La novela, o el germen de tal cosa, emulsionó entre los jardines de La Roche-Guyon. Después de algunas semanas asentándose, me convenzo de que el enganche funciona. Es el garfio en la vértebra. Pero no basta el comienzo de una novela para que exista. Nunca he tenido muy claro cuándo se hacen realidad las novelas: … Sigue leyendo Un terrario propio
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