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Menos mal que leí esta historia

Su libro me esperaba en la lista de pendientes desde hacía mucho tiempo. Lo encontré en México, en la Feria del Libro de Guadalajara. Recuerdo esa maleta llena de distintas obras, aprovechando la generosidad de Planeta. Las ediciones latinoamericanas tienen un gramaje diferente, algo más fino que el que se utiliza aquí, así que confié en que los quilos del equipaje no superarían el permitido, como me suele pasar cada vez que cruzo el océano. No me equivoqué en esa ocasión.

"Una vez en casa, aquel libro de tapa negra en el que el azul de una piscina, que sostiene el cuerpo de una mujer, la cubre por la mitad, pasó al montón de los libros por leer preferentemente"

Una vez en casa, aquel libro de tapa negra en el que el azul de una piscina, que sostiene el cuerpo de una mujer, la cubre por la mitad, pasó al montón de los libros por leer preferentemente. Sin embargo, en ese tiempo otras manos lo agarraron —las de mi madre y las de Miranda— y acabó perdido por casa. Un año después, Cristina Araújo Gámir, la autora de Mira esa chica, el libro que os recomiendo hoy, me mandó un mensaje a propósito de otro asunto. Recordé entonces las ganas que me habían entrado de leerlo solo con ver la cubierta en la feria y, con mucho ahínco, logré encontrarlo.

Lo devoré en un par de días. En Mira esa chica, con el que Cristina se alzó con el Premio Tusquets de Novela, la autora cuenta la historia de una chica al final de la adolescencia que sufre una violación grupal. La trama no revela esto desde el inicio, sino que está construida alrededor de todo lo que llegó después: el hospital, las pruebas, la denuncia, los amigos, la familia, la exposición pública y la dificultad, primero, de nombrar lo ocurrido y, después, de aceptarlo.

"Recomiendo Mira esa chica porque está construido literariamente de una manera magistral; porque es una historia que importa; porque nunca será suficiente"

Es un libro necesario por incómodo. No revictimiza, no edulcora y no reduce a su protagonista a la condición de víctima. Es real, contradictorio, valiente y crítico, sin ser moralizante. Es el tipo de historias que considero necesarias en un momento de la historia en el que, al parecer, la víctima no puede ser solo eso: ha de ser perfecta, no tener quiebros. La lupa social solo mira el detalle para emborronar la historia. Es como si tiráramos una novela a la basura por tener una coma mal puesta.

Recomiendo Mira esa chica porque está construido literariamente de una manera magistral; porque es una historia que importa; porque nunca será suficiente y, aun así, siempre será necesario; porque nombra y sumerge al lector, casi como la chica de la cubierta, en sus propias contradicciones, sí y lo hace con un ritmo endiabladamente bueno.

Menos mal que escogí ese libro. Menos mal que vi ese mensaje. Menos mal que leí esta historia.

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