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5 poemas de Un refugio en la espesura, de Itzíar López Guil

5 poemas de Un refugio en la espesura, de Itzíar López Guil

Este poemario sitúa al lector en el presente. En el vértigo voraz de los días laborables, sus contrastes, la prisa y la contemplación, la acción y el pensamiento, la denuncia y la culpa. La voz de la autora se sienta al volante de la vida y conduce estos versos con mirada audaz, con ojos de futuro.

En Zenda reproducimos cinco poemas de Un refugio en la espesura (Bartleby), de Itzíar López Guil.

***

ACOSO ESCOLAR (TRINCHERA)  

Florecen en los tiestos, entre las plantas
nuevas, semillas de otros años: un
pensamiento, un no me olvides, así,
desparejados, asomando en los brezos.

Ha sido un verano duro, largo otoño, un
llorar contra el viento cada tarde, un tratar de
tragarse todo, to-do-co-mo-pue-das.

Tu hija gime en sueños ¿es mi culpa? y el
miedo la despierta.

La estás viendo salir a su feroz combate, que
es lucha de dragones por la cima, por
conquistar un pico azul.

Muy lejos.

Para poder vivir tranquila un día.
Para poder sentirse al fin

a salvo.

***

BUFANDA PARA EL MAL TIEMPO

Te buscaré en los libros y en los bosques, con
la carnosa luz de la albahaca me sentaré a
esperarte, padre mío.

Y volverán las largas sobremesas
deshojando verdades, mano a mano.

Qué silencioso mar son las estrellas, la
hoguera que hoy escribe en nuestros rostros.
Sopla el aire y te acaricia el pelo, mis
párpados se aflojan.

No los abro cuando me alzas en brazos, y, en
tu pecho apoyada,

voy al sueño…

DE LAS BOMBAS SE RÍEN LOS MADRILEÑOS

Me dices que en Madrid ya no hay ayudas,
que ensucian por dinero hasta el lenguaje.
Que ensucian la palabra libertad, me dices
hoy de la que fue mi tierra.

Y en cada plaza de tu voz, en cada calle,
resuena mi Madrid atrincherada: libérrima
ciudad que no se arredra y en todo ser conoce
a un semejante.

***

QUÉ DULCE ERES, AMOR

Cómo reaviva tu voz el muerto manantial de
la justicia, ese rincón que ayer fue nuestro
sin saberlo.

Como si nada hubiese sido este rodar los días
y las noches por una brizna de luz.

Por este almíbar tuyo que hoy se filtra y
vuelve a alimentar la vieja tierra.

***

MADREMAR

Vamos, madre, por todas las tabernas, como
blancas mendigas de la muerte, dejando
entre las mesas la alegría —la alegría del
aire— regalada.

Nuestros pasos son cada vez más cortos, más
turbias las palabras que nos hunden. Ahí
marcha mi hija, el yugo uncido, con este
viento negro que hoy arrasa.

Pero tu mano aferra mi antebrazo y vuelve
muro firme nuestros cuerpos: detrás, avanza
libre la pequeña.

Libre, sobre las mondas del pecado.
Libre, sobre el escombro de la culpa.

No importa cuánta rabia sople, cuánta
metralla:
contigo somos una, madre, hija.

Como son mar la arena y las corrientes.

—————————————

Autora: Itzíar López Guil. Título: Un refugio en la espesura. Editorial: Bartleby. Venta: Todos tus libros.

BIO

Itzíar López Guil (Madrid, 1968) es doctora en Filología Hispánica por la Universidad de Zúrich (1996) y por la Complutense de Madrid (1997). Desde 2005 trabaja como catedrática de Literatura Española en el Seminario de Románicas de la Universidad de Zúrich. Es autora de los poemarios Del laberinto al treinta (Visor, 2000, XXI Premio Internacional “Ciudad de Melilla”), Asia (Biblioteca Nueva, 2011), Valores Nominales (La Discreta, 2014) y Esta Tierra es mía (La isla de Siltólá, 2017, II Premio Internacional de Poesía Nicanor Parra).

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