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5 poemas de Marià Manent

5 poemas de Marià Manent

Fue uno de los hombres clave de la cultura catalana del siglo XX como poeta, prosista, crítico literario, memorialista y traductor. A continuación reproduzco 5 poemas de Marià Manent.

La noche

La ciudad de la Noche se abre, calma
con luz y azules plazas. Es silencio y cristales.
Diríais que nos cela
encima de este valle
cuyo aroma ha crecido en el viento y la lluvia
de setiembre. Ahora, lejos, se oyen vagos relinchos.
¿Es un búho en lo oscuro o bien sube en carroza
el tiempo, con su barba de bosques y de grillos?

El silencio es son de aguas. La noche suave
nos vigila y nos piensa.
¡Oh Rey desconocido que nos diste un palacio
de temor y belleza!

Luna de enero

Afuera hace una noche plateada y muy clara
¡y yo encogido cerca de mi fuego mezquino!
La luna está velando, lo mismo que una madre,
a la encina, al paraje, al estanque dormido.

Percibo bien que un gran deseo invade
mi pecho, y yo quisiera sentirme espabilado
y caminar, bajo la luna clara,
por trochas donde brilla el romero escarchado.

Pero me quedo cerca de mi fuego mezquino.

Mañana

Has salido del sueño como del mar. Aún húmeda,
a los sueños sonríe tu boca, dulcemente.
Brilla el sol en la hierba, pero tú ves la plata
de la luna, que en el agua duerme.

Una luz de esmeralda casi nubla tus ojos;
perfumes de aquel mar tiene tu fina arcilla;
y una gran perla pálida llevas bajo los bucles,
ondulados como alga tranquila.

Dicen: la mar es triste

Dicen: la mar es triste. ¡Qué señal
hace cada ola, cuando quiebra!
Y veo una mar triste, pero en medio
tú, como una perla.

Dicen: la tierra es triste. ¡Qué señal
hace la hoja! Apenas osa.
Vea la tierra triste, pero en medio
tú, como una rosa.

La acacia llena de luna

La acacia llena de luna
gime en la noche de plata.

Setiembre pasa con una
vibración de viento, larga.

Luce dispersa la bóveda
y mi aliento se recoje,

oyendo la vaga charla
entre acacia, viento y noche.

¡Ay, que mi alma lloraría
y me pesa como el barro,

frente a la noche, que avanza
toda vestida de blanco!

¿Ha sido la acacia bruna
o de mi alma un lamento?

Setiembre pasa con una
larga vibración de viento.

Traducciones de José Agustín Goytisolo

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