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Angie Calero: “Leonor me parece una figura muy contracultural”

Angie Calero: “Leonor me parece una figura muy contracultural”

La periodista Angie Calero reconstruye en su libro, Leonor de Borbón Ortiz (La Esfera de los Libros), la todavía breve biografía de la princesa Leonor a través de más de treinta entrevistas y testimonios de profesores, científicos y personas que han conocido distintas etapas de su formación. El resultado no pretende ser una biografía definitiva (difícilmente podría serlo a los veinte años), sino el retrato de una joven educada desde niña para asumir algún día la Jefatura del Estado.

—Empecemos por el principio. ¿Cómo surge el encargo de escribir un libro sobre Leonor?

"Mi primera reacción fue pensar: pero si es una chica que apenas va a cumplir veintiún años, ¿qué voy a contar?"

—La editorial, La Esfera de los Libros, quería publicar algo relacionado con la Casa Real. Yo llegué con varias propuestas, todavía un poco vagas, porque tampoco teníamos muy claro qué libro queríamos hacer. Escribir otro libro sobre el rey me parecía absurdo: ya existen muchos y algunos escritos por magníficos compañeros. Pensamos también en la reina, pero tampoco terminábamos de encontrar el enfoque. Hasta que me dijeron: «Habíamos pensado en un libro sobre la princesa Leonor». Mi primera reacción fue pensar: “Pero si es una chica que apenas va a cumplir veintiún años, ¿qué voy a contar?”. Les pedí tiempo para darle una vuelta. Y entonces comprendí que, en realidad, el acontecimiento más importante de su etapa como princesa de Asturias ya había ocurrido: la jura de la Constitución. Ahí encontré el punto de partida.

—Y decides contarla a través de quienes la han conocido.

—Sí. Desde el principio tuve claro que el libro tenía que apoyarse en entrevistas. Quería construir un perfil de Leonor a través de voces autorizadas, de personas que hubieran estado cerca de ella en distintos momentos y pudieran ayudarnos a descubrir cómo es, más allá de la imagen institucional.

—Te lo pregunto directamente: ¿por qué aceptas finalmente escribir sobre una muchacha de apenas veinte años?

"Pensé que valía la pena reunir en un solo libro lo que Leonor había hecho hasta ahora"

—Porque pensé que valía la pena reunir en un solo libro lo que Leonor había hecho hasta ahora. Crear una especie de primer retrato a través de reportajes ágiles, fáciles de leer, que pudieran interesar tanto a quien sigue habitualmente la información de la Casa Real como a lectores jóvenes. Al final, ella pertenece a esa generación y necesariamente tendrá que establecer una relación con ella.

—Después de escribir el libro, ¿quién es Leonor cuando deja de ser la princesa? ¿O no deja de serlo nunca?

—Creo que la intención de sus padres es precisamente que pueda ser Leonor cuando no está ejerciendo su función institucional, que pueda tener una vida fuera del trabajo. Es muy complicado, naturalmente. Hay una contradicción inevitable. Debemos verla como una chica que intenta llevar una vida normal, pero esa normalidad, en realidad, es imposible. Ella sabe perfectamente que no es una joven cualquiera. Creo que esa dualidad (querer vivir con cierta normalidad y saber al mismo tiempo quién eres y cuál será tu responsabilidad) forma parte de su vida.

—¿Y cómo es en las distancias cortas, según los testimonios que has reunido?

—Muy risueña. Da la impresión de que se adapta bien a las situaciones y posee una templanza extraordinaria. Creo que del rey tiene la prudencia y esa manera de observar antes de actuar, una forma de estar tranquila. Y de la reina ha heredado mucha curiosidad. Esa faceta casi periodística de querer saberlo todo, preguntar, comprender y exprimir lo que tiene delante. También aparece constantemente como una persona muy discreta y con muchas ganas de hacer bien las cosas.

—¿Hasta dónde has conseguido llegar detrás del personaje institucional?

"Había dos etapas fundamentales: sus años en el colegio y su estancia en Gales"

—Ese era uno de los grandes desafíos. Intenté hablar con personas que pudieran contarme facetas más privadas de su vida. Para mí había dos etapas fundamentales: sus años en el colegio y su estancia en Gales. Si no conseguía testimonios sobre esos periodos, el libro perdía buena parte de su sentido. Finalmente pude dedicar un capítulo entero a su etapa en Santa María de los Rosales gracias, entre otros testimonios, al de uno de sus profesores de Historia e Historia del Arte. Eso permite acercarse a la niña que creció en un colegio intentando ser una alumna más y conocer cómo se comportaba, cómo trabajaba o qué actividades le interesaban. Hay detalles muy bonitos, como el teatro o la famosa sala de maquetas, que ayudan a completar el retrato.

—En su formación, ¿qué pesa más: Felipe VI o la reina Letizia?

—En estos años de formación militar probablemente haya mucho del padre. Pero también hay mucho de la madre, sobre todo en cuestiones relacionadas con la preparación de sus intervenciones públicas. Los discursos que escuchamos en los Premios Princesa de Asturias o Princesa de Girona tienen también ese cuidado por la comunicación que asociamos a la reina. Pero, a la hora de aprender el oficio, evidentemente pesa mucho el rey. Leonor está viendo a su padre ejercer como jefe del Estado. Esa observación cotidiana probablemente sea la enseñanza más directa que puede recibir.

—¿Y qué papel desempeña la reina Sofía en la vida de su nieta y futura reina?

—Es una de las cosas que me habría gustado conocer mejor. Sabemos muy poco de las dinámicas privadas de esa familia: qué papel desempeñan las abuelas, cómo se relacionan entre ellos o cómo es su vida cuando desaparece la dimensión institucional. Podemos conocer las apariciones públicas, pero no mucho más. Por eso prefiero no afirmar lo que no sé. Es verdad que siempre se ha percibido una relación muy estrecha entre Felipe VI y su madre, pero sobre la relación concreta entre la reina Sofía y Leonor tenemos poca información pública.

Foto: Efe

—Leonor ha pasado en muy pocos años del colegio a Gales y después por distintas academias militares. ¿En qué crees que la ha cambiado la formación militar?

"Ha conocido de primera mano una idea muy presente en las Fuerzas Armadas: el servicio a los demás"

—Creo que le ha permitido consolidar una serie de valores que, en su caso, tienen una importancia especial por la responsabilidad institucional que puede asumir en el futuro: el compañerismo, el trabajo en equipo, el liderazgo, el servicio y la convivencia. También ha tenido que compartir espacios durante mucho tiempo y en condiciones con muy poca intimidad. Y ha conocido de primera mano una idea muy presente en las Fuerzas Armadas: el servicio a los demás y el trabajo por un objetivo común. Ahí entran conceptos como sacrificio, compromiso, deber y lealtad.

—¿Tiene sentido que esa formación militar haya precedido a la universitaria?

—En su momento se explicó por su futura condición de mando supremo de las Fuerzas Armadas, pero creo que también existe otra razón: la formación del carácter. Entre los dieciocho y los veinte años todavía estás construyéndote como persona, y seguramente consideraron que ese aprendizaje podía ser especialmente valioso en ese momento. Desde un punto de vista personal, quizá habría resultado más sencillo comenzar por la universidad, rodeada de gente de su edad. En las academias militares no siempre ha sido así. Precisamente por eso la experiencia también ha debido de exigirle una capacidad de adaptación considerable. Y hay otro dato importante: desde que terminó cuarto de ESO ha cambiado varias veces de entorno. Gales y después las academias militares. Según los testimonios que he recogido, se ha adaptado bien a todos ellos. Para alguien que en el futuro tendrá que moverse constantemente entre escenarios y personas muy diferentes, esa capacidad de adaptación será importante.

—Cuando uno hace un reportaje termina desarrollando cierta empatía profesional con la persona sobre la que escribe. Supongo que en algún momento te has preguntado qué significa tener veinte años y saber que tu destino está escrito.

"Existe casi la obligación de estar continuamente redefiniéndose. Leonor no tiene esa posibilidad"

—Sí. Y de hecho esa es una de las ideas que más me interesaron. Leonor me parece una figura muy contracultural. Pertenece a una generación a la que constantemente se le dice que puede cambiar de opinión, de carrera, de ciudad, de pareja, de trabajo; que si toma una decisión y se equivoca puede volver atrás y buscar otro camino. Existe casi la obligación de estar continuamente redefiniéndose. Leonor no tiene esa posibilidad. Tiene un camino trazado: prepararse para ser reina. Y debe hacerlo de manera constante. Además, por lo que he podido averiguar, tiene una personalidad perfeccionista y existe también la voluntad del rey de que su hija llegue a estar incluso más preparada de lo que estuvo él. Eso significa crecer dentro de un carril muy definido y asumirlo desde muy joven.

—¿Y parece haberlo asumido?

—Los testimonios que he recogido indican que sí. Las personas que la han tratado transmiten que existe en ella un interés genuino por lo que está haciendo y una conciencia bastante clara de su responsabilidad. Eso resulta llamativo precisamente por su edad.

—¿Cuál será, a tu juicio, uno de los grandes desafíos que tendrá por delante?

—La legitimidad institucional no elimina la necesidad de generar confianza social. Especialmente en una sociedad que puede ser cada vez más fragmentada y polarizada. Por eso me parece significativo aquel “confíen en mí” de su discurso tras la jura de la Constitución. Era una petición muy directa. Ella sabe que el camino que tiene delante no será sencillo y que esa confianza deberá construirse con el tiempo.

—Después de investigar tanto sobre ella, ¿qué fue lo que más te sorprendió?

"Es posible que, si Leonor hubiera podido elegir sus estudios únicamente de acuerdo con sus inclinaciones personales, hubiera terminado acercándose a una carrera científica"

—El testimonio del científico Carlos López-Otín. Yo sabía que los reyes eran conscientes de que sus hijas necesitarían una formación relacionada con ámbitos como el Derecho, las Relaciones Internacionales o las Ciencias Políticas. Lo que no sabía era hasta qué punto habían querido que esa formación no las encerrara en un mundo exclusivamente institucional. Me sorprendió descubrir que López-Otín acudió durante años a Zarzuela para hablar con ellas de ciencia y acercarlas a materias que quizá quedaban fuera de su itinerario académico inmediato. Y, después de hablar con él y con profesores del colegio, me quedó una impresión muy concreta: es posible que, si Leonor hubiera podido elegir sus estudios únicamente de acuerdo con sus inclinaciones personales, hubiera terminado acercándose a una carrera científica.

—Última pregunta. Si la princesa Leonor leyera tu libro, ¿crees que se reconocería?

—Quiero pensar que sí. He intentado que sea un libro fiel a lo que ha ocurrido y a lo que sabemos de su vida. Hay más de treinta entrevistas con nombres y apellidos y, además, otras fuentes que no aparecen identificadas. Naturalmente, si alguien escribe un libro sobre ti, siempre habrá algo con lo que no estés completamente de acuerdo. Quizá un episodio que recuerdes de otra manera o una interpretación que no coincida exactamente con la tuya. Eso es inevitable. Pero espero que, en conjunto, se reconozca. Porque mi intención no era fabricar un personaje, sino acercarme, con las herramientas del periodismo, a una joven de veinte años sobre la que conocemos muchísimo como princesa y todavía muy poco como persona. He querido hacer —permítame el juego de palabras— un retrato “real”.

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