William González —el poeta que pudo haber empuñado un arma, pero eligió la palabra— nos regala un poemario desgarrador y tan extraordinariamente sagaz como clarividente, que articula una denuncia poética de la violencia estructural de América Central.
En Zenda ofrecemos cinco poemas de Cara de crimen (Espasa), de William González Guevara.
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Una palabra que le creí al enemigo
A Nicaragua
País mío, quisiera que existieras,
que miraran tu hombro deshuesado,
rejodido, muriéndose de hambre
que conozcas la democracia y no
la tibia llama de su sombra tórpida.
Yo sé que vos naciste herido. Sé
que conozco la pizca de violencia,
la mancha que te avala en tu sepulcro.
No tengas miedo, paisito mío,
a pesar del desprecio y las calamidades.
Ya apártate del lodazal, aléjate
de ese charco mugriento, enjaboná
tu consciencia con agua bendecida,
limpiá tu historia, paisito mío.
A las palabras cámbiale las tildes,
a los poemas róbale las sílabas,
déjate de excepciones y regímenes.
Pensá, pensá en el pobre y su aguinaldo,
en el relinche de sus potros adiestrados.
Vos, paisito mío, tenés que pensar bien.
No caigás en las palabras de tus enemigos.
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Lastre
A Ana
Ana, mejor amiga de mi madre,
fue violada por maras hondureñas.
Una partícula de fuego ondeó
por su vientre hasta dulcificarlo.
Un jirón de aspereza, un sabor ácido,
agridulce, compacto, débil flujo
de aquello que no está premeditado.
Limó su tristeza, le dio forma de risa
enterrando el busto oscuro de la lágrima.
Supo interpretar la doliente astilla
que se clavó en su pecho.
«Sacádmela, sacádmela», gritaba.
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Útero gangrenado
[R. decide abortar, tras ser violada por siete mareros]
Un feto en la cuneta, sin suspiros
sin corriente de sangre que transite
por la delicadeza de sus venas
un feto en la cuneta, sin parientes
y dueños que reclamen su apellido
un feto en la cuneta, sin latidos
no conocerá el ardor del cosmos
hedor putrefacto de las cloacas
sumidero fantasmal que le esperaba
no correrá por calles de su barrio
ni triturará la violencia con sus dientes
un feto en la cuneta, ennegrecido
las pérfidas hormigas lo carcomen
un feto en la cuneta, detenido
el tiempo entre sus párpados
renglón torcido de los dioses bárbaros
no conocerá los libros ni las armas
triste no conocer las páginas de un libro
castigo cruel desconocer las armas
en ellas se refleja la inmundicia humana
no se atará el cordón de sus zapatos
no se chimará la rodilla correteando
no aprenderá una lengua
no apreciará la tierra en la que duerme
no crecerá, no se convertirá
en un marero más
no violará a su propia madre, no
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El salario del miedo
Hay quien cree que los asesinados sienten.
El alma, dicen, se aferra al cuerpo hasta que lo entierran.Roberto Valencia
Si matar fuese (como dicen) un
desliz, una tarea fácil, nadie
dedicaría el tiempo al mal oficio.
No caigan en la trampa,
el asesino a sueldo
no cobra por el acto de matar,
ingresa su dinero por el miedo,
por el milisegundo de la bala
atravesando el cráneo de la víctima,
por la vigilia que llega después
envuelta entre fantasmas y tormentos,
por la maldita adrenalina, el aura
del instante oportuno: el dulce charco
de sangre que se forma y nadie lava,
la silueta del cuerpo repintado
indicando que ahí paró su música
un corazón humano.
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Biblioteca antiviolencia
en esta plaza rodeada de madroños
hay un perímetro invisible que
los jóvenes respetan sin pensarlo
la biblioteca se convierte en
escudo antiviolencia,
refugio de los nadies soñadores
en esta plaza rodeada de madroños
la lectura se impone al salvajismo
la melodía del Yigüirro suena
como si fuera un verso de esperanza
abriéndose camino en istmos de vileza
en esta plaza rodeada de madroños
hay un perímetro invisible que
protege de las balas a los niños
aleja su inocencia de pandillas
repele las desgracias tempraneras
en esta plaza de rocas filosas,
calles de barro frío
y mariposas negras
los libros salvan juventudes agrias,
alejan de vampíricas tinieblas
que solo reconducen a la muerte
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Autor: William González Guevara. Título: Cara de crimen. Editorial: Espasa. Venta: Todos tus libros.
BIO
William González Guevara (Nicaragua, 2000) es poeta, periodista cultural y filólogo hispánico. Reveló para ABC un fraude literario de falsificaciones de manuscritos de Rubén Darío en universidades norteamericanas que hizo rectificar a Harvard. Ha publicado Los nadies (Hiperión, 2022 – XXV Premio de Poesía Joven Antonio Carvajal), Me duele respirar (Valparaíso, 2023 – IV Premio de Poesía Hispanoamericana Francisco Ruiz Udiel), Inmigrantes de segunda (Hiperión, 2023 – XXXVIII Premio de Poesía Hiperión) y Esta será mi venganza (Hiperión, 2024). Forbes lo ha destacado entre las «30 Promesas de Centroamérica 2025» por su trabajo por defender la memoria, la migración y la inclusión social desde la escritura.


¡Qué gran poeta y qué barbaridad de poemario! Leí un reportaje que hicieron sobre su libro en El Mundo y me pareció increíble su proceso creativo. El hecho de entrevistar a asesinos en zonas recónditas, poner su vida en riesgo, haber crecido en una zona tan conflictiva y plasmarlo todo en poemas de gran calidad literaria. El premio aquí es lo de menos. Recomiendo su obra.
Descubrí a este chico por casualidad y este poemario es una maravilla. Pandillas, violencia y asesinatos convertidos en un juego poético donde la cultura se impone al salvajismo. ¡Tremendo!
Es quizás de lo mejor que leí en 2025. Lo descubrí gracias a “La Ventana” de Cadena SER y su poemario no tiene desperdicio. Lo lees y sales literalmente temblando por el nivel de reflexión al que te lleva este chico tan, tan joven y con los pies bien puestos en este mundo catastrófico y violento.