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5 poemas de María García Zambrano

Foto: Pascual Borzelli Iglesias.

María García Zambrano es una poeta nacida en Elda, Alicante, en 1973. Licenciada en Comunicación por la Universidad de Sevilla, posee estudios de posgrado en Letras Modernas en la Universidad Paris-Diderot; lingüística en la Pontificia Universidad Católica del Perú; y cursos de poesía hispanoamericana en la Universidad de Buenos Aires. Es autora de los poemarios El sentido de este viaje (Aguaclara, 2007), Menos miedo (Premio Carmen Conde de la Editorial Torremozas y semifinalista del Premio Ausiàs March al mejor poemario del 2012), La hija (El Sastre de Apollinaire, 2015. Abisinia Editorial, Buenos Aires. 2022), Diarios de la alegría (Sabina, 2019) y Esta ira (Vaso Roto, 2023). Sus versos aparecen en antologías y publicaciones españolas y latinoamericanas como Revista de Occidente, El coloquio de los perros o Nayagua. Ha sido traducida al rumano, portugués e italiano. Es profesora de literatura en Madrid y colabora como crítica literaria en revistas especializadas como Turia o FronteraD. Imparte talleres y seminarios de poesía en distintas instituciones españolas y latinoamericanas como la Fundación Centro de Poesía José Hierro, el Centro Cultural de España en México o la Universidad del Claustro Sor Juana Inés, en Ciudad de México.

***

Arde esta ira irreal
y sin embargo
hay que soportarla

cruje el escenario al incendiarse
tu belleza cuando cae
y sin embargo
hay que soportarla

arde el silencio
su fractura

y las ramas
y los huesos
de los pájaros

sólo la fe calmará este fuego
esta ira

sin rama
sin hueso
sin pájaro

***

Si sumerges los miembros
las heridas se abren
–pero quieres llegar hasta ese fondo
donde no haya lisiadas
un espacio libre
donde el cuerpo desaprenda
y pueda sanar–

una mujer canta
secas con gasa la sutura
dentro han nacido flores
les das de comer

–maldices el olor a disolvente
repites su nombre
erguida sobre dos pies
dudas
pero entras en la llama para salvar a tu Mirla–

¿cómo es la muerte?

–en el surco la sed
el invierno abrasando
desde lo hondo–

¿cómo se vive dentro de este miedo?

***

Cabalgan enloquecidos atraviesan el pecho
los caballos del hambre
y un rumor a muerte espantas
con tu aguja

de coser

blanquísimo

cabalgan acarician los caballos del hambre
y un rumor a muerte
un fino rumor alado pájaro con plumas
de acero
locomotora con humo de lengua y un rumor a
los caballos del hambre

sin embargo
aunque estés con un pie en las ruinas
tu carne amanece sin sombra
tu piel bondad y fuegos de artificio
(cabalgan sobre ti
los caballos del hambre)

un amor nutriente                   máscara insomne
se lleva
esta tristeza de césped tan azul

***

Esta ira

Que aprendáis a llorar el día breve
que enfermen vuestras hijas
y no sepáis
el nombre exacto para el miedo
en la garganta se ahogue ese pitido
y arda la madera seca de la muerte

sólo un día
de atravesadas horas
y luces que se enciendan
rojísimas las luces
y sean bestias

escupiendo
sobre los mausoleos

sólo un día
tiriten de frío azuladas las mandíbulas
y nadie pronuncie

el verbo que calme

sus articulaciones
y todo sea balbuceo
de sabio que atesora
sus cuerpos con asepsia
cuando caigan las crías
en lo ignoto
y en esas horas aprendáis
el idioma absurdo de la muerte

sólo un día

*** 

La comunidad

No hay razón para desaparecer

el dolor escondido bajo llave
en los párpados bajo llave

no hay razón para no responder
responso respuesta responsabilidad
no hay razón en no mirar hacerse el loco yo no he sido

jugamos a la solitaria y atamos los hilos
cortados hilos finísimos que dieron de sí
y ahora
todas las puntas en hueco

no hay razón

(un tumulto de ira)
¿qué grita la loca con su ave de trapo?
no nos deja dormir con su llorar
de luciérnaga
habrá que denunciar que la puerta gime
por el viento y ella
con su bata ceñida
abraza a su Mirla
con la carne morosa

no hay razón

¿acaso no sabe que también las demás
padecemos la luz?

en la escalera un tazón de leche
la madre se viste de blanco
para deslumbrar a la Mirla

pero si no ve
(gritan las bestias)

ella con su máscara y confeti

el juez sabrá que no tenemos tiempo
para la compasión

¿y quién limpia este suelo de plumas?

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Jose jimenez muñoz
Jose jimenez muñoz
27 ddís hace

Son poemas muy aburridos. Demasiado feliz la poeta para ser poeta.