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Abisuhnar el vascón, entre Sertorio y Pompeyo

Abisuhnar el vascón, entre Sertorio y Pompeyo

Cuando un escritor nace con talento para contar historias, sus virtudes suelen mostrarse desde las primeras páginas. Este es el caso de Juan Torres Zalba (Pamplona, 1973), licenciado en Derecho por la Universidad de Navarra. Basta acercarse a su primera novela histórica, publicada originariamente como El sueño de Abisuhnar y reeditada en la actualidad por el sello editorial de Planeta, istoría, con el título Roma contra Roma, para descubrir muchas de las cualidades que después le consagrarían en su trilogía dedicada a las figuras de Publio Cornelio Escipión Emiliano Africano Menor y Numantino y sus cuñados los hermanos Tiberio y Cayo Graco.

En esta primera novela ya se reconoce el estilo que Torres Zalba desarrollará a lo largo de las casi tres mil páginas de aquella trilogía: ritmo ágil, minuciosa recreación de la época y una trama sostenida por un profundo conocimiento adquirido en su estudio del mundo romano. El autor maneja la documentación sin convertirla en una carga. Su narrativa entretiene, resulta ligera sin ser superficial y consigue algo fundamental en la novela histórica: que quien disfruta viajando a la Antigüedad aprenda sin dejar de deleitarse con el relato.

Torres Zalba debutó con un personaje llamado Abisuhnar, un vascón del siglo I a.C. Y conviene recordarlo porque, aunque Roma contra Roma nos conduce hasta Sertorio, Pompeyo y una de las guerras civiles más terribles de la República, el verdadero corazón de la novela no está en Roma. Está mucho más al norte, en un pequeño poblado de la tierra de los vascones y en el sueño de un hombre que intuye que su mundo comienza a desaparecer.

"Algunos comienzan a comprender que quizá sobrevivir a Roma exija también aprender de ella. Ahí comienza el drama para el protagonista"

Corría el tiempo en que la tierra que los romanos llamaron Hispania sufrió la peor de las luchas posibles: una guerra civil ajena a los pueblos nativos, que terminaron siendo involucrados. Roma trasladó hasta la península el enfrentamiento entre las facciones senatoriales que se disputaban el poder de la República. Optimates y populares convirtieron Hispania en uno de los principales campos de batalla. Sertorio, vinculado al bando popular y enemigo del régimen impuesto por Sila, encontró en la península dónde continuar la lucha. Frente a él aparecería otro de los grandes nombres del siglo I a.C.: Cneo Pompeyo Magno.

Uno de los aciertos de Torres Zalba consiste en no contemplar aquella guerra solamente desde los campamentos de los generales. La observa también desde abajo, desde los pueblos que participaron en la guerra y tuvieron que aprender que, cuando dos gigantes deciden pelear sobre tu tierra, permanecer neutral puede convertirse en un lujo imposible. Sobrevivir exigía tomar partido.

Abisuhnar representa esa mirada. Líder de los Tirsos, «pueblo que está documentado que llegó a tener ceca propia para acuñar moneda, situado, posiblemente, en las proximidades de Pamplona», debe elegir entre preservar la independencia y las tradiciones de los suyos o aceptar una alianza con Sertorio. La razón de decantarse por esta alianza reside en que Sertorio transmite una imagen nueva muy alejada de la injusticia romana habitual. Algunos comienzan a comprender que quizá sobrevivir a Roma exija también aprender de ella. Ahí comienza el drama para el protagonista.

Su sueño consiste en preservar algo más difícil de defender que los límites de sus tierras: una forma de vivir. Comienza a intuir una verdad angustiosa: quizá pueda salvar a su pueblo, pero no su ancestral mundo.

"La romanización fue un proceso largo, desigual y complejo que transformó lenguas, ciudades, leyes, costumbres, creencias y formas de entender la vida"

Sobre esa contradicción construye el autor una parte esencial de la novela. La alianza con Sertorio puede garantizar la supervivencia, pero cada acercamiento a Roma abre también una puerta a sus costumbres, leyes, técnicas, lengua y concepción del mundo. Roma cuando conquista no solo domina, también se replica. Abisuhnar quiere utilizar a Roma sin ser absorbido por ella. El problema es que Roma sabe conquistar tanto con sus legiones como con esa nueva forma de vida posterior a la victoria.

Mientras Sertorio y Pompeyo combaten en una guerra de desgaste, alrededor del primero comienza a cerrarse una tela de araña tejida con ambiciones, cansancio, desconfianzas y traiciones, Roma en estado puro. Pompeyo llegará hasta las tierras próximas al Arga. La tradición histórica sitúa en el contexto de aquellas campañas el origen de Pompaelo, la actual Pamplona.

Para mí, una de las reflexiones más interesantes que deja Roma contra Roma es que celtas, iberos, lusitanos, vascones y tantos otros pueblos podían apoyar a Sertorio o a Pompeyo, combatir contra una parte de Roma o junto a la otra, pero todos estaban entrando paulatinamente en su mundo. Aquella guerra aceleró contactos y transformaciones que contribuirían a crear una realidad nueva.

"Porque los pueblos desaparecen definitivamente no cuando pierden una guerra, sino cuando nadie recuerda que alguna vez existieron"

Hispania no nació de repente ni sus pueblos abandonaron una mañana sus raíces para convertirse en romanos. La romanización fue un proceso largo, desigual y complejo que transformó lenguas, ciudades, leyes, costumbres, creencias y formas de entender la vida. De aquel encuentro, unas veces violento y otras mucho menos, acabaría surgiendo una poderosa sociedad hispanorromana.

Eso es precisamente lo que atormenta a Abisuhnar. Quiere legar a sus descendientes los valores, la libertad y la personalidad de su pueblo. Elige luchar junto a Sertorio contra la Roma de Pompeyo para conservar su mundo. Pero la Historia rara vez concede esos deseos sin cobrar un precio.

Quizás por eso, me parece que fue tan acertado el título original de esta novela: El sueño de Abisuhnar.

Porque detrás de los prohombres romanos, de sus batallas, alianzas y traiciones existe un hombre que se resiste a aceptar que sobrevivir signifique el olvido.

Mientras alguien recuerde quiénes fueron, qué creyeron, cómo vivieron y por qué lucharon, aquel sueño seguirá sin ser derrotado.

Porque los pueblos desaparecen definitivamente no cuando pierden una guerra, sino cuando nadie recuerda que alguna vez existieron.

Y quizá ahí resida también el mérito de Juan Torres Zalba: conseguir que, veintiún siglos después, el sueño de Abisuhnar nos recuerde el de tantos pueblos que lucharon para conservar su identidad mientras Roma transformaba para siempre la península y el mundo conocido.

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Autor: Juan Torres Zalba. Título: Roma contra Roma. Editorial: istoría. Venta: Todos tus libros.

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