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5 poemas de Galgos, de Víctor Briones Antón

5 poemas de Galgos, de Víctor Briones Antón

Galgos es un poemario sobre la extrañeza. La extrañeza que percibimos y lo extraños que nos sentimos en una realidad solidificada. Se habla de niños que aprendieron a ser, sobre querencias que persisten, sobre esos raros que nos enseñan que la realidad no es lo único que hay.

En Zenda reproducimos cinco poemas de Galgos: Manual de acogimiento (Maclein y Parker), de Víctor Briones Antón.

***

HACER PIE

Ya nada te separa de tu vida.
Ya nada te depara
tantas sorpresas como tu pasado

JUAN VICENTE PIQUERAS

Siendo niño no flotaba en el lago del pueblo
ni entendía eso de las cosas como son
me lanzaron al agua
porque ya iba siendo hora sin ayuda
piel de plomo tirando del cuerpo hacia abajo
nada patalea solo es agua sube el culo
coreaban tú puedes mientras me hundía
recordé la cara de otros náufragos
que se salvaron del cloro y la asepsia
muriendo varados en la playa sin testigos

Ahora busco en este hoy que es todos los tiempos
al ahogado lúcido para que me cuente su travesía
y compartir con él la recompensa
decirle que lo he conseguido que nadie me ve
para hablarle del cimarrón abandonado en la isla
y de cómo tañía la carne al golpear la superficie
mañana lo intentamos otra vez el niño tirita

Funciona así esta muerte acatada como vida
pequeñas dosis amargas que no te tumban del todo
es solo un pinchazo ya pasará el dolor pero
el dolor no pasa se bifurca se transforma
en una historia espesa de superación
ramas y más ramas que no soportan brotes
repetir cada día mañana lo intentamos otra vez

Busco al ahogado como el perro que enterró
para el invierno un hueso y un bulbo
alimaña piel paciente cavo agujeros
en los alcorques con las manos busco malvas
me cuelo en los jardines es de noche y cavo
la tierra me sacudo inquieto
ante la perfección del mirto
me asombra la flor diminuta que medra
en la espina del ángulo
bocas abiertas cavo bostezos de tierra corrompida
destapo el cuerpo roto del que todo lo tiene
repetir repetir repetir llegar asfixiado al sueño

Busco al náufrago
que compartió el hambre con las gaviotas
se esfumó el día en que aprendí a nadar
me derrumbo en la playa ante las olas
y toco su silencio carente de amenaza
en esta orilla no comenzó la pérdida
la veo hoy estallada de abismo vestida sin gente
no era este silencio hondo el que me negó la verdad
el que me ocultó el regazo de una explicación
y dejó al niño ahogado donde hacía pie

***

FOMO

Cuando supe a ciencia cierta
que estar tirado en el sillón
toda la tarde sin hacer
nada de lo que manda la culpa
no conlleva pena
de prisión ni multa ejemplar,
empecé a atreverme
a caminar delante de esos hombres
que saben de todo más que nadie
sin que importara lo más mínimo
su opinión y sus consejos.

Cuando llegué a la certeza
de que cuidar y ser cuidado
es parte de lo que nos hurtan,
de que lo nuevo no vale un duro
si solo nace para esquilmarte,
para depredar tu atención
y que no la pongamos en los regazos,
pude dejar de hacer para ser visto,
cortocircuitar el ansia,
permitir a los ríos su discurso,
y a las vidas sus dignidades.

Aprendí a desembocar en la ignorancia.

Algo sospeché con eso que decía
Le Guin sobre sus cuentos:
que no eran necesarias
tantas epopeyas, que ya es hora
de ánforas y de renuncias,
que ya no tiene sentido adorar
la cultura del mordisco y la lanza.

Cuando vi que es posible dar de lado
a toda esa inercia de polígonos
y sueños en salmuera, cuando no caí
apuñalado por el enemigo fantasmal,
cuando no se cumplió la amenaza
y la doctrina siguió su curso bala
imposible de doblegar, respiré y
me dispuse a ser tachado
de persona improductiva.

***

EL NIÑO ESCONDIDO

Una reunión a última hora,
el trabajo acumulado, el compañero que no.
Tener que ir a pesar de la fiebre.
No tener bastante, aspirar
a más señales de humo.
La declaración para amortizar lo que queda
de la renta, los juzgados,
protector de estómago, los implantes, la luz,
este año tenemos cuatro bodas,
niño, no soy el Banco de España.
Tutorías a destiempo,
el gimnasio de Damócles,
el coche calambre devora dinero,
hablar con el tío del seguro
cuando muere la madre.
La junta de vecinos para nada,
se queda la azotea con rastrojos,
la culpa por no ir,
el hartazgo de no querer
contemplar el cuerpo que se derrite.

En el fondo del cajón una navaja
con la que alguien talló el primer juguete.

***

LA SIESTA

Como algún verso suelto

tapiales blancos
de alféizares picantes
luz dulce de arroz
nariz cansada de acetona
un leve zumbido tras los ojos
palabras polvo
de alas ya sin miedo

Como un objeto olvidado
que insiste en la presencia del cariño

adelantar el mentón
abrir apenas los labios
y terminar por no decir
para no romper el ascenso
del jazmín hacia el penacho
trampolín de estorninos
tronco arriba de la palmera

Dejarse caer cuando se siente
el primer escalón de la casa

hacer como los lagartos y los frutos
tomar el sol
convertirlo en vida
salir corriendo
para ocultarse u ofrecerse

Aprovechar los restos
como un niño que aprende rimas
como la extraña mandíbula del caimán
como el asombro de lo que cae
como se sacude el polvo de los estantes

***

MAPA DE LO QUE NO LLEGÓ A CRECER

Una especie de ángel herido en la raíz
No en la raíz de las alas, sino en la raíz de la comunión

DANIEL FARIA

Quién devuelve el intento al niño
la oportunidad
de crecer a la vez que su deseo
de descubrir el cuerpo sin cajones
de estallar y sorprenderse
de recordarse para siempre capaz de tacto

Quién le dice que su duda es lícita
que su querencia de ciprés muerde el cielo
que el granizo no golpea en la cima
que en lo más vacío puede esconderse
que su pecho abierto detrás de la adelfa
es el hueco perfecto para ser

Quién le devuelve el torrente sin lacra
quién el mapa impoluto con el norte bizco
a su entrepierna manchada de incienso

Quién vendrá a pedir perdón al hombre
que tuvo que olvidar al niño yunque
que no pudo nacer tras tanto adorno

nadie devolverá al niño la calma
ni deshará su suspicacia de presa
ni secará el océano entre chirridos

nadie podrá evitar que cuando se piense
tan niño
vivir sea siempre con el miedo
con la duda de haber hecho de estar roto
tan solo un niño
manos pequeñas para moldear tanto acero

Quién le devuelve el sur pletórico sin culpa

tú que lees el poema
explica al niño que fuimos
cómo evadir al censor
cómo amar bien y entregarse
cómo respirar y deponer las lágrimas

tú que eres el solar de aquella criatura

—————————————

Autor: Víctor Briones Antón. Título: Galgos. Manual de acogimiento. Editorial: Maclein y Parker. Venta: Todos tus libros.

BIO

Víctor Briones Antón nació en Sevilla en 1979. Se licenció en Psicología y trabajó muchos años como educador social. Actualmente trabaja como administrativo en el SAS, realiza labores de corrector y lector editorial e imparte cursos y talleres de creación poética. Ha publicado poesía en varias revistas (Nayagua, Noches Áticas, Yukali…). Varios de sus poemas fueron seleccionados para la antología Anónimos, promovida por el festival Cosmopoética en dos ediciones (El Dispensario, 2012 y 2013). Fue finalista de la iniciativa Poetas Noveles (ICAS, 2019). Ha publicado tres poemarios: Insectos (La Espiral Literaria) en 2013, Dormir destapado (Ediciones del 4 de Agosto) en 2022 y Galgos: Manual de acogimiento (Maclein y Parker) en 2025.

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