesos e imponentes de largo. Cabía mucha cerveza ahí dentro.

A Hitler no le guiaba la dipsomanía, sino la mitología. El déspota más fascista de la Historia (con perdón de Donald Trump) amaba la naturaleza… siempre que esta fuese lo bastante aria. En caso opuesto, se la aniquilaba sin más y se recreaba otra, al dictado del canon pangermánico.

"Ambos hermanos aseguraron poder recriar a los uros primigenios, para mayor gloria nacionalsocialista. Bastaba, según decían, con revertir el proceso evolutivo de ciertas especies degeneradas."

Sabedor de ese afán hitleriano, Hermann Göering, Montero Mayor del Reich y máximo gerifalte de la Lutwaffe, echó mano de dos zoólogos de toda confianza, quienes solían proveerle de cachorros de león y otras mascotas similares: los hermanos Ludwig y Heinz Heck.

Los Heck dirigían los zoos de Berlín y Hellabrun (Múnich), respectivamente, y eran orgullosamente nazis. Un pelín más acaso Lutz, quien fue miembro de las SS. Ambos hermanos aseguraron poder recriar a los uros primigenios, para mayor gloria nacionalsocialista. Bastaba, según decían, con revertir el proceso evolutivo de ciertas especies degeneradas, hasta exterminar (los nazis eran muy proclives) los genes corruptores debilitantes. Selección inversa, se llamaba el invento.

"Malas lenguas sugieren que, vistos sus resultados, los Heck se dedicaron a pegarse la gran vidorra e intentar cubrir el expediente luego."

Con el uro lo tenían dificilillo. El último ejemplar de la especie había muerto en 1627, en un apartado bosque de Polonia. Pero, generosamente financiados y respaldados por los más altos jerarcas del partido, ambos se lanzaron a  reconstruir el mítico bóvido. Eso sí, viajaron mucho: España, Francia, Italia, Hungría… Siempre buscando especímenes que aún mantuviesen esos caracteres que atribuían al extinto uro. Cuando localizaban ejemplares susceptibles de “retrocrianza”, los despachaban hacia Alemania para su posterior uso. Malas lenguas sugieren que, vistos sus resultados, los Heck se dedicaron a pegarse la gran vidorra e intentar cubrir el expediente luego.

Eso parecía en el caso de Lutz, pues consta documentalmente que, en cuanto el III Reich se lanzó a la guerra relámpago, él dirigió los saqueos a  los parques zoológicos más emblemáticas en las ciudades vencidas, como el de Varsovia, previamente bombardeado por la aviación alemana.

Ludwig Heick conocía al director del zoo polaco y a su esposa, Jan y Antonina Zabinski; y los forzó a aceptar el expolio de los más valiosos ejemplares supervivientes, a beneficio de los sueños hitlerianos. Lutz invitaría luego a varios capitostes nazis, a un ebrio safari nocturno por el parque, donde liquidaron a tiros al resto de animales.

"Lutz Heck afirmó tras una década haber conseguido puros uros arios ¡Gloria y victoria!... O no tanto. El primer problema de esos neouros (conocidos hoy por bovinos de Heck) fue su incapacidad para alimentarse en libertad."

Ni él ni sus conmilitones de orgía venatoria sospecharon, curiosamente, que los Zabinski salvarían la vida a 300 judíos del gueto, al esconderlos en las jaulas vacías del zoo. Esta última historia aparece impecablemente narrada por Diane Ackerman en su libro The Zookeper’s Wife (W.W.Norton&Co, 2007), incomprensiblemente titulado en español La casa de la buena estrella (Ediciones B, 2010).

Al grano. Lutz Heck afirmó tras una década haber conseguido puros uros arios  ¡Gloria y victoria!… O no tanto. El primer problema de esos “neouros” (conocidos hoy  por bovinos de Heck) fue su incapacidad para alimentarse en libertad, pues constituían  una subespecie ganadera recién desestabulada. Además, ambos hermanos tampoco remataron la faena. El Bos primigenius, según esqueletos y registros históricos existentes, medía entre 1,80 y 2 metros de altura a la cruz dorsal. Los de los Heck apenas superaban el metro y sus astas resultaban muy inferiores a las de sus extintos ancestros. Eso sí, de mala leche andaban sobrados. Embestían a la mínima.

"Pero los lobos no habían sido informados del alcance del experimento y se dedicaron a zamparse a los recién llegados toros, que carecían de la menor habilidad de supervivencia frente a predadores naturales."

Lutz Heck justificó la pifia alegando que sus reses de diseño debían ser reintegradas a bosques aislados y bien preservados, donde alcanzarían la plenitud del vigor racial ario. Dicho y hecho, los nazis arrebataron de manos rusas, el bosque de Bialowieza en la Polonia ocupada, para liberar allí a los nuevos uros. Por el camino, destruyeron 34 aldeas y deportaron a 7.000 campesinos, asesinando por descontado a los débiles y a los judíos. Una minucia para el III Reich.

Pero los lobos no habían sido informados del alcance del experimento y se dedicaron a zamparse a los recién llegados toros, que carecían de la menor habilidad de supervivencia frente a predadores naturales. Aquellos que escaparon a las jaurías, acabaron convertidos en shaslik o estofados por las tropas soviéticas, cuando reconquistaron el bosque.

"Siempre recuerdo esa historia, cuando algún ganadero de reses bravas augura: sin corridas, desaparecería el toro de lidia. No pasa nada, buen hombre. Sus reses apenas son una subespecie bovina"

El experimento de los Heck concluyó como el hazmerreír de mastozoólogos y paleomastólogos de todo el mundo, al punto que el doctor  Zdzisław Pucek, una eminencia en la recuperación de mamíferos en Europa, lo definió como “la mayor estafa científica del siglo XX”.

Siempre recuerdo esa historia, cuando algún ganadero de reses bravas augura: “sin corridas, desaparecería el toro de lidia”. No pasa nada, buen hombre. Sus reses apenas son una subespecie bovina, en cuya crianza prima la búsqueda de trapío o bravura (acometividad), pero cuyos caracteres morfológicos resultan tan variopintos que ni siquiera se fijan por ley, pues la reglamentación sólo establece las ganaderías criadoras homologadas. Esa afirmación equivale, en definitiva, a sostener que si despareciesen los doberman, los rottweiler o los pitbull; se extinguirían los perros.

Por lo demás, nada tengo contra la tauromaquia. Raras actividades alcanzan tan refinado ensañamiento: cruel con el hombre, cruel con el caballo, y cruel con el toro.

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Poesía reunida, de Ida Vitale https://www.zendalibros.com/poesia-reunida-ida-vitale/ Fri, 23 Jun 2017 04:21:43 +0000 https://www.zendalibros.com/?p=26172 A continuación, puedes leer los primeros versos incluidos en el volumen La poesía reunida, de Ida Vitale, una gran poeta en lengua española, merecedora de los premios García Lorca de Poesía y del Reina Sofía 2016. I RECURSOS EL sobresalto fuera del poema y dentro del poema, apenas aire contenido. Leer y releer una frase, una...

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Poesía reunida, de Ida VitaleA continuación, puedes leer los primeros versos incluidos en el volumen La poesía reunida, de Ida Vitale, una gran poeta en lengua española, merecedora de los premios García Lorca de Poesía y del Reina Sofía 2016.

I

RECURSOS

EL sobresalto fuera del poema y dentro del poema, apenas aire contenido.

Leer y releer una frase, una palabra, un rostro. Los rostros, sobre todo. Repasar, pesar bien lo que callan.

Como no estás a salvo de nada, intenta ser tú mismo la salvación de algo.

Caminar despacio, a ver si, tentado el tiempo, hace lo mismo.

 

LA GRAN PREGUNTA

¿QUÉ hacer? ¿Abrir al mar la estancia de la muerte? ¿O enterrarse entre piedras que encierran amonitas fantasmas y prueban que fue agua este humano desierto?

 

VEGETAR

¿SERÁ tan malo vegetar? ¿Habrá que echar raíces, con la permanencia que eso implica? Quizás baste un poco de arena, pero entonces será un cacto lo que venga a nuevo estado. Sin duda será mejor buscar para la experiencia un poco de buena tierra negra, porque tampoco cualquier tierra se presta para la aventura que comienza. ¿Serán suficientes unos brotes? Pero por más que uno se ponga voluntarista, aquéllos no van a aparecer por ningún lado si no logra una mínima raíz. Y para esto se necesita quietud. ¿Hundimiento y quietud?

 

DEMASIADO TARDE

LO que el verano nos quita, el lugar que el verano nos deja, el don del estornino, su ir y venir ansioso entre su sala de pastos, ¿su selva?, su desaparecer —¿hacia dónde?— con su verdoso salpicado de oro, si el viento de pronto se levanta, si aquella nube, para nada esperada, gotea.

 

INVERNADERO

LA primera emoción

fue el olor de la tierra

mojada, oscura y fría

en un mundo vidriado.

En sus tiestos, las plantas

desconocidas, nuevas,

me miraron de pronto

como seres benignos

que pedían respeto

dándome su cariño.

Voy por un nuevo reino

donde un zarcillo avanza

y se prende en mi mano,

y todo es muy distinto

y es fragante el helecho.

Pero es hosco este abuelo.

 

ISLANDIA, 2000

CEIBOS, ceibas, solamente una letra

marca la clara diferencia.

Rojos ceibos y verdes ceibas reinan,

como saúcos, sauces y cipreses,

en la dichosa incandescencia usual

de un sur lleno de cantos y colores.

En Islandia, la isla azul y blanca,

no hay pájaros, tan sólo aves marinas,

ningún canto, pero sólo el de las manos,

manos que mueven no todas las piedras

para que el musgo nazca y el verde

empiece a cantar, entonces suave.

A TORO PASADO

AHORA es ayer, cuando te imaginabas

contra la gala real del cielo abierto,

en calma. Ahora sí, ya has llegado

al mercado del inútil saber.

Inesperados ámbares rezagan

un fósil de otro tiempo, llegan sueños,

recuerdos analgésicos, sensatos,

pero sólo algo como algas queda

escurriendo de manos que ignoraron

siempre el arte de asir el bien que huye.

Abrumado lo que se creyó a salvo,

sin fe ya esperas lo poco que resta.

 

II

UN PINTOR REFLEXIONA

QUÉ pocas cosas tiene

este callado mundo,

más allá de mis Cosas.

Está ese sol que incendia

las paredes vecinas,

los cables del tendido

y aquí no entra porque

qué pensaría el triste,

el alón del sombrero

que, perdida su copa,

ya no abandona el muro

y tengo por la Elipse.

Y las flores de trapo,

que pintadas soñaron

con ser frescas y hermosas

y sobreviven mustias,

¿qué dirían, mis eternas?

Mis ocres, lilas, rosas,

mis marfiles sesgados

por sombras que entretejen

mis líneas adivinas,

son, en su quieto reino.

No importa el sol, afuera.

Que le baste Bolonia

y el ladrillo ardoroso

y en mera luz y sombras

me deje entre mis cosas.

Ya nos encontraremos

si en el pequeño parque,

pinto y pienso en Corot.

Voy a ser aún más leve:

en leves acuarelas

últimas, que precisen

el paso de las formas

por la bruma que sea

un color suficiente.

Pintaré un mandolino

que acompañe la danza

de mis disposiciones

entre sí con sus sombras,

con luces y con trazos

que sutiles abrazan

mis objetos amados.

Y ya toda Bolonia

será de un suaverrosa

sin presunción alguna,

sobre el fatal hastío

sí, decimonónico, d

e lecheras y henares,

gallineros y cielos.

Cerca de mis hermanas,

viajaré por mis Cosas.

 

SUEÑO EN CAMPO NUDISTA

EN Jungborn, en el Harz,

hay colinas y un prado,

y en lo verde, cabañas.

Con cautela, Kafka abre la puerta de la suya.

No le agrada la idea de ver aproximarse

algún cuerpo desnudo

de los que a veces pasan.

Bajo la poca luz, hay tres conejos

que lo miran, quietos.

¿Adustos? Vienen quizás a reclamarle, a él,

que está vestido, la intromisión

de lo innatural en lo natural:

gente desnuda junto a castos conejos,

arropados en su pelaje suave,

«variegati» diríamos, si ellos fuesen

tres plantas que han optado por moverse,

pero por un segundo estarán quietas.

El aterrado Kafka olvida sus pulmones

y entra a soñar mi sueño.

 

FOTO CON PAJARITA DE PAPEL

Para Daniel Mordzinski

ENTONCES vino a mi mano

que sin labor se engreía,

para la fotografía,

extravagante y expresa

de Daniel, la gran sorpresa

que instantánea me depara,

esa pajarita rara,

solución harto inventiva,

a la que acompaño viva

y hacia mi muerte la gano.

Origami milagreado,

leve papel ojeroso, r

ecortado, osteoporoso,

cosa sin hueso que danza,

y escapando a la balanza

que no le pesa, procura

llegar flotando a la altura

para volar con el viento,

como un pájaro entre ciento,

sin canto pero encantado.

HOJAS NATURALES

… o el arraigo, escribir en un espacio idéntico

siempre, casa o desvío.

JOSÉ M. ALGABA ARRASTRO

ARRASTRO por los cambios un lápiz,

una hoja, tan sólo de papel, que quisiera

como de árbol, vivaz y renaciente,

que destilase savia y no inútil tristeza

y no fragilidad, disoluciones;

una hoja que fuese alucinada, autónoma,

capaz de iluminarme, llevándome

al pasado por una ruta honesta: abiertas l

as paredes cegadas y limpia

la historia verdadera de las pintarrajeadas

artimañas que triunfan.

Hoja y lápiz, para un oído limpio,

curioso y desconfiado.

ACCIDENTES NOCTURNOS

PALABRAS minuciosas, si te acuestas

te comunican sus preocupaciones.

Los árboles y el viento te argumentan

juntos diciéndote lo irrefutable y

hasta es posible que aparezca un grillo

que en medio del desvelo de tu noche

cante para indicarte tus errores.

Si cae un aguacero, va a decirte

cosas finas, que punzan y te dejan

el alma, ay, como un alfiletero.

Sólo abrirte a la música te salva:

ella, la necesaria, te remite

un poco menos árida a la almohada,

suave delfín dispuesto a acompañarte,

lejos de agobios y reconvenciones,

entre los raros mapas de la noche.

Juega a acertar las sílabas precisas

que suenen como notas, como gloria,

que acepte ella para que te acunen,

y suplan los destrozos de los días.

———————————

Autor: Ida Vitale. Título: Poesía reunida. Editorial: Tusquets. Venta: Amazon

 

Foto de portada: Daniel Mordzinski

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Ganador y finalista del concurso #palabrasalviento https://www.zendalibros.com/ganador-finalista-del-concurso-palabrasalviento/ Thu, 22 Jun 2017 15:59:49 +0000 https://www.zendalibros.com/?p=26322 La visita, de Macarena Fernández, y El banco de madera, de Susana Rizo, son el relato ganador y el finalista de nuestro concurso #palabrasalviento, dotado con 3.000 euros y patrocinado por Iberdrola. Según nuestro jurado, formado por los escritores Juan Gómez-Jurado, Juan Eslava Galán, Espido Freire, Lara Siscar y Paula Izquierdo y la agente literaria Palmira Márquez. que ha...

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La visita, de Macarena Fernández, y El banco de madera, de Susana Rizo, son el relato ganador y el finalista de nuestro concurso #palabrasalviento, dotado con 3.000 euros y patrocinado por Iberdrola. Según nuestro jurado, formado por los escritores Juan Gómez-Jurado, Juan Eslava Galán, Espido Freire, Lara Siscar y Paula Izquierdo y la agente literaria Palmira Márquez. que ha valorado la calidad literaria y la originalidad de las historias del viento enviadas, Macarena Fernández ha resultado ganadora de los 2.000 euros del primer premio, y Susana Rizo ha quedado finalista, y recibirá 1.000 euros.

Para participar, era necesario escribir un texto en internet en lengua española que incluyera la palabra VIENTO. Dicho texto debía ser publicado en internet mediante una entrada en un blog, una anotación en Facebook o un tuit en Twitter. Una vez los usuarios hubieran publicado el texto en sus blog, Facebook o Twitter, tenían que inscribirse, registrándose en el Foro de Zenda en el apartado http://foro.zendalibros.com/forums/topic/relatos-de-viento-en-zenda/ y difundir allí la dirección (la url) donde han publicado el texto.

Se han presentado más de 600 relatos, y este miércoles hemos publicado la selección de 20 historias que optaban a los premios.

A continuación reproducimos los relatos ganadores.

 

La visita
Macarena Fernández

Subió los ocho pisos que lo separaban de la azotea aprovechando que el abuelo sesteaba en su sillón. Depositó la jaula y la mochila en el rincón donde se escondía el único triángulo de sombra. Allí mismo, escondiéndose él también -no sabía de quién o de qué- se desvistió, se embadurnó de pies a cabeza con la levadura que encontró en la cocina -al fin y al cabo ya nadie la usaba- y se colocó a la espalda las alas del disfraz de ángel que su madre le cosió, hasta bien entrada la noche, para el belén de las últimas Navidades. Luego, abrió la jaula del canario, lo agarró con sus dos manitas para que no se le escapara antes de atarle el cordelillo que uniría su muñeca a la pata del pájaro. Se chupó el dedo y lo alzó buscando la dirección del viento, agarró fuertemente las alas y juntos se lanzaron a buscar la corriente de aire que los llevaría a las nubes, confiado en que allí, su madre, lo estaría esperando.

***
El banco de madera
Susana Rizo

Ya no quedaba nadie paseando por el parque cuando he pasado, de nuevo, junto al viejo banco de madera. El recuerdo me asalta a bocajarro, a traición. Ahí le encontré, frente a la fuente, aquella vez en que brillaba el sol. Durante un fugaz instante sentí la esperanza de que pudiera haber un comenzar, pero ésta se desvaneció en cuanto me topé con su mirada y su silencio. La certeza de que la vida se le escapaba estaba en su conciencia. Ya no cantan los mirlos, ya no zarandean sus alas las alondras, ni se escuchan las risas de los niños. Ya no hay un mañana banal y feliz.

Corre la brisa y observo cómo la hojarasca se desliza bajo las inertes tablas de madera del banco hoy vacío. La visión que se ha instalado en mí pesa, como si estuviera regida por leyes físicas. Un profundo zarpazo en el alma acaso tamizada por capas de tiempo.

Camino junto al viento y su susurro, dejando atrás aquel banco, y el recuerdo. Quiero hoy, más que nunca, que el aire implacable y etéreo me limpie, seque mis lágrimas, y me imprima un paso firme, haciendo frente a su caos que, sin embargo, hoy reconforta.

Lentamente la quietud se abre paso. Hoy he comprendido que los vientos en contra también permiten, misteriosamente, seguir avanzando.

A veces, incluso, hacia una atalaya desde donde mirar sin desmoronarse.

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Giralunas y ficciones https://www.zendalibros.com/giralunas-y-ficciones/ Thu, 22 Jun 2017 11:13:45 +0000 https://www.zendalibros.com/?p=26052 Veintitrés autores se reúnen en Giralunas y ficciones, un libro que rinde homenaje a Luis Eduardo Aute, el autor de "Al Alba" y de otras 300 canciones que forman parte ineludible de más de cuarenta años de cultura en España.

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Ana Merino, Raquel Lanseros, Luis Eduardo Aute, Espido Freire, Carlos Salem y Fernando Marías. Fotos: Javier Jimeno

Veintitrés autores se reúnen en Giralunas y ficciones, un libro que rinde homenaje a Luis Eduardo Aute, el autor de “Al Alba” y de otras 300 canciones que forman parte ineludible de más de cuarenta años de cultura en España. Son textos literarios y de opinión de escritores como Fernando Sánchez Dragó, Luis Antonio de Villena, Fernando Marías, Vicente Molina Foix, Fernando Beltrán, Ángel Petisme y Joana Bonet, además de otras figuras destacadas del mundo de la poesía, el periodismo y la canción, más uno mío.

He elegido este texto de Fernando Marías porque yo viví lo que cuenta de igual forma que él, pero en el caso de Marías, al no haber tenido con Aute ninguna relación anterior, su admiración hace que lo que cuenta cobre mayor relevancia. Al fin y al cabo se trataba de que Eduardo hablara y leyera, pero su generosidad no podía acabar ahí. Fernando Marías lo narra con absoluta precisión y añade a su escrito admiración y agradecimiento a un maestro en el arte de vivir.

 

12 de enero de 2016

Fernando Marías

La fórmula más efectiva para hacer mejores las buenas historias sencillas es contarlas de la forma más sencilla posible.

Conviví con Luis Eduardo Aute durante cinco horas de una tarde de enero de 2016. Nunca lo había visto antes. No lo he vuelto a ver después.

Por aquellos días de enero, Raquel Lanseros, Palmira Márquez, Miguel Munárriz y yo habíamos sumado fuerzas para subir al escenario del teatro Alfil de Madrid un recital de textos y versos alrededor de la sexualidad en su vertiente explícita. Esa era la consigna: sexo explícito, así adjetivado y así bautizado: Verso Explícito, VerSex.

"Esa era la consigna: sexo explícito, así adjetivado y así bautizado: Verso Explícito, VerSex"

La propuesta, mientras la poníamos en movimiento, nos deparó diversas sorpresas, algunas menos gratificantes que otras.

Descubrimos, por ejemplo, que no hay demasiada poesía interesante que asuma con nitidez lo sexual. Abunda los ríos de erotismo sugerido, los mares y mares de metáforas, los océanos inabarcables de versos evocadores… Pero el verso explícito se reveló un pez razonablemente infrecuente. Tanto, que decidimos ir más allá y proponer a quienes habrían de compartir escenario con nosotros que escribieran un texto inédito para la ocasión, lo que acaso podría llegar a desembocar en la edición de un libro esos poemas sexuales. Aquí, sin embargo, acechaba la segunda sorpresa.

Fueron varios, incluso bastantes, los nombres de talento reconocido que, tras aceptar el reto, hubieron de reconocerse incapaces de llevarlo a cabo. Curioso e interesante, y a la fuerza reseñable dentro del proceso de construcción del proyecto, que por algo habíamos subtitulado una indagación en la sexualidad humana a través de la poesía; hacia ahí, hacia una indagación, señalaba la peculiar y hasta contagiosa impotencia creativa, que sorprendía, antes que a quienes observábamos el fenómeno, a las propias víctimas del bloqueo. Tal vez, concluíamos, es más difícil de lo que parece adentrarse en los recovecos desconocidos —o secretos— de la propia sexualidad para, después, mostrarlo sin pudor a otros.

Aún así, logramos reunir a un grupo de autores que, tal vez para compensar la balanza, se mostraron entusiastas, creativos, impúdicos y, por supuesto, explícitos. Fijamos el 12 de enero de 2016 como nuestro primer encuentro con el público. Aparte de Raquel y yo, que conduciríamos los recitales, iban a estar con nosotros ese día Espido Freire, Ana Merino y Carlos Salem, además de la presencia, mediante trazo espiritual no catalogable, de Manuel Vilas.

Y en esto apareció Eduardo.

Bien conocida es su amistad larga y verdadera con Palmira y Miguel, que en algún momento le hablaron del proyecto y le interesaron en él. Con naturalidad envidiable, se ofreció a recitar ese día algunos poemas junto a nosotros. Cuando lo supe, vino a mi cabeza la primera vez que oí cantar a Aute. Era 1975. Yo, con diecisiete años, acababa de llegar a Madrid para estudiar cine y me encontraba aquella tarde con una compañera de facultad que me gustaba mucho y a la que no sabía cómo declarar mi pasión sin límites, mi amor incondicional. Ella tenía un casette donde ponía música que yo hasta entonces no había escuchado nunca, aunque me esforzaba para me gustase como forma de establecer una vía de acercamiento. Entre todas aquellas canciones en inglés de Jerry García, Lou Reed y James Taylor surgió de pronto una voz dulce y amiga que contaba el primer beso entre un hombre y una mujer, mientras ambos ven a James Dean en la pantalla del cine tirar piedras contra una casa blanca. Me pareció una señal del cielo, un faro en la oscuridad. Tras largos días de meditación, planificando y ensayando, me decidí por fin y una mañana, entre la clase de Estética y la de Introducción a los medios de comunicación social, me atreví a decirle que me gustaría ver con ella Al este del Edén. Me parecía que mi osada declaración no podía ser más clara y expresiva —más explícita, ya que estamos—, pero ella contestó que la había visto hacía poco y que no le gustaba nada, que le parecía aburrida y pesada, y además no soportaba a James Dean. Fue un fracaso amoroso demoledor, que me abocó, durante las semanas siguientes, a escuchar cantar a Aute, una y otra vez, “Las cuatro y diez”, la canción que narraba tan bien mi desdicha que parecía escrita para mí…

Ese Luis Eduardo Aute era el mismo que entró —solo que a las cinco y cuarto— al teatro Alfil para ensayar con nosotros. Precisamente porque la seducción del espectáculo se basaba en la palabra y el discurso de los participantes, el esquema no podía ser más sencillo. Se trataba de ir invitando uno por uno a los autores invitados y Aute, por último, subiría desde el patio de butacas para señalar su calidad de invitado especial y leería cuatro poemas relacionados con la sexualidad en su vertiente explícita. Yo lo veía asentir con toda esa afable serenidad suya a cada una de las instrucciones, como si en realidad fuese todo tan fácil que se hiciesen innecesarias las instrucciones, y cuando todo estuvo claro se fue a fumar.

Volvió, como había dicho, quince minutos antes de que se abriese la sala al público y ocupó su lugar en la primera mesa a pie de escenario. Miguel se acercó a Raquel y a mí, listos ya para entrar en el escenario, como si quisiera hacernos alguna confidencia; temimos, sin verbalizarlo, que hubiera surgido algún problema de última hora por parte de Eduardo.

—Pregunta Eduardo —susurró Miguel en voz baja— si tenemos algún inconveniente en que cante un par de canciones. Dice que a lo mejor así queda más redonda su aportación.

Pensé que nos estaba gastando una broma. ¿Tener inconveniente, algún inconveniente, en que Luis Eduardo Aute cantara una canción en el mismo escenario que nosotros?

"Y en eso, entonces, le tocó a Eduardo. (...) Entonces, de pronto, carraspeó brevemente y comenzó a cantar. Solo su voz, solo su deseo, solo él."

Para quienes sabíamos lo que iba a ocurrir, toda la velada estuvo marcada por la espera de aquel momento. Tras el espíritu de Vilas, que acudió puntual y de buen humor, nos acompañaron en el escenario la infalible maquinaria de conexión emocional con el público de Carlos Salem, la inesperada valentía desnuda de Ana Merino y la exaltación de Espido Freire, sorprendente siempre, que supo señalarnos el punto del universo donde conviven Teresa de Jesús y Bob Fosse.

Y en eso, entonces, le tocó a Eduardo.

Subió entre el aplauso sincero de los presentes. No había entre los presentes nadie que no respetara mucho a Luis Eduardo Aute. Se instaló en el taburete señalado, frente al micro, y tomó de la mesita auxiliar uno de los libros que había depositado allí antes. Leyó, contó, narró, ironizó, hizo reír y sonreír al público, se emocionó él… Pero el verdadero espectáculo lo conformaban su serenidad y su dominio, esa calma elegante que lograba convocar una intensidad apacible. Entonces, de pronto, carraspeó brevemente y comenzó a cantar. Solo su voz, solo su deseo, solo él. Todos supimos y sentimos que nos estaba haciendo un regalo de generosidad sencilla y sin límites. Cada uno de nosotros salió de aquella noche hechizado a su manera. Hay una fotografía, la única del instante preciso en que Eduardo comenzaba a cantar, en la que el rostro de Raquel Lanseros, sentada a su lado, resume los rostros de todos los presentes, de repente un poco niños la noche de Reyes. Luego cada uno, me consta y lo he comprobado, lo ha narrado a su manera.

Para mí, aquella noche del 12 de enero Luis Eduardo Aute no cantó “Las cuatro y diez” pero sí cantó “Las cuatro y diez”.

¿Hay otra forma de agradecer un gran regalo que compartiéndolo?

“Y comenzó a cantar”. Aute y R. Lanseros // Javier Jimeno

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Varios autores. Título: Giralunas y ficciones para Aute.(Vol.1). Editorial: Ediciones Atlantis.

 

 

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Las viñetas de la diversidad sexual https://www.zendalibros.com/las-vinetas-de-la-diversidad-sexual/ Thu, 22 Jun 2017 04:42:29 +0000 https://www.zendalibros.com/?p=26232 Hace mucho tiempo que sólo los más empecinados y puros siguen creyendo que la novela gráfica (a la que llaman aún cómic para subrayar su aspecto más trivial) es un género adolescente que se ocupa de asuntos sin sustancia y que tiene un lenguaje ligero y rudimentario. Más bien al contrario, la evolución de las...

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Hace mucho tiempo que sólo los más empecinados y puros siguen creyendo que la novela gráfica (a la que llaman aún cómic para subrayar su aspecto más trivial) es un género adolescente que se ocupa de asuntos sin sustancia y que tiene un lenguaje ligero y rudimentario. Más bien al contrario, la evolución de las narraciones gráficas ha ido construyendo libros cada vez más densos que se ocupan de temas de la mayor complejidad.

El universo LGTBI, evidentemente, tiene una biblioteca en la que encontrarse reflejado. Después de aquellos memorables y clásicos cómics (aquí sí estaba ese espíritu humorístico, burlón, de relato ágil y simplificado) de Ralf König, que daba el protagonismo a gays desenfadados y promiscuos a los que metía en aventuras siempre ingeniosas y envueltas en ironía, comenzaron a llegar artefactos de una ambición distinta. En los últimos tiempos se han amontonado los títulos que son de imprescindible lectura incluso para aquellos que no tienen devoción por el género ilustrado.

"En La vida de Adèle, Maroh relata cómo una chica que trata de llevar una vida convencional conoce de repente a otra —con el pelo teñido de azul— que le sacude todas las convicciones y le sacude el corazón."

En 2009, Julie Maroh publicó El azul es un color cálido, relato que poco después se convirtió en una película de éxito: La vida de Adèle, de Abdellatif Kechiche. (La película, por cierto, iba a tener una segunda parte que completara la historia, pues sólo alcanza a la mitad de las páginas de la novela gráfica y deja sin explicar algunas de las cosas fundamentales. Resulta incomprensible que esa segunda parte nunca se produjera, teniendo en cuenta sobre todo el éxito comercial que obtuvo la primera).

En La vida de Adèle, Maroh relata cómo una chica que trata de llevar una vida convencional conoce de repente a otra —con el pelo teñido de azul— que le sacude todas las convicciones y le sacude el corazón. La historia de esa relación, extendida en los años, con sus vaivenes, es el asunto del libro, que está contado desde el recuerdo. Desde el recuerdo doloroso, porque la historia de amor, como suele suceder, acabó convertida en devastación y añoranza.

"En El hijo del legionario hay un tratamiento de la homosexualidad que sin duda tiene que ver con la renovación generacional. Saraiba nació en 1983."

La estadounidense Alison Bechdel ha publicado en España dos libros autobiográficos que sin embargo no ponen el foco —o al menos el foco central— en sus relaciones sentimentales homosexuales, sino en las conflictivas y tortuosas relaciones de familia. En el primero de ellos, Fun home. Una familia tragicómica, cuenta sobre todo la muerte de su padre, que supuestamente se suicidó arrojándose a un camión cuando tenía poco más de cuarenta años, y el descubrimiento de que había tenido relaciones homosexuales con jovencitos durante toda su vida. Bechdel emplea un modelo narrativo complejo, con un tiempo no lineal, con excursos y con reflexiones psicológicas nada complacientes. En ¿Eres mi madre? Un drama cómico, la complejidad llega a volverse densa. Las prolijas citas literarias, filosóficas y psicoanalíticas, sumadas a la libertad aún mayor con que administra el flujo temporal, convierten a este libro en una muestra indudable de que la novela gráfica no tiene ya complejos en la búsqueda de lectores despabilados y agudos.

El tono contrario, pero con un resultado muy parecido, es el que emplea Aitor Saraiba en El hijo del legionario, un libro también autobiográfico en el que la ingenuidad se vuelve narrativamente demoledora. Con unos dibujos de aire infantil y una composición del texto que rompe la idea de viñetas, Saraiba cuenta su infancia, su adolescencia y su primera juventud, partiendo simbólicamente de la relación con su padre, un legionario autoritario. En El hijo del legionario hay un tratamiento de la homosexualidad que sin duda tiene que ver con la renovación generacional (Saraiba nació en 1983): a pesar del descubrimiento conflictivo y del ambiente familiar nada propicio, el autor no pone el acento nunca en su identidad, sino que la da por descontada. El hijo del legionario resume, desde esa falsa ingenuidad, todos los grandes asuntos: el nacimiento del amor, la búsqueda del lugar social, el sentido de la vida, la vocación artística, el desamor y, de manera muy dramática, la muerte. Gay Gigante. Una historia sobre el miedo, del chileno Gabriel Ebensperger, tiene muchas semejanzas de planteamiento con el libro de Saraiba.

"La desinhibición sexual, la sutileza del relato y la crudeza, no apta para menores, convierten a Degenerado en un eslabón más de ese paisaje espléndido de la novela gráfica que visita los mundos de la diversidad sexual."

La brutalidad nada indulgente está en Degenerado, de Chloé Cruchaudet, un libro que cuenta el proceso de transexualización de un desertor heterosexual de la Primera Guerra Mundial que se ve obligado a esconderse para no ser detenido y que luego, ante el prolongamiento de la contienda y la asfixia que le provoca estar encerrado, comienza a vestirse de mujer para poder pasear libremente por París, primero junto a su esposa y luego solo (o sola). La desinhibición sexual, la sutileza del relato y la crudeza, no apta para menores, convierten a Degenerado en un eslabón más de ese paisaje espléndido de la novela gráfica, que visita los mundos de la diversidad sexual con una clarividencia y una lucidez artística incuestionable.

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Juan Manuel de Prada, el mirlo blanco https://www.zendalibros.com/juan-manuel-prada-mirlo-blanco/ Thu, 22 Jun 2017 04:38:41 +0000 https://www.zendalibros.com/?p=25905 Aunque el autor nos haya acostumbrado a entregarnos en sus novelas personajes que se parecen a su yo más personal, más íntimo, jamás hubo tanto de él en uno de sus libros. Juan Manuel de Prada (Baracaldo, 1970) nos ofrece en Mirlo blanco, cisne negro una experiencia personal, biográfica, aunque trazada, construida, sobre la inevitable...

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Aunque el autor nos haya acostumbrado a entregarnos en sus novelas personajes que se parecen a su yo más personal, más íntimo, jamás hubo tanto de él en uno de sus libros. Juan Manuel de Prada (Baracaldo, 1970) nos ofrece en Mirlo blanco, cisne negro una experiencia personal, biográfica, aunque trazada, construida, sobre la inevitable arquitectura de la ficción. Lo que sucede en esta novela no ocurrió, no fue historia, pero sí las conductas que manifiestan y que perfilan los personajes. O eso simula. Unas actitudes que parecen representar al propio Prada en cada una de las voces de este libro, como si el autor se hubiese dispersado en la personalidad que acompaña a cada uno de sus personajes.

"La historia cuenta los inicios literarios —abundantes de precariedad, como tantos— de Alejandro Ballesteros, escritor joven y con talento que aterriza en un Madrid en donde las principales estrellas del mundo literario deambulan de fiesta en fiesta."

La historia cuenta los inicios literarios —abundantes de precariedad, como tantos— de Alejandro Ballesteros, escritor joven y con talento que aterriza en un Madrid en donde las principales estrellas del mundo literario deambulan de fiesta en fiesta, de acto social en acto social, aplaudidas por la crítica y elogiados por la corte de siempre, por la camarilla que ansía ocupar el prestigio de los escritores reconocidos, estimados, respetados. Alejandro, Álex para su círculo de amistades, para su novia, Paloma, acude a una de esos actos alrededor de la literatura en los que su debate es lo de menos. Mucho más importante el codearse, el dejarse ver, hacer relaciones, repartir saludos, conversaciones, agregar contactos a la agenda. El protagonista, cuya indumentaria trata de renovar para ir a la moda, es decir, para la moda de la moda dominante, lleva en una bandolera unos cuantos ejemplares de su primer libro, un conjunto de cuentos. Libro que, a pesar de su calidad, es ignorado por el interés, por la pluma, de la crítica, cuya revista principal es Barataria, título que evoca una conocida publicación cultural española. Tras varios rodeos, titubeos, intentos de entablar trato y afinidad, desencuentros con la camarilla allí presente, y cuando Ballesteros decide que ya está bien, irrumpe Nieves, la mujer de Octavio Saldaña, escritor brillante pero de carrera en notable decadencia, superviviente de su propio éxito a base de presentar un programa de radio en una cadena en que la línea editorial es sectaria y dogmática, y en la que el poder de los grandes partidos en los contenidos de los programas es considerable.

"Sintaxis depurada y rica de metáforas, símiles e imágenes prodigiosas, recorren los párrafos de los capítulos. Una depuración que es estilística, aunque también personal."

Tras el fortuito encuentro entre Nieves y Álex, encuentro que posibilita la relación entre Saldaña y el joven escritor, admirador este de aquel, comienza a crecer un vínculo entre la pareja y Álex que determina el curso de la novela, y sus principales pasajes, claro, su trama, o mejor, cómo se desenvuelve la trama y qué nos enseña. El abandono de Álex al editor de su primer libro, Ramiro Cifuentes, por otra editorial de mayor relevancia en el panorama cultural; el desgaste del noviazgo con Paloma, a causa de la literatura; el retrato de la intrahistoria de la industria cultural y de la televisión, cómo maquinan sus directivos, qué intereses mueven sus acciones, cómo funcionan y preparan los programas, según qué principios giran sus decisiones.

Hay acaso guiños prescindibles, como el del personaje de El Chulo de Cervantes o los nocilleros, quienes aportan adorno al contexto de la época, sí, pero un adorno, digamos, pasajero, su participación en la trama es secundaria, y no provoca nada más allá del fiel retrato. Similar, aunque distante, es lo que sucede con Rosario Tena, personaje que mantiene suspense e intriga, pero que llegado el momento de desnudar el enigma nos deja algo fríos. Una profundidad más viva, una historia más desgarradora y vibrante —atormentada—, quizá habría sido lo idóneo, pues es lo que el personaje iba pidiendo desde que apareció en las páginas, en la vida del mirlo blanco. Y en la del cisne negro.

Sintaxis depurada y rica de metáforas, símiles e imágenes prodigiosas, recorren los párrafos de los capítulos. Una depuración que es estilística, aunque también personal, del propio Prada, quien se acusa, quien deja testimonio de una época —o de varias en su vida— que ya pasó. Pero no es el cotilleo de la vida literaria, o el poner nombre a las rencillas, lo que merece atención, sino la tensión emocional que desprende Saldaña, su salvación y su pérdida; la ingenuidad de un autor novel, el joven  Alejandro Ballesteros; la conversación de las relaciones humanas entre el murmullo de las vanidades, de los recelos, de las debilidades.

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Autor: Juan Manuel de Prada. Título: Mirlo blanco, cisne negro. Editorial: Editorial Espasa. Venta: Amazon y Fnac

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Escritores españoles en el París de Modiano https://www.zendalibros.com/escritores-espanoles-paris-modiano/ Thu, 22 Jun 2017 04:18:13 +0000 https://www.zendalibros.com/?p=25911 El París previo a la ocupación nazi era desde hacía mucho un rebosadero de artistas y escritores, solo que quienes en décadas anteriores llegaban a la ciudad del Sena en busca de la libertad y la creatividad que flotaba en el ambiente, en los años 40 lo hacían para huir de la persecución en sus...

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El París previo a la ocupación nazi era desde hacía mucho un rebosadero de artistas y escritores, solo que quienes en décadas anteriores llegaban a la ciudad del Sena en busca de la libertad y la creatividad que flotaba en el ambiente, en los años 40 lo hacían para huir de la persecución en sus países de origen. Muchos de ellos eran españoles que arribaron en dos grandes oleadas, una durante la Guerra Civil y otra cuando se consumó la derrota republicana.

El incansable historiador de la cultura Fernando Castillo ha reconstruido las andanzas de casi medio centenar de esos refugiados españoles que, siendo escritores contingentes o de oficio, relataron los años negros de aquel periodo, en el libro Españoles en París. 1940-1944, que completa su Trilogía de la Ocupación, publicada íntegramente por Fórcola y evocadora de la serie formada por las primeras novelas de Patrick Modiano, tan del gusto del autor madrileño.

Por el volumen de Castillo, como por la vida, desfilan personajes de todo pelaje y condición. Por antigüedad en el país vecino (desde 1936), el primer mencionado es Gregorio Marañón, que para entonces ha escrito en París sus obras sobre Tiberio y Luis Vives y espera la autorización para regresar a España “purgando sus pecados republicanos de antaño”, apunta Castillo. Chaves Nogales, que no vivirá la ocupación al poner rumbo a Inglaterra, sí alcanzará a entregar el libro definitivo sobre la faite, La agonía de Francia.

"Más referencias a la realidad de la Francia ocupada las hallamos en el primer libro de Jorge Semprún, El largo viaje, a la que seguirá su trilogía sobre los campos de concentración."

A Max Aub, parisino él de nacimiento, aunque criado en España, no tendrá oportunidad de padecerla porque al poco se le denunciará por comunista y acabará en el campo de trabajo de Djelfa, en el Sáhara argelino, de donde pasará a Casablanca y Veracruz. Su voluntad literaria incombustible se impone de todos modos y cuenta toda su peripecia y la de muchos otros refugiados republicanos en Campo francés, la cuarta entrega de El laberinto mágico.

Más referencias a la realidad de la Francia ocupada las hallamos en el primer libro de Jorge Semprún, El largo viaje, a la que seguirá su trilogía sobre los campos de concentración. Escrito en francés, como casi toda su obra, y traducido después al español, el texto recorre la actividad del autor, hijo del exembajador español en Holanda, como maquisard antes de que la Gestapo lo detenga y lo envíe a la prisión de Auxerre y, por último, al campo de Buchenwald.

Acomodaticios y resistentes

Quien permanece sin problema alguno en el París oku es César González Ruano, que mientras prepara un volumen de poesías y su famosa Antología de poetas españoles contemporáneos encuentra tiempo no solo para alternar con unos y con otros sino también para atender sus negocios: “el tráfico con pasaportes, la venta de obras de arte de dudosa procedencia y el trato con los gánsteres de la colaboración”, según detalla el autor.

En descargo del acomodaticio Ruano consigna Castillo que “no hizo distingos ideológicos” con sus compatriotas, así que los trató a todos con independencia de su militancia política, “como si no hubiera existido la Guerra Civil”. Sus principios eran los de un dandi canalla y estaban sometidos por tanto a la amistad “y, por encima de todo, al interés personal”.

Se desenvolvía bien Ruano en aquel París modianesco de extrañas relaciones y donde muy pocas cosas eran como parecían (y menos aún como nos han contado que fueron). Allí estaban escritores y periodistas-espía como Joan Estelrich, responsable de Prensa de la embajada española; su sucesor Antonio de Zuloaga, amigo de Céline y con una vida de película; Emilio Herrero, quien presentó a Ruano al periodista y, al parecer, agente doble Enrique Meneses Puerta; y el inefable Mariano Daranas, autor de furibundas crónicas antisemitas y proalemanas.

En las antípodas ideológicas encontramos a los militantes comunistas que se agruparían, tras la liberación, en la Unión de Intelectuales Españoles, fundada por Emili Gómez Nadal, el compositor Salvador Bacarisse y el escritor José María Quiroga Plá, antiguo secretario de Unamuno y casado con una de sus hijas, Salomé, además de traductor al español de Proust junto con Pedro Salinas. A Cipriano Rivas Cherif, cuñado de Azaña, apenas le dio tiempo a sufrir la ocupación pues fue uno de los primeros refugiados españoles detenido por la Gestapo y deportado al solar de Franco.

"En el París de los primeros años 40 recalan algunos de los escritores que formaban parte del grupo, llamativamente numeroso, que acompañó al exilio a Antonio Machado."

Como casi siempre, las mujeres se llevaron la peor parte en el reparto del sufrimiento. Victoria Kent, directora general de Prisiones durante la República, pasó de la noche a la mañana de diplomática al servicio de un gobierno legítimo a refugiada sin papeles, luego perseguida y por fin reclusa en un piso de Cruz Roja durante cuatro largos años, un conjunto de experiencias que relató de forma muy original en una de las grandes obras del periodo, Cuatro años de mi vida.

El libro de Kent alcanza a describir la llegada de los republicanos españoles de la 9ª Compañía en vanguardia de la División Leclerc que liberará la ciudad, así como su emotivo encuentro con ellos en el Bois de Bologne, muy cerca del piso donde se había ocultado atendiendo por madame Duval. Algo mejor, aunque no demasiado, les fue a Consuelo Berges, autora del prólogo a Cuatro años de mi vida y precaria profesora de español en la ciudad cautiva, y a María Lejárraga, que sobreviviría a la ocupación, en Niza, aunque a costa de un sinfín de enfermedades y desgracias de toda clase.

En el París de los primeros años 40 recalan algunos de los escritores que formaban parte del grupo, llamativamente numeroso, que acompañó al exilio a Antonio Machado. Uno de ellos era el poeta Carles Riba, integrante de una colonia catalana en la que figuraban también Rafael Tasis, Sebastià Gasch, Ferrán Canyameres, Just Cabot y Mercè Rodoreda.

La peor cara de la ocupación

Una mención muy destacada merece en el libro de Fernando Castillo la figura del cartelista libertario Carles Fontserè, cuyas memorias trazan un fresco magistral del ambiente en el que se movían los catalanes en París. Un exiliado de tercera dibuja, además, y de manera descarnada, la cara más ingrata de la ocupación, que durante unos meses logró pasar por un fenómeno amable (hasta que llegó la primera ejecución de rehenes) y hasta necesario para poner fin al caos de la III República.

"Otro personaje de novela, gustoso de asomarse a todos los abismos, será Manuel Viola, que aún responde al nombre de José y es un poeta surrealista a punto de convertirse en pintor."

Pero Fontserè, un antifranquista militante, no se arredra cuando se trata de denunciar la actuación de la Resistencia, totalmente anecdótica a su parecer, el antisemitismo imperante o los excesos de la depuración, que hacen de los días de la liberación de París “los más odiosos de su vida”, y de defender el buen trato que las fuerzas de ocupación dispensan a los refugiados españoles, según su experiencia. Para entender su posición hay que recordar que el clan Fontserè (madre y hermano incluidos) no oculta sino que más bien exhibe las excelentes relaciones que mantiene con los alemanes dado que lo suyo es vender productos varios a quien se tercie, “tanto al ocupante como haciendo contrabando con la España franquista”, precisa Castillo.

Otro personaje de novela, gustoso de asomarse a todos los abismos, será Manuel Viola, que aún responde al nombre de José y es un poeta surrealista a punto de convertirse en pintor. Llegado a París después que los alemanes, el luego miembro del grupo El Paso participa durante estos años en negocios dudosos con el escultor Honorio García Condoy y, sobre todo —cómo no—, con González Ruano, a quien le inspira en parte el personaje principal de Manuel de Montparnasse.

Lo que no gustaba ver

Un libro capital, tanto de la ocupación como de la liberación, se debe a alguien que no era escritor profesional, sino una actriz extraordinaria e intelectual inquieta. María Casares, hija del político republicano Santiago Casares Quiroga y amante de Albert Camus, volcó su fuerza volcánica en Residente privilegiada, que como Un exiliado de tercera pone de manifiesto realidades desagradables como el oportunismo de muchos parisinos —los “resistentes del último minuto”—, la falsedad de la versión resistencialista de la liberación y la depuración incontrolada de colaboracionistas hasta el otoño del 44.

"En los momentos más negros, aflora siempre lo peor y, de vez en cuando, también lo mejor del ser humano."

Corpus Barga, otro de los acompañantes de Machado en su paso a Francia, se distinguió igualmente por denunciar la colaboración horizontal de algunas parisinas y los manejos de tanto nuevo rico “que estaba en los affaires”, léase mercado negro o cosas peores. Tampoco se mordía la lengua al referirse a algún colega francés como Jean Cocteau, al que tacha directamente de colaboracionista.

En las páginas de París, marzo de 1943, que se refieren por cierto a hechos sucedidos un año después, comparecen otros grandes nombres como Paul Éluard, André Derain y Pablo Picasso. También se menciona el encuentro con el valeroso André Malraux, viejo conocido de los días de la Guerra Civil, que a Barga le sirve quizá como recordatorio de que, en los momentos más negros, aflora siempre lo peor y, de vez en cuando, también lo mejor del ser humano.

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Autor: Fernando Castillo. Título: Españoles en París. 1940-1944. Editorial: Fórcola. Venta: Amazon y Fnac 

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