Más allá de Bovary y Salambó, Flaubert poseía una voz viajera. Su perfeccionismo rayano en la obsesión por buscar la palabra perfecta limitó su producción literaria en comparación con la intensidad novelística de sus compatriotas, como Julio Verne o Victor Hugo.
Copia y pega esta URL en tu sitio WordPress para incrustarlo
Copia y pega este código en tu sitio para incrustarlo