La decimoctava edición de Eñe, el festival de literatura y creación en español, dará comienzo en Madrid el cuatro de noviembre. Un otoño más tendrá como sede principal el Círculo de Bellas Artes, y sus distintas actividades se prolongarán hasta el veinticinco del mismo mes. Como viene siendo habitual últimamente, ya el 21, la edición malagueña se sumará a los encuentros, que en su versión andaluza tendrán una de sus sedes principales en el centro cultural Generación del 27. Y precisamente será aquel grupo poético, entendido en su concepción más amplia, hasta abarcar a toda esa generación de creadores e intelectuales que fueron el origen de una auténtica edad de plata de la cultura española, uno de los ejes principales del nuevo Eñe. Así, junto a los grandes poetas de entonces —García Lorca, Cernuda, Guillén…— también tendrán cabida actividades en torno a Luis Buñuel, el periodista Manuel Chaves Nogales —uno de los cronistas más agudos de la España de aquel tiempo— y las Sin Sombrero, aquel grupo de mujeres, artistas e intelectuales, que, además de su actividad creadora, prácticamente olvidadas en su conjunto —no así en casos concretos: individualmente algunas como María Zambrano, Rosa Chacel o Elena Fortún llevan siendo celebradas desde su tiempo hasta nuestros días— son una de las primeras referencias de la vindicación feminista en nuestro país. En fin, hasta los humoristas del 27 —Edgar Neville, Enrique Jardiel Poncela, Miguel Mihura…— serán objeto de charlas en la cita madrileña.
Dentro de este contexto de distopía y oscuridad, en el que a decir de Ruiz Mantilla se debate nuestro tiempo, Eñe 2026 quiere extraer “la poesía que hay en cada esquina, en cada lugar. Nosotros creemos que hay una forma y una manera poética de explicar el mundo y queremos apelar a esto desde todas las disciplinas artísticas. Obviamente, desde la propia poesía, pero también desde el cine, desde el arte. Queremos alertar a la ciudadanía de que se puede extraer una mirada poética del mundo para contraponerla a esa mirada apocalíptica y distópica que nos invade, que nos agobia, que nos está asustando, amedrentando con la intención de poderes cómplices, expresamente concienciados para ello”.
Otro de los ejes del Festival es el país invitado, que este otoño es Polonia. “Polonia tiene una herencia literaria muy rica, sobre todo en lo que a la poesía se refiere —explicó Maria Ślebioda, directora del Instituto Polaco de Cultura, que acompañó a Ruiz Mantilla en la presentación del próximo Eñe—. Debido a nuestra historia, esos ciento veintitrés años de repartición en los que Polonia fue borrada del mapa de Europa, y los cincuenta de comunismo, la poesía se convirtió en el lenguaje de la libertad, en la expresión de la identidad nacional. Por eso la poesía está tan profundamente arraigada entre nosotros”.
Y Polonia tendrá tanta presencia en la cita madrileña que esta 18ª edición será inaugurada con una conversación con la cineasta Agnieszka Holland en el Museo del Prado. El lema no deja lugar a dudas: Poéticas del cine y la pintura. Decía Martin Scorsese —en la presentación de un ciclo de cine polaco que hace unos años recorrió las filmotecas del mundo entero— que la gran pantalla de aquel país es “profundamente humanista, visualmente innovadora y con una fuerza narrativa sorprendente”. Cualquier cinéfilo que se precie tiene a su majestad el cine polaco como a una de las mejores cinematografías del mundo entero. Mucha atención, por lo tanto, a las películas de aquel país programadas en el Cine Estudio del Círculo de Bellas Artes en colaboración con Eñe.
Entre los escritores polacos que se darán cita en Madrid para encontrarse con sus lectores, hay que dar noticia de Mariusz Szczygiet, Margo Rejmer y Katarzyna Kobylarczyk, el poeta Tomasz Różycki, la dramaturga Weronika Murek y el pianista Rafat Blechacz. No hay que olvidar que Chopin, el más clásico de los pianistas polacos, elevó las polonesas —antiguas danzas polacas— al más alto nivel artístico, convirtiéndolas a la vez en todo un símbolo de la lucha de Polonia contra el imperio ruso.
Pero el gran momento de este año, ya anticipando las diferentes conmemoraciones de la Generación del 27 a las que, con motivo del centenario, asistiremos en unos meses, será el llamado 27 horas con el 27. “Creo que es el gran polo de atracción del Festival. Se van a desarrollar a lo largo de tres días, el trece, catorce y quince de noviembre en el Círculo de Bellas Artes. Este programa será el prólogo y el pistoletazo de salida a los actos del año que viene. Alberto Conejero, el guionista de La bola negra, nos ha montado un grandísimo espectáculo. Solamente puedo dar algunos nombres de los presentes: Carmen Linares, Pedro Casablanc o Irene Escolar. Habrá lecturas dramatizadas de las últimas entrevistas con Federico”.
Piedad Bonnett, Roberto Saviano, Jaime Siles o Juan Manuel de Prada solo son algunos, de los muchos escritores y creadores, que también se darán cita en el Círculo de Bellas Artes, desde sus primeras ediciones, el más estrecho colaborador de Eñe.


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