Inicio > Libros > Dos veces cuento > Arañas y mariposas, de Espido Freire

Arañas y mariposas, de Espido Freire

Arañas y mariposas, de Espido Freire

Imagen de portada: Attraction II (1895) by Edvard Munch

Espido Freire son los apellidos que identifican a una escritora que irrumpió bien joven, veinteañera, con personalidad y pronto reconocimiento, en el espacio de la narrativa. Y que sigue creando. Bilbaína de orígenes gallegos, sus primeras novelas llamaron la atención. Con el nombre de una adolescente, Irlanda (1998), se tituló la que desbrozó el recorrido. Que la existencia es un sitio extraño lo descubre Natalia, la muchacha narradora de esos capítulos elegantes, apenas morir una hermana suya. La enfermedad la marchitaba y prácticamente recluía en una habitación con un lento olor a medicinas.

Además de en sus novelas, y originales ensayos, Espido Freire demuestra un talento singular en su narrativa corta. El tiempo huye (2001), Juegos míos (2004), El trabajo os hará libres (2008). Temprano fue también Cuentos malvados, su volumen de noventa y nueve piezas muy muy escuetas que zarandean la imaginación de quien lee. Que debe completar lo que insinúa el texto, emparejarse a los guiños de la escritora. Al lector le pide tanta intuición o más que imaginación. Este libro, un cuarto de siglo después, mantiene entera su personalidad. Lo concibió en el verano de 1997.

"Con un humor ácido, fermentándose, onírico. Uno no sabe si buscan justificar el mal y desacreditar el bien o dejar por delante todo misterioso"

Ese casi centenar de microrrelatos espidianos envuelven siete núcleos temáticos o de personajes con resonancias memorables. Universales. Agua, ángeles, voces enigmáticas, arañas y mariposas delineando maquinaciones de la muerte, espejos, versiones y subversiones de cuentos clásicos infantiles o de epopeyas clásicas y finalmente laberintos donde se interna la desolación o se enreda el pesar eterno. Cada uno de los siete focos, con al menos —curioso número también— trece muestras. Prevalecen, como una vegetación peligrosa, la maldad y sus inclinaciones. Con un humor ácido, fermentándose, onírico. Uno no sabe si buscan justificar el mal y desacreditar el bien o dejar por delante todo misterioso. Porque es literatura. El título del libro, Cuentos malvados, arropa la malicia, el daño intencionado. En bastantes se acarrea el dolor de la separación, de la privación, de lo incompleto o de la pérdida. O una presencia ambigua. Y literariamente, hechizan. Trastornan.

"Una cueva, un bote a la deriva inerte, una celda, un escenario desolado tras una hecatombe"

En la primavera de 2018 Espido Freire mecanografió una serie de aforismos y consideraciones sobre la escritura: «Si no puede resumirse, el poema va por buen camino», «Si no puede ser más breve, quizá el relato nos salga bien». «Escribir es una excusa para pensar sobre lo que se escribe», y este, espectacular: «Una sola vida no es suficiente. Varias novelas tampoco».

Un solo microrrelato tampoco es suficiente (y, por fortuna, la autora compuso uno diario en dos años de colaboración en la SER) y además me costó decidirme por cuál de sus Cuentos malvados traer aquí. El que acabé eligiendo presenta a dos seres sin nombre en una situación extrema. De supervivencia, hambre, encierro. De todo. Y tan áspero y aislado que se le supone de difícil salida. Una cueva, un bote a la deriva inerte, una celda, un escenario desolado tras una hecatombe o la metáfora de una relación sin continuará, deshumanizada. Un sitio extraño. Como los atrayentes personajes de la narrativa de Espido Freire. Como las latitudes del amor, del sacrificio, del engaño y del desprecio. Para releerlos.

***

Arañas y mariposas 

Llegó un momento en que hubo que decidir cuál de los dos moriría para alimentar al otro. Ella se ofreció, y él aceptó. Ella le pidió un beso, y él cerró los ojos. Sin inmutarse, ella le clavó un puñal, maravillándose mientras lo comía de su inmensa estupidez.

0/5 (0 Puntuaciones. Valora este artículo, por favor)
Notificar por email
Notificar de
guest

0 Comentarios
Feedbacks en línea
Ver todos los comentarios