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Atreverse a reír ante la belleza

Atreverse a reír ante la belleza

Este libro se pregunta por qué hay personajes que ríen en las obras de arte, de qué se ríen y cómo lo hacen; por qué nos reímos nosotros, o no, con ellos; por qué algunas se concibieron para hacer reír y por qué nos provocan la risa todavía o por qué ya no; por qué ciertas obras que se tomaron muy en serio en el pasado nos hacen reír hoy.

En este making of Carlos Reyero cuenta cómo escribió Las risas del arte (Cátedra).

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Siempre me ha llamado la atención que la risa haya sido considerada una reacción inconveniente ante una obra de arte. Son muchas, sin embargo, las que fueron concebidas para provocarla, las que causan risa a su pesar, y muchas más las que la representan. Se trata, pues, de un recurso persuasivo que ha sido reprimido.

Paradójicamente, el motivo risible resulta elocuente para cualquiera. Mucho más para el historiador del arte acostumbrado a detectar estrategias de representación. De hecho, existen rigurosas investigaciones que han demostrado el papel de la risa en el imaginario visual de artistas, escuelas nacionales y periodos históricos concretos. Se han organizado exposiciones para llamar la atención sobre esa respuesta psicofisiológica al humor, indisociable, por contradictorio que parezca, de la creatividad. Los artistas contemporáneos hacen un uso constante en sus obras. Con todo, en los museos históricos, en particular en aquellos que conservan pinturas de los grandes maestros, tiende a ignorarse el alcance de la risa en su comprensión y disfrute. La belleza artística se ha percibido como algo muy serio. Como si reír no fuera una poderosa respuesta de reafirmación cultural.

"Entre la numerosa bibliografía que he consultado quiero destacar el reciente trabajo de Gonzalo Hervás, Figuras ridículas: La pintura de género en la España del siglo de Oro"

Por lo tanto, este libro arranca de una toma de conciencia global sobre la marginación que ha sufrido la risa como parte de la experiencia estética, a pesar de su importancia histórica. Una investigación anterior sobre burlas artísticas (El arte parodiado: Humor y caricatura del mundo artístico en España, 1860-1938, Cátedra, 2022) me llevó a analizar cómo y por qué los mitos artísticos fueron manipulados para hacer reír. Su reinterpretación jocosa acentuó la seriedad con la que supuestamente debían ser admirados los modelos, cuando, en realidad, muchos de estos modelos poseían una dimensión risible sin necesidad de tergiversarlos.

La motivación necesaria para embarcarme en este nuevo proyecto se la debo a la Fundación de Amigos del Museo del Prado, que me invitó a pensar en una conferencia en torno a la pasión de la risa, dentro de un ciclo sobre las pasiones del arte. Ante tanta pasión no me quedó más remedio que apasionarme con la propuesta, así que en poco tiempo reuní un material visual y documental que superaba con mucho las dimensiones del encargo recibido. Enseguida pensé que el asunto merecía ser tratado con más amplitud en forma de libro.

Entre la numerosa bibliografía que he consultado, la mayor parte accesible en la Biblioteca del Museo del Prado, quiero destacar el reciente trabajo de Gonzalo Hervás, Figuras ridículas: La pintura de género en la España del siglo de Oro (Centro de Estudios de Europa Hispánica, 2024), una investigación rigurosa y moderna, que ilumina numerosas cuestiones, más allá, incluso, del periodo acotado.

"He tratado de dirigir al lector por caminos distintos que, unas veces, le conducen a un mismo destino, y otras se bifurcan, con la intención de que llegue a adivinar o descubrir por sí mismo risas nuevas"

Una vez detectados los argumentos principales, resultó fácil reunir ejemplos de distintas épocas y lugares con los que construir el relato. Siempre pensé en un análisis de larga duración, que me permitiera presentar continuidades. Se trataba de trascender lo particular sin descuidarlo. La relevancia de la pintura desde el Renacimiento a las vanguardias históricas me ofrecía un marco coherente. Materiales con los que trabajar no faltaban, así que el problema era organizarlos. Descarté enseguida tanto una secuencia cronológica, aun cuando reconozco que la risa tiene historia, como el contexto espacial, aceptando igualmente que el ambiente sociocultural de un territorio determina el sentido del humor de sus habitantes. Sobre ambos referentes se han construido la mayor parte de los estudios histórico-artísticos sobre la risa. Por tanto, había que recurrir a otros puntos de vista.

Finalmente, elegí centrarme en asuntos, circunstancias de exhibición de las obras, objetivos humorísticos y formas de representación de la risa. Se trata de aspectos parciales a través de los que recorrer un territorio complejo y contradictorio. He tratado de dirigir al lector por caminos distintos que, unas veces, le conducen a un mismo destino, y otras se bifurcan, con la intención de que llegue a adivinar o descubrir por sí mismo risas nuevas.

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Autor: Carlos Reyero. Título: Las risas del arte. Editorial: Cátedra. Venta: Todos tus libros.

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