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Breve historia de una editorial

Breve historia de una editorial

La historia de Dolmen es la de una editorial creada desde la más absoluta nada, basada en la ilusión, el esfuerzo y sobre todo la vocación por la lectura. A lo largo de sus casi 25 años de historia ha pasado de publicar un fanzine en fotocopias con un presupuesto de 10.000 pesetas de las de antes (60 euros de hoy), a distribuir por toda España y Sudamérica una novela como Don Juan, con un presupuesto de imprenta de 10.000 euros.

La de Dolmen es una historia de esfuerzo continuado, de jornadas de 24 horas realizadas con la ilusión por el trabajo bien hecho y el gusto por ver las obras llegando a su público. El primero de los alrededor de 1.300 títulos que componen el catálogo de la editorial fue el Dolmen #1, un fanzine de información dedicado al mundo de los cómics que acabaría dando nombre a la editorial, convertido hoy en día en una revista que alcanza los 265 números. Esta publicación, curiosamente, es la única superviviente en su género a nivel mundial, al haber cerrado todas las revistas en papel que existían por no poder competir con la inmediatez de las noticias en Internet, y se mantiene básicamente gracias a un núcleo fuerte de fieles compradores (que la siguen desde el comienzo) y a los principios de su editor que en su momento dijo que la revista seguiría saliendo cada mes pasara lo que pasara.

"Dolmen se ha convertido también en un referente de los manuales para aprender a dibujar cómics, el cómic clásico europeo y el cómic clásico norteamericano."

Desde entonces, a lo largo de los años, los caminos editoriales y los gustos eclécticos de su editor, han conducido a que Dolmen haya editado todo tipo de publicaciones, desde poemarios a revistas para animales, pasando por libros dedicados a Tinder o centrados en directores de cine como Tarantino o Miyazaki; esa política, ha hecho que en plena crisis económica la editorial tuviera un amplio espectro de líneas de una fiabilidad contrastada a las que agarrarse.

De esta forma surgió la Línea Z de zombis, compuesta por más de 60 novelas de género, aparecida en el momento en que estaba a punto de cerrarse la narrativa por las bajas ventas de sus novelas, debido básicamente a un intento editorial por abarcar demasiado. De hecho, aparecieron novelas de género negro, fantasía, ciencia-ficción, terror, histórico…, aprendiéndose la lección en aquella ocasión de quien mucho abarca poco aprieta. Una vez centrada la línea de narrativa en novelas de terror, las ventas comenzaron a crecer exponencialmente.

Dolmen se ha convertido también en un referente de los manuales para aprender a dibujar cómics (más de 25 publicados hasta la fecha), el cómic clásico europeo (con títulos como Johan y Pirluit, Los Hombrecitos o Los Casacas Azules), el cómic clásico norteamericano (llevando a cabo ediciones de lujo de títulos como Flash Gordon, El Príncipe Valiente y Johnny Hazard), etc.

"Cuando el libro de Don Juan de Rafael Marín llegó hasta nuestras manos parecía como si los astros se hubieran alineado. "

De una de las pasadas apuestas editoriales, la línea Siurell, destinada a publicar obras de autores españoles, surgió el descubrimiento de un dibujante como Enrique Vegas, un autor de la casa convertido en best seller por su capacidad de gustar al público adulto y, sobre todo, infantil, siendo ideal por su estilo de conectar con gente no habitual a la lectura y conseguir fidelizarlos en ese hábito.

A lo largo de los últimos años, en un intento por ampliar de nuevo la línea de narrativa, se publicó el best-seller de fantasía El Libro de Sarah, una saga que este año publicará su tercer volumen y que ha alcanzado su novena edición entre España y Sudamérica. A partir de ahí se decidió apostar por reducir el número de publicaciones mensuales y trabajar más la promoción de los que aparecieran, retomando la línea histórica con La Segunda Guerra Mundial de Javier Cosnava, otro éxito editorial conseguido gracias a la gran implicación del autor en la promoción de su obra y a su sincronía con Dolmen.

De esa forma, cuando el libro de Don Juan de Rafael Marín llegó hasta nuestras manos parecía como si los astros se hubieran alineado. En primer lugar, porque habíamos cambiado nuestra política editorial encajando con la línea actual y, en segundo lugar, porque se trataba de un autor con el que ya habíamos trabajado en el pasado y en diversos frentes (era el guionista del prestigioso Iberia Inc, el cómic de superhéroes españoles que creó junto a Carlos Pacheco, escribió un libro sobre Watchmen, etc.). Eso nos solventó el problema que hubiera representado el que llegara hasta nuestras manos una novela como Don Juan y no hubiéramos podido moverla como se merece, porque desde su primera página el autor hace una declaración de intenciones de lo que será, pudiéndose comprobar en su prosa el alcance de una vida dedicada a los libros, a su lectura y a su escritura.

Esperemos que la novela funcione como se merece y no se vea perdida en el maremágnum de novedades editoriales que salen mes a mes y encuentre su lugar en las librerías.

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