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5 poemas de Montañas de arena, de José Carlos Rosales

5 poemas de Montañas de arena, de José Carlos Rosales

Considerada como poesía existencial o poesía de la conciencia, la obra poética de José Carlos Rosales está dotada de una notable coherencia estilística en la que sus libros, hábilmente engarzados, funcionan como una exploración en la naturaleza del tiempo, como una pesquisa acerca de la hostilidad del mundo.

En Zenda ofrecemos cinco poemas de Montañas de arena (Antología poética 1984-2024), de José Carlos Rosales.

***

Más tarde

Como el aire que esconde una cosa inservible,
las olas de septiembre piezas son vanidosas
de un techo desbrozado. Inhóspitas, fugaces,
como el brillo recluso de una caja blindada,
se asemejan a un cuerpo que no tiene dominios.

Secretas y sin llave, las olas de septiembre,
siendo el fin de un verano son de nada el inicio.

***

Anticuario

El rastrillo que quita la nieve del camino,
unos guantes de lana empapados, deshechos.

Los trineos de madera, un gorro viejo y sucio,
y una foto amarilla con un parque nevado.

Las manos cuando hacían un muñeco de nieve,
los surcos que las ruedas dejaban en el hielo.

La pala que amontona la nieve en el arcén
y otras piezas antiguas cuyo nombre se olvida.

***

Tus sandalias están en una caja

He visto las sandalias que usabas en el Cabo
de Gata aquellos días de agosto o de septiembre:
estaban en su caja y, olvidadas, tenían,
después de tanto tiempo, indicios de un verano
netamente feliz: granos de arena alegre,
huellas de sol azul.

Esta mañana he visto tus sandalias y estaban
esperando que fueras para hacerlas vivir;
pero llueve con furia y al verano le quedan
largos meses de nubes y borrascas. Estaban
tus sandalias tan solas que el otoño se ha vuelto
aduana o presidio, zona de paso, jaula.

Perdidas en el fondo del cajón de un armario
tus sandalias esperan lo mismo que yo espero:
andar sobre la arena, sentir la piel del aire,
que tus pasos nos lleven lejos de aquí mañana.

***

IV (La autopista)

Estás en la autopista y el coche te obedece,
no vas a ningún sitio,
todos los sitios pasan y pasan a tu lado,
todos los sitios son el mismo sitio,
ves las indicaciones, los rótulos,
y ves los edificios en obras con sus grúas,
montones de ladrillos,

una gasolinera, anuncios:

has salido a la calle sin pisar la calle,
el ascensor te lleva

hasta el lugar
donde te espera el coche,

te baja a la cochera,
no tienes que saludar a nadie,

de tu casa a tu coche,
de tu coche a la calle,
de una calle a otra calle,

sin saludar a nadie estás en la autopista
y notas que el coche te obedece,
sus ruedas giran, gira el motor,
los motores se mueven, no se cansan,
son máquinas que están girando siempre:
el mundo está repleto de motores,
las casas están llenas de motores,
hay motores en todos

los rincones del mundo,

hay uno en la nevera,
la lavadora también tiene un motor,
y los ventiladores, la caldera,

el microondas, los relojes,
tu maquinilla de afeitar,
el aparato de la música,
la cafetera, el horno,
un secador de pelo,
exprimidores, batidoras,

todo está lleno de motores,
el mundo es un motor,

sólo existen motores,

es más fácil encontrar un motor

que encontrar un amigo,

la puerta del garaje también tiene un motor,
y te obedece siempre,

hará lo que tú digas,
y se abre o se cierra,

si se rompe alguien viene

deprisa y la repara,

todo está en movimiento,

todo gira y se mueve,
todo está en movimiento menos tú,

que ahora corres por la autopista

en dirección a cualquier parte.

***

Última caricia

Alguien lleva una piedra escondida,
y se acerca a una playa sin nadie,
y procura que el agua le limpie
los zapatos, que el barro se vaya,
que no queden pavesas ni grumos,
que el sopor del camino se acabe.

Alguien tiene escondida una piedra
y la toma en la mano, la mira,
el cansancio lo cansa y no quiere
caminar arrastrando ese peso
que le impide vivir o avanzar,
conocer lo que quede del día.

Alguien deja en la playa esa piedra
que le pudo enseñar lo que sabe,
la acaricia por última vez
y se aleja pensando que el tiempo
desde ahora será diferente:
más ligero o más limpio, más claro.

—————————————

Autor: José Carlos Rosales. Título: Montañas de arena (Antología poética 1984-2024). Editorial: Renacimiento. Venta: Todos tus libros.

BIO

José Carlos Rosales (Granada, 1952). Su poesía, mezcla modernidad y sentido de la tradición, con una gran capacidad narrativa y minimalista. Como poeta, se declara influido por clásicos inmediatos del siglo XX, como Cernuda y Vallejo, pero también próximo a poetas de la generación anterior a la suya, como es el caso de José Hierro, Francisco Brines o Caballero Bonald. Editorial Renacimiento ha publicado su Antología poética, que recorre su obra entre 1984 y 2013.

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