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Una íntima guerra civil

Una íntima guerra civil

Por casualidad (una de esas casualidades que se gestan lentamente) tuve la oportunidad de asistir a la presentación del libro Ser muchas y una íntima desconocida, de la escritora Laura S. González de Araujo. Se celebró en la Sala Equis de Madrid, un antiguo cine porno reconvertido en local de copas y agitación cultural. La elección del local resultó acertadísima, pues en el libro la autora practica una suerte de pornografía sentimental, desnuda su alma y se tiene que abrir de piernas en muchas ocasiones (luego se explicará).

La presentación consistió en un diálogo de la autora y con la activista Elisabeth Duval. Entre el público se vieron caras conocidas que daban empaque al evento, como el artista Paco Clavel y la actriz Nathalie Poza. La sala se llenó hasta los topes y, al no ser muy grande, acabó asemejándose al camarote de los hermanos Marx. Como la entrada daba directamente al escenario, los rezagados interrumpían inevitablemente la conversación, y era la propia escritora quien, al más puro estilo Groucho, los animaba a pasar: “Tenía el presentimiento de que iba usted a venir; pase, por favor”.

"Tener un hijo, escribir un libro y volar en globo, prescribía el Talmud (cita deliberadamente apócrifa) para los buenos judíos"

La charla entre las presentadoras resultó algo conceptual para quienes no estuviéramos versados en Lacan o Barthes, y la impresión general del público (expresada incluso por algún asistente en voz alta) era que allí había dos tipas muy listas y muy leídas. Cuando concluyó su diálogo, sin previo aviso ni solución de continuidad, varios espectadores improvisaron la lectura de algunos escogidos párrafos del libro. Y ahora toca permitirse un punto de cursilería, porque entonces se produjo un instante que no me avergüenza calificar de mágico, un momento que consiguió hechizar a la concurrencia (o al menos a este cronista impresionable), que quedó en completo silencio, como suspendida, escuchando. Debe de ser el encantamiento que produce la buena literatura.

Después tuvimos el inevitable copetín en el ambigú del local, donde se brindó a la salud del libro y de su autora con rico cava del más valiente capitán de los almogávares. Lo pasamos muy bien, para qué negarlo.

Por todo ello, me vi forzado no solo a comprar un ejemplar del libro, sino a leerlo y también a disfrutarlo; y, finalmente, a escribir estas líneas que usted, mi hipotético y amable lector, está leyendo, pues tanto la escritora como la obra (sin duda) lo merecen.

Tener un hijo, escribir un libro y volar en globo, prescribía el Talmud (cita deliberadamente apócrifa) para los buenos judíos. Parece que la escritora se hubiera propuesto cumplir con este tríptico de una tacada, pues la obra trata, entre otros temas, de sus denodados esfuerzos por quedarse embarazada a través de técnicas de reproducción asistida. De que también ha volado en globo da cumplida cuenta el texto, al menos metafóricamente, al referir algunas noches de alterne químicamente exaltadas entre inseminación e inseminación.

"Esas aparentes contradicciones en pugna son una constante en su vida; nunca se sabe qué es contrapunto de qué"

Según la contraportada del libro, Laura S. es doctora en Filosofía y Psicoanálisis, docente, promotora nocturna, gestora cultural, escritora… es decir, muchas mujeres en una sola. Esta multiplicidad acaba (qué remedio) desatando un pequeño conflicto, una íntima guerra civil cuyo campo de batalla se extiende desde la neurosis cotidiana hasta el diván de su psicoterapeuta. En uno de los brillantes pasajes que abundan en el libro —una enumeración al más puro estilo de Walt Whitman—, este conflicto queda expresado de la siguiente manera:

… ser mujer ser hija ser amiga ser amante ser ética ser empresaria ser coplera ser honesta ser infiel ser alta ser astuta ser inquieta ser nerviosa ser profesora ser flaca ser masculina ser coqueta ser sentimental ser sexy ser bruta ser mediocre ser excesiva ser de izquierdas ser moderada ser piadosa ser ingenua ser inteligente ser inocente ser dura ser simpática ser carismática ser discreta ser lectora ser crítica ser desconfiada ser empática ser loca ser precavida ser banal ser injusta ser rápida ser tonta ser intransigente ser sensible. Ser-Muchas también es extraño. Tengo tantas prótesis de identidad rondándome en la ropa, en los gestos y en los perfumes. Me pregunto cómo es posible que las personas no colapsemos en el tumulto que nos constituye, con todas esas voces que demasiado a menudo hablan a la vez…

Más adelante, en otro pasaje del libro, la autora recuerda: «Mi padre, que detesta el folclore español y con quien comparto pasión por los Beatles, el jazz y varias bandas de rock progresivo, me dice: “Hija, tú nos engañas: no pueden gustarte a la vez The Doors y Rocío Jurado”». Esas aparentes contradicciones en pugna son una constante en su vida; nunca se sabe qué es contrapunto de qué. Después de una tarde de Lacan, nada mejor que una noche de karaoke; a un novio portugués controlador aéreo le sucede una novia española bailarina; de una existencia vespertina y bohemia en París pasa a una vida nocturna y canalla en Madrid.

"Laura S. ensaya una suerte de ensayo personal a la manera de Montaigne (a quien cita en varias ocasiones), mezclando con total naturalidad reflexión, autobiografía y digresión"

Da la impresión de que Laura S. no quiere perderse nada de este mundo. Alterna entre personas, vidas, ciudades y parejas con la misma facilidad con la que cambia de disco, convencida quizá de que la identidad no es una residencia sedentaria en la que instalarse sino una jaima nómada en la que viajar. Y en ese afán por abarcarlo todo, por no renunciar a ninguna de sus versiones posibles, puede haber algo de impostura, pero también de vitalismo, la sensación de que vivir consiste precisamente en no dejar que nada se escape.

Además de las sesiones de psicoanálisis y los intentos de reproducción asistida a los que se somete, el libro tiene, como en botica, casi de todo: habla de la familia, del dinero, de los amigos, de la política, de la moda, de la noche, del sexo… e incluso incluye un pequeño tratado sobre el karaoke que cualquier aficionado sabrá agradecer. Laura S. ensaya una suerte de ensayo personal a la manera de Montaigne (a quien cita en varias ocasiones), mezclando con total naturalidad reflexión, autobiografía y digresión.

La escritura natural y sin artificios de Laura S. regala al lector unas horas de gratificante compañía. Su literatura se bebe como el agua y se respira como el aire, fluye sin esfuerzo, casi de forma inadvertida, logrando esa difícil sencillez de las cosas que simplemente están bien escritas. Laura S. podrá ser, de momento, solo una escritora en ciernes, pero es ya una magnífica escritora.

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1 día hace

La identidad es un problema, sobre todo para uno mismo, sea femenino, masculino, tangencial, neutro o secante. Sobre todo si no hay sólo una identidad sino que conviven en el mismo sujeto o sujeta varias, antitéticas o sintéticas, laterales, sublimadas o acomplejadamente superpuestas.

Parece interesante el libro, si.