Inicio > Series y películas > El Castillo (Movistar+) quizá es la mejor serie española del año, sin el quizá

El Castillo (Movistar+) quizá es la mejor serie española del año, sin el quizá

El Castillo (Movistar+) quizá es la mejor serie española del año, sin el quizá

Puede que El Castillo, miniserie de seis episodios de Movistar+ adaptando el libro de no ficción El proxeneta, de Mabel Lozano, carezca de la exuberancia formal de Antidisturbios, serie de la misma plataforma que Isabel Peña creó junto al director Rodrigo Sorogoyen y que, probablemente, continúa a día de hoy siendo su gran referente televisivo. La de ambos ha sido una de las asociaciones creativas más sólidas del audiovisual español reciente, con la película El ser querido como última y más actual representación en salas, pero también As bestas, El reino o series como Apagón, igualmente en Movistar.

"La serie logra evitar los más sobados tópicos de la ficción nacional, incluso en su género criminal, como el chapoteo en lo pintoresco o los clichés del thriller convencional"

Pero se trata de una valoración tremendamente injusta para la aquí presente, que protagonizan Raúl Arévalo, Valentina Vidal y Omar Ayuso, entre otros. El Castillo comienza en el año 99 y narra tres historias, la de Suizo, que regenta varios clubs de carretera con sus socios; Claudia, una joven colombiana que llega para prostituirse pero soporta toda clase de abusos; y los inspectores de la UCRIF que sospechan de la aparición de una nueva clase de criminales en esta clase de delitos. Tres historias que nunca dan la impresión de rellenarse unas a otras pero que tienen la virtud de completarse y hacerlo descubriendo el desamparo y males endémicos de instituciones e individuos.

La serie logra evitar los más sobados tópicos de la ficción nacional, incluso en su género criminal, como el chapoteo en lo pintoresco o los clichés del thriller convencional. La ambientación huye de la nostalgia y no quiere espectacularizar, pero no resulta tosca ni pobre. Y ese elemento menos estilizado, quizá agresivo, de las anteriores ficciones con Sorogoyen es sustituido por un desencanto que sirve a Peña y su equipo para evitar todo asomo de excitación en su mirada a la vida en los puticlubs, para enfatizar el componente humano.

En El Castillo las mujeres son, efectivamente, tratadas como mercancía, pero la puesta en escena seca y realista, incluso tranquila (memorable, por ejemplo, la decisión de cámara tomada para ilustrar el primer encuentro sexual de Claudia, que multiplica la incomodidad sin perturbar la “normalidad” del evento) enfatiza la miseria del contexto sin recrearse en ello, sin satisfacer el voyeurismo o bajos instintos del espectador.

"Su prioridad no es resultar adictiva o emocionante, sino incómoda y perturbadora, descriptiva y real"

Esta severidad, menos mal, no repercute en la capacidad de atrapar o entretener, dado que Peña y el cocreador Eduardo Villanueva todavía saben valerse de golpes de efecto, incluso una razonable violencia, con eficacia y oficio narrativos, y los actores están presentes en todo momento para evocar el realismo de un tótem televisivo como The Wire, de David Simon, quizá la gran referencia a la hora de ubicar la forma y el fondo.

El Castillo, con todas estas nobles virtudes, puede resultar una serie que se resiste a entregar sus virtudes al espectador, que necesita cierto grado de dedicación y voluntad. Tarda en descubrir todas las caras de los personajes implicados, algunas inesperadas y al margen de tópicos de género (todos los géneros). Evidentemente, su prioridad no es resultar adictiva o emocionante, sino incómoda y perturbadora, descriptiva y real. Pero tras esa exigencia resulta completamente humana, reconocible y compleja en su (aparente) sencillez. La cartela con la que termina cada capítulo, recordándonos el vacío legal existente hasta 2012, es todo un spoiler voluntario que manifiesta la manera de funcionar de la serie.

0/5 (0 Puntuaciones. Valora este artículo, por favor)
Notificar por email
Notificar de
guest

0 Comentarios
Feedbacks en línea
Ver todos los comentarios