Inicio > Libros > Narrativa > Anoche soñé que volvía a Cumbres Borrascosas

Anoche soñé que volvía a Cumbres Borrascosas

Anoche soñé que volvía a Cumbres Borrascosas

Parafraseando otro gran clásico con una casa mítica, regreso a Cumbres Borrascosas. Y me pregunto: ¿cómo se puede hablar de un libro que ya se ha convertido en leyenda? ¿Qué es lo que queda por decir de Cumbres Borrascosas cuando parece que casi todo ya fue dicho, escrito, estudiado y reinterpretado? Esta pregunta, que me acompaña cada vez que vuelvo a ciertas obras que me apasionan, regresó cuando abrí la nueva edición anotada publicada por Akal en 2025, preparada por Janet Gezari y traducida por Lucía Márquez de la Plata. Una edición-joya, de esas que no solo se leen: se consultan, se recorren como si fueran un museo íntimo, se guardan junto a los libros que sabemos que no nos van a abandonar nunca.

Yo he leído Cumbres borrascosas varias veces, sí. Y guardo conmigo diversas ediciones y libros relacionados, entre ellos una versión de la editorial Juventud, de 1944, que perteneció a mi abuela y está firmada por «Emilia Brontë». Ese fue el ejemplar que llevé en mi viaje a Haworth, años atrás, al Parsonage donde vivieron las Brontë. Todavía recuerdo la sensación de pisar ese umbral, como si una entrara no en una casa sino en un universo literario que aún respira entre las piedras y los páramos. Quizá por eso me pregunté, mientras sostenía esta nueva edición anotada: ¿cómo decir algo distinto sobre un libro del que se ha dicho tanto? ¿Qué se puede aportar después de tantas lecturas y relecturas?

"Hay incluso espacio para la recepción crítica, para enumerar versiones cinematográficas o para comparaciones con otras obras de la época. Y un pequeño tesoro: los prólogos de las primeras ediciones"

La respuesta, lo descubrí pronto, no estaba tanto en decir algo «nuevo» como en mirar de nuevo, con la ayuda de quien ya ha caminado ese territorio estudiando cada detalle: en este caso, Gezari, que anota, explica, ilumina y a veces incluso desmonta nuestros lugares comunes sobre Emily Brontë o sus hermanas. Este volumen —que, desde mi punto de vista y para quienes amamos la obra, constituye un fenómeno aún más relevante que el inminente estreno de la película de Emerald Fennell— nos devuelve a la novela original publicada por Thomas Cautley Newby en 1847, dividida en dos volúmenes y firmada por ese enigmático Ellis Bell que durante un tiempo engañó a la crítica victoriana. Pero lo más valioso aquí no es solo recuperar la fidelidad textual, sino la constelación de notas, imágenes, referencias y documentos que acompañan la lectura. Este es uno de esos raros libros que convierten un clásico en un libro nuevo.

Las anotaciones despliegan un abanico generoso: explicaciones sobre vocabulario y dialecto; detalles sobre vestimenta y costumbres; referencias históricas y literarias que pudieron influir no solo en Emily, sino también en Charlotte y Anne para escribir sus obras; notas biográficas que nos devuelven el contexto familiar de las Brontë, marcado por la educación íntima, la enfermedad, la pérdida —también, en este sentido, recomiendo el capítulo que les dedica Antonio Ballesteros en su Escrito por brujas—. Hay incluso espacio para la recepción crítica —con referencias a las cinco reseñas que Brontë conservó—, para enumerar versiones cinematográficas o para comparaciones con otras obras de la época. Y un pequeño tesoro: los prólogos de las primeras ediciones. Todo ello acompañado por ilustraciones, fotografías y documentos que transportan al lector a los páramos, a Haworth, a los interiores donde nació este libro único para su época —y para la nuestra—.

"Otro de los aciertos de Gezari en sus comentarios es resaltar la doble estructura del relato, el paralelismo entre las historias de Cathy Earnshaw y Heathcliff y la de la siguiente generación"

Porque si Cumbres Borrascosas es leyenda, lo es por su capacidad de generar nuevas preguntas e interpretaciones. Y esta edición anotada demuestra, con delicadeza y rigor, que todavía quedan cosas por descubrir entre sus páginas. Algunos de los comentarios de Gezari invitan a reconsiderar elementos que quizá siempre hemos dado por supuestos. Por ejemplo, la figura de Nelly Dean, la narradora interna: ¿hasta qué punto es cómplice, o incluso villana discreta, en los acontecimientos que relata? Nelly ve, escucha, sabe. Pero calla. Y ese silencio, tan bien administrado, me ha hecho plantearme algo que hasta ese momento no me había pasado por la cabeza.

Otro de los aciertos de Gezari en sus comentarios es resaltar la doble estructura del relato, el paralelismo entre las historias de Cathy Earnshaw y Heathcliff —la pareja que todos recordamos— y la de la siguiente generación: Catherine Linton y Hareton Earnshaw. Este «efecto espejo» no solo multiplica los significados, sino que plantea preguntas sobre la herencia emocional, la repetición de patrones, la posibilidad de redención. Muchas adaptaciones cinematográficas han prescindido de esta segunda historia, y quizá Gezari nos recuerda lo que se pierde cuando se silencia esa dimensión.

"Ambos aman demasiado fuerte y demasiado mal. Y cuando ya no pueden amar, solo les queda vengarse"

Pero quizá lo que más agradezco de esta edición es que no intenta domesticar la novela. Leer una edición anotada debe ser como viajar acompañada: los textos y citas abren huecos, posibilidades, permiten que dialoguemos con el libro desde nuevas posiciones. Y siempre sin restar un ápice a la potencia del texto original.

Hay, además, una opinión personal que esta edición me ha devuelto con fuerza: la comparación entre Heathcliff y Miss Havisham, que siempre he llevado conmigo, pues para mí ambos muestran cómo la grandeza trágica consiste en destruir y, al mismo tiempo, padecer las consecuencias de esa destrucción. Releer Cumbres Borrascosas con estas anotaciones me ha confirmado que no estoy del todo desencaminada. Ambos personajes —Heathcliff y esa mujer detenida en el tiempo que Dickens creó para Grandes esperanzas— comparten algo más que su carácter gótico y su excentricidad emocional: comparten una herida, un rechazo, que se convierte en su único mundo y en la desgracia de todos.

Miss Havisham, abandonada en el altar, decide que su universo se congele en el instante del trauma. Se encierra en un vestido de novia que se pudre con ella y educa a Estella para ejecutar su venganza contra los hombres, provocando la desgracia de su pupila y la del protagonista, Pip. Heathcliff, por su parte, arrastra la pérdida de Cathy como una maldición íntima y la transforma en combustible de un resentimiento que impregna a todos los que lo rodean y los destruye, también. Ambos aman demasiado fuerte y demasiado mal. Y cuando ya no pueden amar, solo les queda vengarse. Es esa pulsión —que acaba siendo autodestructiva— de devolver al mundo el daño recibido lo que para mí los convierte en criaturas tan trágicas como inolvidables.

"He redescubierto algo más íntimo: la razón por la que sigo volviendo a este libro. Esa mezcla de belleza y violencia, de ternura y tormento, de deseo imposible y amor eterno"

Lejos de simplificarlo como villano, Gezari también sitúa a Heathcliff en la estirpe de los héroes byronianos: figuras excesivas, apasionadas, «(…) un hombre herido, orgulloso y desafiante, pero también capaz de una devoción tan intensa que empequeñece los sentimientos de todos los que le rodean». Ese es Heathcliff: alguien cuyo dolor se convierte en identidad. Y sin embargo —o precisamente por eso— conmueve. Es una lectura que también nos obliga a mirar a Cathy de otra manera. ¿Es ella víctima? ¿Es verdugo? ¿Es ambas cosas? La edición anotada no fuerza una interpretación, pero ofrece elementos para considerarla, al menos, corresponsable en la tragedia. Y es que Cumbres Borrascosas no funciona bajo estándares morales convencionales: aquí la moral está en las sombras, en las contradicciones, en ese intersticio donde lo humano es más incómodo y más verdadero. Quizá por eso la novela fue mal entendida en sus primeras lecturas, tal y como recuerda la propia Gezari en varias anotaciones: la crítica victoriana buscaba mensajes edificantes, pero Cumbres Borrascosas no ofrece consuelo ni redención amable, sino una verdad más cruda: el amor puede ser destructivo, puede devorar, puede ser tormenta antes que refugio. Y el libro ahí sigue hoy: desafiante y magnético.

Con esta edición, he descubierto cosas que no sabía que estaba buscando: detalles sobre la vida de las Brontë, sobre la tradición gótica, sobre los códigos sociales que atraviesan la novela, sobre la recepción crítica, sobre los páramos que construyen el paisaje interior de la historia. Pero también he redescubierto algo más íntimo: la razón por la que sigo volviendo a este libro. Esa mezcla de belleza y violencia, de ternura y tormento, de deseo imposible y amor eterno.

"Esta edición anotada viene a recordarnos que los fantasmas de la literatura no mueren, que siguen susurrando entre las páginas, entre los páramos, entre las vidas que rozan la nuestra"

En la solapa de esta edición se presenta la novela como «la historia de amor más hermosa y profundamente violenta de todos los tiempos». Puede que esa descripción nos choque hoy en día. Y, sin embargo, al leerla de nuevo —con sus luces, sus sombras, sus anotaciones, sus imágenes— vuelvo a estar de acuerdo. Hay hermosura en la oscuridad. Hay hermosura en lo que duele. Hay hermosura en lo imposible. Y yo sigo prefiriendo pensar que Heathcliff y Cathy —así prefiero yo llamarla— siguen corriendo por los páramos, tal y como sugiere ese pastorcillo que los ve, en el último capítulo, unidos quizá, más allá de la vida: «Allí arriba, bajo el saliente, está el Heathcliff con una mujer… y no me atrevo a pasar a su lado».

Esta edición anotada de Akal viene a recordarnos que los fantasmas de la literatura no mueren, que siguen susurrando entre las páginas, entre los páramos, entre las vidas que rozan la nuestra cada vez que abrimos un libro. Y que Cumbres Borrascosas, lejos de ser un mito agotado, sigue siendo una historia viva. Una que por más que intentemos explicarla, siempre guarda un resto de misterio. Volver a leer la novela en esta edición anotada ha sido como recorrer un libro dentro del libro. Cada nota abre una ventana. Y lo que se revela, de fondo, es una evidencia: la gran literatura no se agota, se expande.

—————————————

Autor: Emily Brontë y Janet Gezari. Título: Cumbres Borrascosas, edición anotada. Traducción: Lucía Márquez de la Plata. Editorial: Akal. Venta: Todos tus libros.

4.9/5 (13 Puntuaciones. Valora este artículo, por favor)
Notificar por email
Notificar de
guest

1 Comentario
Antiguos
Recientes Más votados
Feedbacks en línea
Ver todos los comentarios
Jota
Jota
1 día hace

¡Me ha encantado el artículo! Tanto, que he tenido que comprarme la edición anotada de Akal. Gracias, Gemma.