Se avecina un año lleno de novelas, ensayos y biografías monotemáticas. El 21 de mayo de 2027 se cumplirán quinientos años del nacimiento de Felipe II. Pocas figuras de nuestra Historia ofrecen tanto territorio para la investigación, la controversia y, por supuesto, la novela histórica. El Rey Prudente volverá a ocupar muchas páginas.
La acción la sitúa en febrero de 1587. A España llegan dos mensajes cifrados, procedentes de París e Inglaterra, enviados por agentes del formidable servicio de inteligencia de Felipe II. Desde ese momento, Calvo Poyato nos introduce en un mundo de espías, contraespías, diplomáticos, clérigos, conspiradores, corsarios, soldados y marinos que se mueven entre Madrid, Lisboa, Roma, París, Londres y Estambul.
El rey decide preparar una empresa extraordinariamente compleja: llevar una gran armada hasta el canal de la Mancha, embarcar los tercios de Alejandro Farnesio y desembarcar en Inglaterra. Detrás quedan años de ataques ingleses contra intereses españoles por el mundo, el apoyo de la reina inglesa Isabel I a los rebeldes holandeses y la ejecución de la monarca católica María Estuardo.
Pero alrededor de esa gran empresa se mueven otras muchas piezas
Las negociaciones con la Santa Sede para conseguir la financiación prometida; las pretensiones sobre Portugal del prior de Crato, el bastardo Antonio de Avis; la búsqueda de un alquimista llamado Lupercio, al que Felipe II quiere impedir que caiga en manos herejes; y, sobre todo, una formidable guerra de inteligencia y contrainteligencia.
Porque las guerras comienzan mucho antes de que disparen los cañones
Uno de los aspectos que más llama la atención es la descripción que hace el autor de la organización de la Armada en Lisboa. Cuesta contemplar aquella maquinaria administrativa sin preguntarse cómo un Imperio del siglo XVI podía organizar operaciones logísticas de semejante envergadura. Inventarios, pagas, abastecimientos, tripulaciones, armas, municiones, víveres, barcos, etc.
Todo se anotaba
No era algo nuevo. Desde antes del Gran Capitán, los ejércitos españoles habían desarrollado una rigurosa y eficaz administración militar. Aquellos hombres dejaron tras de ellos montañas de papeles que hoy permiten al historiador reconstruir lo ocurrido. Los documentos conservados continúan hablando siglos después.
Es preciso no olvidar que los archivos guardados tienen una virtud extraordinaria: resultan bastante incómodos para las leyendas y demoledores con las mentiras.
José Calvo Poyato entra precisamente ahí
En 1588, la Grande y Felicísima Armada fracasó en su propósito principal: posibilitar la invasión de Inglaterra con el objeto de devolver a las islas al cobijo de Roma. Sería absurdo negarlo, pero una cosa es reconocer aquel fracaso estratégico y de ejecución y las graves pérdidas sufridas durante el accidentado regreso a España, bordeando Escocia e Irlanda, y otra muy diferente aceptar la imagen de una Armada española aniquilada por unos ingleses en una colosal victoria naval.
No ocurrió así. Hubo combates, temporales, errores, problemas de coordinación y pérdidas dolorosas. La expedición tuvo que regresar a España. Pero Inglaterra comprendió con suma rapidez que había otra batalla que podía ganar de manera mucho más contundente: la del relato.
Ahí es donde salió victoriosa a lo largo de los siglos
El propio nombre de «Armada invencible», que todavía repetimos los españoles, forma parte de aquella construcción propagandista y despectiva. Resulta difícil encontrar mejor ejemplo de cómo una expresión creada para ridiculizar al adversario termina siendo asumida por los descendientes de los propios ridiculizados.
Pero la Historia quiso añadir un epílogo extraordinario
Al año siguiente Inglaterra lanzó contra España una expedición todavía mayor. La llamaron Contraarmada, dirigida por Francis Drake y John Norreys. El destino era llegar a Santander y destruir la mayoría de los barcos de la Armada que se encontraban en dique seco siendo reparados, pero los ingleses no fueron capaces de pasar el cabo de Finisterre y terminaron atacando La Coruña, donde se encontraron con una resistencia inesperada que acabó rechazando el ataque. Fracasados y derrotados, pusieron rumbo a Lisboa. Tampoco allí consiguió sus objetivos. Don Antonio, el aspirante a la corona de Portugal, no pudo cumplir ninguna de las promesas hechas a la reina de Inglaterra ni alcanzar los objetivos previstos. La expedición terminó consumida por los combates, con miles de hombres muertos o heridos. Otros tantos perecieron víctimas de las enfermedades, la mala alimentación y el hambre. Con numerosos barcos destruidos o en mal estado, y ante la magnitud de la derrota en tierra, los ingleses decidieron huir y regresar a las islas con un balance desolador: apenas regresó el quince por ciento de los hombres embarcados para destruir el Imperio español. Muchos de los barcos no tenían tripulación suficiente para controlar la navegación.
Y aquí encuentro uno de los grandes aciertos de Calvo Poyato: contar ambas expediciones como partes de una misma historia. Porque separar 1588 de 1589 facilita el relato inglés; unirlas obliga a contemplar el cuadro completo.
El Imperio en la tormenta, así se titula la nueva publicación, se mueve precisamente entre la historia y la ficción con una proporción reveladora: de los setenta personajes que pueblan sus páginas, cuarenta y siete son históricos y veintitrés ficticios. Podemos ver desfilar a Felipe II, Isabel I, Álvaro de Bazán, Lope de Vega, Martínez Recalde o Arias Montano junto a personajes nacidos de la imaginación del novelista.
El autor consigue algo muy difícil: emocionar al lector con unos acontecimientos cuyo desenlace conocemos
José Calvo Poyato demuestra que su maestría no se anquilosa. Al contrario, la madurez parece haber conducido su literatura histórica hacia una mayor naturalidad. Su prosa —no es la primera vez que lo afirmo— sabe conjugar belleza formal, rigor histórico y profundidad ética. En sus novelas, conocimiento, lectura e historia terminan formando un mosaico inseparable.
En el fondo, esta novela habla también de algo rabiosamente actual: el poder de la propaganda mentirosa
Tendemos a considerar las fake news como una invención de nuestro tiempo; el autor demuestra que no lo son. En castellano tenemos palabras de sobra para decir lo mismo: bulos, patrañas, infundios, falsedades, manipulación, propaganda. Los gobernantes de la Inglaterra isabelina demostraron hace más de cuatro siglos que una mentira repetida con inteligencia puede sobrevivir durante generaciones.
Lo verdaderamente preocupante, y remarco lo ya dicho, comienza cuando quienes fueron objeto de aquella propaganda terminan aceptándola como propia.
Calvo Poyato pone en boca de uno de sus personajes una reflexión que podría haber sido realizada esta misma mañana:
«vivimos un tiempo en que se quieren vender mentiras por verdades y las falsedades corren de boca en boca por plazas y mercados como conejos por los sembrados».
Han pasado más de cuatrocientos años. No parece que hayamos aprendido demasiado.
Por eso, El Imperio en la tormenta llega en un momento muy oportuno. A las puertas del quinto centenario del nacimiento de Felipe II, creo necesario reconocer también el acierto de Calvo Poyato al convertir esta novela en un homenaje y reivindicación de la figura del Rey Prudente. Un monarca con aciertos, errores de estrategia y toma de decisiones, que prefirió dedicar su tiempo a reinar y gobernar un Imperio antes que a desmentir las innumerables falsedades que sus enemigos vertieron sobre él y sus logros. Quizá aquel silencio fuese uno de sus grandes errores, porque las batallas contra la mentira no deben abandonarse nunca: la Historia demuestra que una derrota puede resarcirse; una mentira convertida en verdad, asumida por quien sabe que le están calumniando, puede necesitar siglos para erradicarla.
Seguro que serán muchos y grandes libros los que se publicarán, pero el del «viejo profesor», don José Calvo Poyato, estará entre los más celebrados —aunque quizá no en el Reino Unido— por su acierto a la hora de desnudar tantas fake news inglesas.
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Autor: José Calvo Poyato. Título: El Imperio en la tormenta. Editorial: HarperCollins. Venta: Todos tus libros.


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