Fondeo al sur y por fuera de Cala Volpe, en la costa nororiental de Cerdeña, tras haber pasado las bocas de Bonifacio con viento duro y rizos en las velas. Llego cansado, a la anochecida y con poca luz, guiándome por el resplandor del hotel que hay al fondo y por la farola de levante, procurando no arrimarme mucho porque hay piedras a flor de agua por ese lado.
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