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Historia de las TV Series USA (antes del streaming): 1984

Historia de las TV Series USA (antes del streaming): 1984

En esta nueva serie de artículos damos un repaso a las series de televisión estadounidenses más memorables y recomendables de la época anterior al streaming, ordenadas por fecha de estreno dentro de cada año. Dada la dificultad de ir rastreando hoy en día dónde se puede ver cada una (aparte de en DVD, o incluso VHS cuando nos vayamos muy atrás), se menciona solo la cadena original donde se emitió cada serie.

Todas las entregas de la serie, aquí

Hoy, 1984

4 de enero – Juzgado de guardia (Night Court) (NBC, 193 episodios, 9 temporadas)
En esta comedia, Harry Anderson interpreta a Harry Stone, un joven juez en un juzgado nocturno en Manhattan, donde a veces no pasa nada en toda la noche y otra veces se llena de extraños casos de borrachos, drogatas y delitos de poca monta. Harry va en zapatillas de deporte bajo la toga, juguetea con el mazo e incluso incorpora al personaje la habilidad del actor con la prestidigitación. Sin embargo, a veces lo más memorable es otro personaje, el del ayudante del fiscal del distrito, Dan Fielding, ambicioso, frustrado y pronto al cabreo, por el que John Larroquette ganó cuatro Emmys consecutivos, hasta que ya retiró él mismo su nombre de la candidatura (no en vano se dice en Estados Unidos que la mejor manera de ganar un Emmy es haber ganado otro ya). Y quien la haya visto también recordará al gigantesco segurata rapado Bull Shannon (Richard Moll), que siempre repetía el mismo gag visual, el de colocarse en la sala de manera que su cabeza quedaba justo enfrente de unas lámparas que le hacían parecer que tenía cuernos (de ahí el apodo), y nunca dejaba uno de reírse a pesar de la repetición. La serie comenzó como un mid-season replacement de otra serie, y de ahí su estreno en enero, con solo 13 episodios, pero ese mismo septiembre pasó al mítico bloque de los jueves en la NBC, que durante décadas emitía cuatro telecomedias consecutivas. Entre 2023 y 2025 se emitió un revival de 47 episodios más en tres temporadas, con una nueva juez, la hija de Harry (Melissa Rauch, la Bernadette de The Big Bang Theory), y con Larroquette aún haciendo de Fielding a sus 75 años de edad.

22 de enero – Airwolf (CBS/USA, 80 episodios, 4 temporadas)
En los 80, la era del inicio del ordenador personal, la gente estaba obsesionada con los cacharritos electrónicos, e incluso con sus aplicaciones para los vehículos. Y aunque aún seguimos sin un KITT en nuestro coche fantástico, una de las series que basaba todo su potencial en un vehículo era esta sobre un helicóptero de combate de última tecnología, al que se hacía participar en todo tipo de tramas de espionaje, con el trasfondo inevitable de la Guerra Fría, con la Libia de Gaddafi, por ejemplo como uno de los primeros enemigos. Creada por uno de los productores de más éxito de la época, Donald P. Bellisario, en la primera temporada el Lobo del Aire de marras no siempre era usado para el bien absoluto, y la subdivisión de la CIA que lo usaba a veces, cuando no lo tenía escondido en una cueva en Utah, tenía que enfrentarse a los propios protagonistas de la serie, lo cual reflejaba la complicación política de la época. Después pasó a ser una serie más familiar y convencional, de misión por episodio. Duró tres temporadas en su cadena original, CBS, antes de que USA Network intentara rescatarla con una cuarta rodada en Canadá, con actores más baratos y usando con todo el morro escenas ya usadas en los episodios anteriores, y es que de aquella eso de coleccionar series enteras para volver a verlas era una frikada que no hacía casi nadie: para eso estaban los repeats en las propias cadenas. Ninguno de sus actores fue realmente famoso más allá de esta serie, excepto Ernest Borgnine, aunque el científico loco que inventó el helicóptero estaba interpretado por David Hemmings, el del Blowup the Antonioni y el Swinging London de los 60.

28 de enero – Mike Hammer (CBS, 48 episodios, 3 temporadas)
El título completo de la serie es Mickey Spillane’s Mike Hammer, metiendo en el nombre el del creador de la saga de novelas que le valieron el apodo de “el rey de la pulp fiction”, o sea, de los libros baratos publicados en papel de pulpa basta, para ahorrar en costes. Las obras de Spillane fueron inmensamente populares en los 50, y fueron adaptadas al cine, la televisión y el serial radiofónico múltiples veces, por lo cual esta serie era a veces conocida como The New Mike Hammer. En 1984 ya hacía catorce años que no se publicaba una novela nueva de la saga, pero durante los 80 se vivió una especie de renacimiento de los 50, no solo en cine y televisión sino también en música, que incluso recibe la etiqueta especializada de 50s revival, y el productor ejecutivo Jay Bernstein, aprovechando su amistad con Spillane, le compró los derechos por el precio simbólico de un dólar. Y bueno, un detective duro, ceñudo y con sombrero va a tener éxito en cualquier época siempre que lo filmes bien, así que este es otro de estos ejemplos. La versión ochentera (la serie no estaba ambientada en los 50, sino en el momento en el que se hizo) es menos agresiva, más irónica e incluso juega a veces con los tópicos del género, con monólogo interior narrando parte de la acción, un pedazo de 45 en el sobaco que siempre mataba al criminal de turno (nada de entregarlo vivo a la justicia) y al menos un personaje femenino de abundante escote por episodio (una de ellas Sharon Stone), que se porta de forma sugerente con el protagonista (Stacy Keach) antes de que este responda con su frase recurrente, “tomaré nota”, y luego se la llevara a la cama sin ningún remilgo. Cuando esto empezó a hacerse menos a medida que pasaban los episodios, la audiencia decayó. Nacida de una TV movie de dos horas que cuenta como los dos primeros episodios, por entre medias de la serie se hicieron otras tres más, e incluso se intentó revivir en 1997, antes de que Keach fuera demasiado mayor, pero solo duró una temporada más, de 26 episodios.

30 de julio – Santa Barbara (NBC, 2137 episodios, 9 temporadas)
Pues sí, han leído bien, dos mil ciento treinta y siete episodios en nueve temporadas. Y es que no solo de prime time vive la televisión, sino que los culebrones del daytime, emitidos a las tres de la tarde hora de Nueva York, de lunes a viernes, cinco episodios a la semana sin falta, también tienen su importancia en la historia de la pequeña pantalla. Un buen culebrón tiene que tener conflicto permanente para mantener a la gente pegada a la tele una hora al día todos los días, y en este caso venía provocado por la rivalidad entre los Capwell, la familia más rica del lugar en la localidad del título en California, y otros clanes como los Lockridge, los Perkins o los étnicos y apasionados Andrade. El lío original, sin embargo, ya venía de antes: cinco años antes del comienzo, Channing Capwell junior fue asesinado, y prácticamente cada personaje de la serie, incluyendo a los de su propia familia, acababa siendo afectado por este hecho o incluso siendo sospechoso de ser el autor en algún momento, el primero de ellos el propio cuñado de la víctima, ahora liberado de la prisión. La serie se estrenó, con un par, para contraprogamar los Juegos Olímpicos de Los Ángeles, emitidos por la rival ABC, y los responsables estaban siempre alerta a la hora de ver qué personajes no funcionaban bien para al menos sacar de ellos una muerte chocante o sorprendente (varios de ellos cayeron, por ejemplo, víctimas de un asesino en serie). Durante la serie hubo terremotos (reales y ficticios), gente encerrada en un sarcófago, sueños con alienígenas, una monja muerta por una letra C que cae de un letrero, una novia que interrumpe la boda para declararse al cura (y luego acostarse con él), un personaje de largo recorrido interpretado por una actriz sordomuda, Phyllis Frelich, y solo un puñado de personajes aguantaron sin ser interpretados por varios actores diferentes, hasta cuatro en algún caso. Una de las que se fue, por ejemplo, fue Robin Wright, tras su éxito protagonizando La princesa prometida en 1987, y el mismísimo Leonardo DiCaprio fue nominado para un premio en 1990 por una aparición cuando aún no era famoso. Cuando se emitió el último episodio en 1993, solo quedaba una actriz del primero: la criada Rosa Andrade (Margarita Cordova). En España, La 1 emitió 520 episodios entre 1989 y 1991, año en que decidió no adquirir más entregas a pesar de su gran popularidad, probablemente para inclinarse por culebrones latinoamericanos ya rodados en español. Entonces, Antena 3 compró los derechos y continuó emitiéndola inmediatamente después, hasta 1996, tres años después de haber acabado en Estados Unidos, con varias interrupciones por el camino, y sin emitir los últimos episodios ni cancelarlos oficialmente.

16 de septiembre – Corrupción en Miami (Miami Vice) (NBC, 114 episodios, 5 temporadas)
Resulta correcto que Corrupción en Miami terminara en mayo de 1989 (aunque algún episodio suelto se resistió hasta enero de 1990), porque es una serie que no puede compartir década: ha de pertenecer solo y plenamente a los 80. Y de hecho, puede decirse que creó por sí misma y prácticamente en solitario una imagen ochentera propia, de neones, tonos pastel (el rojo y el marrón estaban prohibidos aposta), americanas arremangadas y con camiseta, cochazos y música de sintetizador (a pesar de estar pleno “Mayami”) que nunca ha acabado de irse del todo y que produce nostálgicas recreaciones cada cierto tiempo, además de haber influido en gran medida en la saga de videojuegos Grand Theft Auto. Es más, tras hacerse una versión para el cine rodada y ambientada en 2006 que no acabó de funcionar, en 2027 se estrenará Miami Vice ‘85, cuyo título ya dice todo lo que hay que saber. La leyenda dice que la idea inicial fue concebida por uno de los jefes de la NBC, Brandon Tartikoff, que escribió en una servilleta de papel las palabras “MTV cops”. El creador de la serie, Anthony Yerkovich, proveniente de Canción Triste de Hill Street, ha desmentido esta historia, pero ha tenido fortuna porque resume bien el concepto: la MTV, cuando aún emitía solo videoclips, ya había alterado casi por sí sola la industria musical, y añadir policías a ese nuevo lenguaje visual parecía una buena combinación, con el añadido de priorizar la imagen y el estilismo por encima de los guiones, que si por otra parte resultaban repetitivos era porque según las investigaciones de Yerkovich, eso es lo que ocurría en la vida real: tras ímprobos esfuerzos policiales caía una mafia de tráfico de drogas, solo para ser reemplazada por otra, y vuelta a empezar. Este elemento de futilidad cíclica se convirtió incluso en parte de la serie, imprimiéndole un tono cínico y de hartazgo que casaba bien con el alcohol, las drogas, las playas, las gafas de sol y los clubes nocturnos. Además, el reparto lo clavó con un Don Johnson ya de 34 años, haciendo del rubio y un tanto paleto Sonny Crockett, y un Philip Michael Thomas como el elegante Rico Tubbs, al que le endilgaron un acento caribeño que no le hizo muchos favores, aunque la gente en España siempre recuerda mucho a Edward James Olmos como el teniente Castillo (¡un apellido español en la tele americana!). La música era tan importante que a menudo se filtraba a la prensa quién iba a sonar en el episodio siguiente para atraer a sus fans, y entre las decenas que se podrían citar están Pink Floyd, U2, Duran Duran, The Smiths, The Police, Dire Straits, Depeche Mode, Iron Maiden, Kate Bush, Phil Collins, Bryan Adams, Eric Clapton, Tina Turner o The Who. Algunos músicos incluso actuaban también, como Collins, Gloria Estefan, Leonard Cohen, Willie Nelson o Sheena Easton, cristalizando todo en la famosa y atmosférica escena donde Tubbs y Crockett conducen por Miami al son de “In the Air Tonight”. E incluso el futuro ha ayudado a rematar el mito, cuando actores que hacían pequeños papeles luego acabaron siendo reconocibles por sus nombres, como Laurence Fishburne, Viggo Mortensen, Jimmy Smits, Liam Neeson, Bruce Willis, Ed O’Neill o Julia Roberts.

16 de septiembre – Punky Brewster (NBC, 86 episodios, 4 temporadas)
En esta telecomedia, Penelope Brewster (Soleil Moon Frye) es una niña de ocho años que es criada por un padre de acogida en Chicago tras ser abandonada primero por su padre biológico, que se va de casa, y luego por su madre en un centro comercial. El nuevo padre, Henry (George Gaynes) es un señor ya mayor, encargado de un bloque de pisos, que deja que la chica se quede con él mientras intenta adoptarla, y ella va haciendo amistad con una de las vecinas, Cherie (Cherie Johnson), que vive con su abuela. Como ya puede verse, las familias rotas es uno de los temas principales, y también la educación en el instituto (aparecen varios de sus profesores), y varias otras causas sociales. Como la serie se emitía los domingos, tras los partidos de fútbol americano, que a menudo se alargaban demasiado, se hicieron episodios de solo quince minutos, pero aun así la serie solo parecía atraer al segmento de la misma edad de la protagonista, que aún no interesaba a los anunciantes. Fue cancelada tras la segunda temporada, que incluía referencias al sobrecogedor desastre de la lanzadera espacial Challenger en 1986, que destruía también el sueño de Punky de ser astronauta, pero se siguieron haciendo episodios equivalentes a dos temporadas más, emitiéndolos a uno por día en pocas semanas, solo para poder ser sindicada a otros canales y sacarle algo más de rédito. A pesar de esto, se hizo también una serie animada, It’s Punky Brewster, y un spin-off llamado Fenster Hall, protagonizado por algunos de los otros chavales. En 2021, se hizo un revival, como ya se los llama en la industria, en el que Punky, interpretada por la actriz original, es madre soltera de tres hijos y Cherie sigue siendo su amiga. Solo duró diez episodios.

19 de septiembre – Autopista hacia el cielo (Highway to Heaven) (NBC, 111 episodios, 5 temporadas)
Serie dramática protagonizada por su creador y codirector, Michael Landon, en el papel de Jonathan Smith, un ángel enviado a la Tierra para ayudar a personas necesitadas. Victor French, coprotagonista de Landon en su anterior serie, La casa de la pradera, actúa junto a él como Mark Gordon, un policía retirado y un tanto amargado que viaja con Smith y le ayuda en sus misiones. Entre los dos, además, dirigieron la mayoría de los episodios de la serie, hasta la muerte de French en 1989. Por lo general, cada episodio comienza con la llegada de Jonathan y Mark a una nueva ciudad, donde aceptan empleos en empresas o en la administración pública como parte de su misión y se enfrentan a las mismas dificultades que cualquier persona al intentar solucionar sus problemas, contando con escasa ayuda más allá de una descripción muy somera de su misión. Cuando es necesario, sin embargo, El Jefe proporciona a los protagonistas intervención divina, pero solo si no se actúa en contra de la voluntad de Dios. En los primeros episodios, generalmente no quedaba claro si Jonathan era un ángel en el sentido original del término o “solo” un ser humano resucitado. La serie buscaba abordar cuestiones sociales y emocionales de actualidad con sensibilidad y también con humor. Aunque sus personalidades a menudo chocan (Jonathan es más sensato y compasivo, aunque a veces ingenuo, mientras que Mark es más pragmático y cínico), ambos se apoyan mutuamente en todo momento. La misión de Jonathan en la Tierra consiste en hacer el suficiente bien para “ganarse sus alas” y, presumiblemente, ascender al Cielo… cosa que rompería la pareja, para mayor dramatismo. En una entrevista, Landon contó que, cuando su hija estaba en coma, le prometió a Dios que crearía algo para ayudar a la gente, y según él, la idea le vino conduciendo por Beverly Hills un viernes por la noche, con la tocando la bocina ante la avalancha del tráfico del fin de semana. Y pensó: “¿Por qué está todo el mundo tan enfadado? Si dedicaran ese mismo tiempo a ser amables… es evidente que el tráfico fluiría mucho mejor”.

20 de septiembre – ¿Quién es el jefe? (Who’s the Boss?) (ABC, 196 episodios, 8 temporadas)
Comedia de situación creada por Martin Cohan y Blake Hunter y protagonizada por Tony Danza en el papel de Tony Micelli, un exjugador de béisbol lesionado y viudo que busca criar a su hija, Samantha (Alyssa Milano), lejos del ritmo frenético de Nueva York. Para ello, se traslada a Fairfield, Connecticut, donde trabaja como empleado doméstico para una ejecutiva de publicidad divorciada llamada Angela Bower (Judith Light). El reparto también incluye a Katherine Helmond como Mona Robinson, la madre de Angela (una mujer de carácter fuerte y mentalidad abierta en temas sexuales, que sale con hombres de todo tipo, desde universitarios hasta directores ejecutivos maduros) y a Danny Pintauro como Jonathan Bower, el hijo pequeño de Angela. A pesar de que las críticas iniciales fueron tibias, fue una de las comedias más populares de la década, con más de 40 nominaciones a premios, incluidas diez candidaturas a los Emmy y cinco a los Globos de Oro, ganando uno de cada. El título de la serie hace referencia a la inversión de roles entre Tony y Angela. Angela es quien aporta el sustento económico al hogar, mientras que Tony (aunque no es su marido) se queda en casa para ocuparse de las tareas domésticas y cuidar a los niños, desafiando así los estereotipos de la época que retrataban a los jóvenes italoestadounidenses como hombres machistas, rudos y totalmente ajenos a la vida fuera de los barrios obreros urbanos. Tony se mostraba como un hombre sensible, inteligente y con inclinación por las actividades intelectuales, sin dejar de ser atlético y tener mundo. Tony, de carácter afable y espontáneo, y Angela, ambiciosa y dueña de un gran autocontrol, se sienten atraídos el uno por el otro, aunque ambos se sienten incómodos ante esta idea durante gran parte de la serie. Si bien abundan las bromas cómplices y los indicios de sus sentimientos mutuos, hacen todo lo posible por evitar afrontar este aspecto de su creciente relación y salen con otras personas. La señora Rossini (Rhoda Gemignani), una antigua vecina que actúa como una figura materna, mantiene vivo el vínculo con las raíces de Tony y Sam en Brooklyn, aunque termina convirtiéndose en un verdadero dolor de cabeza para Mona. Otros amigos aparecen ocasionalmente a lo largo de cada temporada, ya sea en Nueva York o en Connecticut.

20 de septiembre – La hora de Bill Cosby (The Cosby Show) (NBC, 201 episodios, 8 temporadas)
Telecomedia que se centra en los Huxtable, una familia afroamericana de clase media-alta que vive en Brooklyn, formada por padre obstetra, madre abogada y cinco hijos, cuatro de ellos chicas. Se basa en los monólogos cómicos de Bill Cosby, que a su vez se inspiraban en su propia vida familiar. A pesar de su tono cómico, la serie aborda en ocasiones temas serios, como las experiencias de Theo lidiando con la dislexia, inspiradas en el caso de Ennis, el hijo disléxico del propio Cosby, y el embarazo adolescente, cuando a Veronica (Lela Rochon) le ocurre. La representación que la serie hacía de una familia negra exitosa y estable fue elogiada por muchos, por romper estereotipos raciales y mostrar otra faceta de la experiencia afroamericana, pero también fue criticada por otros por llevar al público blanco a pensar que el racismo y la pobreza eran problemas del pasado, ya resueltos. Phylicia Rashad, que interpreta a la madre, afirmó que, cuando conoció a Nelson Mandela, este le dijo que estaba “eternamente agradecido por la serie y por su influencia en el apartheid, y en nosotros, los negros, que veíamos la serie incluso en prisión”. Ha sido calificada como “el mayor éxito televisivo de la década de los 80”, siendo durante cinco temporadas consecutivas el programa de mayor audiencia de la televisión estadounidense. También se ha dicho que “revivió prácticamente por sí sola el género de la comedia de situación” y el futuro de la cadena NBC en cuanto a índices de audiencia. También fue un éxito internacional que cosechó seguidores en todo el mundo, y la interpretación de Rashad dio lugar a una tendencia internacional de madres trabajadoras en televisión conocida como el “efecto Clair Huxtable”. La serie catapultó al estrellato a su elenco, y Cosby, quien ya contaba con una exitosa trayectoria en televisión, cine y comedia en directo, se convirtió en el actor mejor pagado de la televisión, poniendo incluso de moda sus llamativos jerséis. Su personaje, Cliff Huxtable fue nombrado el mejor padre de la televisión en 2014. Ese mismo año, todo esto se fue al garete tras las graves acusaciones de agresión sexual contra Cosby, y hoy en día muchas plataformas se niegan a emitir series, como esta misma, donde él aparezca.

30 de septiembre – Se ha escrito un crimen (Murder, She Wrote) (CBS, 264 episodios, 12 temporadas)
Jessica Fletcher (Angela Lansbury) debe de ser la persona más gafe de la historia, porque allá donde va, alguien se muere, lo cual resulta afortunado para ella, ya que Fletcher es, miren por dónde, escritora aficionada de novelas de misterio y detectives, tras jubilarse de ser profesora de lengua. Vive en el pueblo ficticio de Cabot Cove (Maine), pero afortunadamente solo el 20% de los asesinatos tiene lugar allí (algunos de ellos incluso ocurren en el extranjero y todo). Aun así, pasan de 50, lo cual lo convierte, en porcentaje, en unos de los lugares más mortíferos de la Tierra. La serie, que da sin descanso lo que promete mucho antes de que existiera la etiqueta de cozy crime, fue un éxito de audiencia durante su emisión, convirtiéndose en un elemento fijo de la programación dominical nocturna de la CBS durante más de una década y destacando como una de las producciones televisivas más exitosas y longevas de la historia, con una media de 25 millones de espectadores semanales en su apogeo. Sigue gozando de gran éxito y popularidad en todo el mundo. Además, Lansbury fue nominada a diez Globos de Oro, ganando cuatro de ellos, y a 12 Emmys. Por lo general, Jessica demuestra invariablemente ser más perspicaz que los investigadores oficiales del caso, quienes casi siempre están dispuestos a detener al sospechoso más evidente, pero incorrecto, y al unir cuidadosamente las pistas y formular preguntas astutas, guía a las autoridades para que detengan al verdadero asesino. Tras la cuarta temporada, en 1988, Lansbury manifestó sentirse agotada por su compromiso con la serie, ya que, a sus 63 años, no estaba segura de poder mantener el ritmo de trabajo que se le exigía, con ocho días para rodar cada uno de los 22 episodios al año. No obstante, se ideó una solución que brindó la oportunidad de desarrollar tramas importantes para algunos personajes secundarios, y por eso, durante las dos temporadas siguientes, Lansbury redujo su presencia en varios episodios, apareciendo únicamente al principio y al final, para dar paso a historias protagonizadas por amigos de Jessica, como el detective privado Harry McGraw, el ladrón rehabilitado Dennis Stanton o el agente del MI5 Michael Hagarty.

1984 09 30 – Historias del más allá (Tales from the Darkside) (Sindicación, 92 episodios, 4 temporadas)
Antología de episodios de terror creada por el maestro del género George A. Romero, que tras el moderado éxito de la película Creepshow escribió el primer episodio, y posteriormente la serie fue adquirida. Abarca diversos géneros de ficción especulativa, incluyendo la ciencia ficción y la fantasía, además del terror, y muchos de sus episodios contienen elementos de humor negro. Algunos se adaptaron a partir de obras de autores reconocidos o fueron escritos por ellos mismos, por ejemplo Clive Barker, Harlan Ellison, Robert Bloch, Fredric Brown, John D. MacDonald o John Cheever. Dos episodios se basaron en relatos cortos de Stephen King, uno de ellos adaptado para televisión por el propio King. Algunas historias abordaban ocasionalmente temas políticos. Por ejemplo, se trataba la gentrificación en un episodio ambientado en Port Huron, Michigan, y la codicia de un promotor inmobiliario al estilo de Donald Trump en un episodio de 1987. También se reflejaban inquietudes en torno a las nuevas tecnologías, representadas en la serie como algo desconocido y aterrador. La mayoría de los episodios se rodaban en cuatro días o menos, usando solo un decorado, y aunque a menudo se nota, Romero siempre ha sido conocido por esta forma de filmar, y sus admiradores es lo que esperan de él también. De hecho, uno de los episodios se hizo famoso por tener un presupuesto para efectos especiales de exactamente 188 dólares. En 1990 se lanzó una película titulada Tales from the Darkside: The Movie, coproducida por Romero y compuesta por tres segmentos narrativos similares a los de la serie.

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