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Antes de ser una vieja alcahueta

Antes de ser una vieja alcahueta

La última novela de Desirée Baudel nace de la admiración por un personaje que trascendió tanto a la obra como para llegar a cambiarle el título delante del gran público. Y es que la Celestina, tal y como apunta el brillante prólogo de Emilio de Miguel, se ha convertido en un personaje universal.

Baudel la presenta cuando aún es una niña que no termina de entender por qué su madre la deja con una vieja fea diciéndole que esa es ahora su madre, marcando no solo su destino sino también su carácter. Sacha, así se llama esta suerte de madre sustituta, es la anciana que se encarga de aleccionar a una niña que mira desde el desconocimiento o la admiración hacia todo aquello que la anciana parece saber, manteniendo una inocencia que perderá a base de golpes y oscuridad en un mundo en el que la mujer tenía todas las papeletas para no ser nadie, convirtiéndose en esa vieja fea, rota y deslenguada que todos conocemos. La autora bucea en la mujer para mostrar las heridas que dejaron las arrugas y cicatrices ya conocidas por el lector, realizando para ello una excepcional construcción inversa de un personaje sobre el que jamás pudo preguntar a su creador y, aun así, Celestina jamás hubiera podido ser de otra manera a como ella la presenta. Cualquier otro tipo de carácter resultaría impostado porque, en realidad, sabemos que Celestina era una mujer de su tiempo y no del nuestro, aunque cinco siglos más tarde la comprendamos. Su lucha no consiste en demostrar nada. No es una heroína y la autora no la presenta como tal: es una superviviente.

"Baudel nos regala una novela oscura y con un profundo sentimiento trágico, que sorprende por la capacidad para conectar con los lectores actuales"

Baudel nos regala una novela oscura y con un profundo sentimiento trágico, que sorprende por la capacidad para conectar con los lectores actuales, hasta el punto de llegar a conmover ante la mayor de las desgracias de su protagonista, la soledad. Por supuesto están presentes los hechizos, los amores, la lujuria y el sexo, y también la importancia del poder femenino negado pero imposible de borrar una vez se ha descubierto y que Celestina sabe dirigir porque aprendió en este mundo por las malas, a base de lecciones de esas que no se olvidan.

La novela mezcla realidad y ficción hasta lograr que el lector se pregunte si Celestina realmente existió, tanto ella como alguna de las mujeres que la rodean a lo largo de su vida. Y lo consigue gracias a una prosa limpia que se funde con una ambientación impecable que recorre las sombras de la ciudad de Salamanca.

En una época en la que están de moda los retelling, Baudel nos enseña la construcción de la persona más allá del personaje manteniendo la certeza de estar ante la misma Celestina que todos conocimos, posiblemente como lectura obligatoria del instituto, y odiamos pero jamás olvidamos. Y ahora, esta que escribe se va a releer La Tragicomedia de Calisto y Melibea. Ya me entendéis.

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Autor: Desirée Baudel. Título: Mi nombre es Celestina. Editorial Grijalbo. Venta: Todostuslibros.

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