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5 poemas de Virginia Aguilar

Virginia Aguilar Bautista es una poeta nacida en Málaga en 1977. Obtuvo el premio Andalucía Joven 2009 por su obra Seguir un buzón (Renacimiento, 2010) y se alzó con el III Premio Rafael Pérez Estrada de Aforismos por De las nubes, publicado después por la Fundación Rafael Pérez Estrada (2018). Ha sido incluida en las antologías Y para qué + poetas. Herederos y precursores (Eppur, 2010); Clave de Sol. 16 sobre la música (jóvenes poetas malagueños), selección de Francisco Ruiz Noguera; Y habré vivido. Poesía Andaluza Contemporánea, selección publicada en mayo de 2011 a cargo de Jesús Aguado, Aurora Luque y José Antonio Mesa Toré para el Centro Cultural Generación del 27 y en Internautas en la red. Poesía emergente en Málaga, II (2019), a cargo de Rafael Inglada. Presentamos una selección de poemas de La escala de Bortle (Bartleby, 2021), su último libro publicado.

***

Paisaje

Por la ventanilla del tren,
en la más completa quietud,
observo cómo cientos de miles
de metros sembrados de simetría
avanzan firmes,
con intención —sospecho—
de ocupar cualquier páramo
sin dueño.
Un orden soviético,
una igualdad severa
se impone y desliza
con la misma fuerza
irreductible que impulsa                               los astros.

***

La Escala de Bortle

Si, con paciencia,
sumo horas a una tarde,
acabaré por obtener
un cielo oscuro.
Pero si decido ir más allá,
tomo todas estas notas,
y puntúo el espacio
del uno al nueve,
escribiré un poema
para explicar
la calidad del cielo.

Calidad 1.
Es de oscuro excelente.
Dos constelaciones proyectan
sombras en nuestro suelo.
Es un cielo sin ruidos,
de pupilas acomodadas.

2.
Es de oscuro imperfecto.
Las nubes, camaleónicas,
se adivinan porque faltan estrellas
en un tramo de firmamento.

3.
Cielo rural nocturno.
Mil cabezas de ganado
también contemplan el cosmos,
pero sin poner nombres.
Negro aliviado de azul.

4.
Verde y amarillo.
La Vía Láctea ha perdido detalles,
pero aún se pueden pedir deseos
en las noches de agosto.

5.
Cielo de afueras,
cunetas y quitamiedos.
Luz desgastada de astros.
Parece que las nubes
han dejado el camuflaje.

6.
Para quien sepa reconocer Andrómeda,
está a simple vista.
Si no sabemos cómo es,
es posible esperar
cinco mil años
y asistir en primera fila
a su conversión
en una galaxia
elíptica supergigante.

7.
Cielo gris sin necesidad de nubes.
Desde aquí,
algunos objetos Messier,
los más brillantes,
deciden que su envite
es al no ser. A lo seguro.

8.
Travesía. Farolas.
El cielo aún brilla blanco,
su luz permite leer poemas breves.

9.
Puro urbano.
Rótulos que repiten
el pulso de Sirio.
Un cielo oscuro
con siete mil lavados.

Al alcance de nuestros ojos
sólo tenemos la intuición.

***

M83

Hemos matriculado el firmamento
como si no nos importara nada.
No podemos marcar
los elementos que componen
el cielo como si fueran ganado.
Qué soberbia,
qué desinterés,
qué desprecio.
Una galaxia en espiral barrada
merece un buen nombre,
o cuatro o cinco adjetivos precisos.

***

Enanas marrones

No es justo atribuir
falsos colores al cosmos
sólo porque creemos
que nunca habrá réplica.

Estos encendidos
núcleos protoestelares
jamás consiguieron acumular
materia suficiente
para iniciar la fusión
del hidrógeno. Cierto.

La comunidad científica,
incapaz de comprender
su ánimo sobrio y discreto,
esa voluntad de vivir con lo mínimo,
habla de estrellas fallidas.

Ellas, ajenas a polémicas
e imprecisos adjetivos,
continuarán contrayéndose
y enfriándose
hasta llegar al equilibrio.

***

Embarque

El pasado 25 de agosto
la humanidad le dio
por fin una pedrada al cosmos.
La Voyager dejó atrás
la heliopausa,
para alcanzar
el espacio interestelar.
Altivos,
dicen los diarios
que la nave
se ha acercado
al infinito.
Nunca llegó más lejos
una manufactura humana.
En casa,
Pienso en aquellos balones
que de niños
empeñamos en los tejados
sabiendo que jamás
tendrían regreso.

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Lucas
20 ddís hace

Es buena nadie es quién para subir un punto o bajar un punto pero es buena hay muchas canciones que hacen el sonido del tren hay poesías que tienen música hay vivencias hay poesía en Brasil creo no sé alguien escribió déjame aquí que quiero quedarme un rato solo a mirar las calles de este barrio en el que supe jugar y alguien le puso música creo que brasilera tipo ciudade

Montse
Montse
17 ddís hace

Me encanta que su «moza» en estos versos sea el universo; las galaxias, lo estelar. Considero que cada poeta tiene su inspiración en algo preciso, y aunque puede variar el tema del que escriben, siempre queda reflejado (aunque sea subliminalmente) aquel «sello» muy suyo que connota su verdadero amor: en este caso, lo que hay detrás del cielo.