En los camerinos, los actores solemos quitarnos el vestuario sudoroso tras la representación, los apliques y pelucas cuando corresponde, y el maquillaje pertinente según el montaje; a cara lavada, después de una ducha, el personaje ha quedado atrás. A puerta cerrada, las palabras de otros se disipan y emerge la persona.
Lucía Megías, cervantista veterano —no se pierdan su trilogía de biografías cervantinas en la editorial EDAF— y profesor de amplia trayectoria, se permite desmontar tanto la estatua como la leyenda: examina las pistas, los silencios y las elipses que rodean la vida íntima de Cervantes y traza con mano firme la línea que va del rumor al hecho demostrado. Su escritura —ágil, salpicada de ironía y con frases que podrían decirse en voz alta sobre un escenario— funciona especialmente bien cuando se enfrenta al tabú que históricamente ha rodeado la sexualidad del autor: no encontraremos aquí ni moralina ni sensacionalismo, sino preguntas bien fundadas y lectura atenta de las fuentes.
El libro, además, llega en un momento propicio: la cartelera cultural y académica ha reavivado el debate sobre la sexualidad cervantina —impulsado, en parte, por la reciente El cautivo, de Amenábar, donde Lucía Megías contribuyó decisivamente como asesor histórico-literario—, y la aparición de este ensayo contribuye con argumentos y matices que obligan a repensar certezas cómodas. El cervantista no pretende probar una tesis escandalosa, sino mostrar cómo se han construido distintas interpretaciones (incluida la figura del «Cervantes homosexual» surgida en décadas recientes) y por qué muchas biografías previas optaron por la omisión o la creación de otros mitos marmóreos, como el «Cervantes soldado valeroso» o el «Cervantes hombre ejemplar»; ¿no será la homosexualidad cervantina —se pregunta el autor— un nuevo mito hijo del siglo XXI que nos aleja de nuevo del Cervantes-hombre basándose en hipótesis más o menos disparatadas?
Hay pasajes muy logrados, en los que el autor recupera lo doméstico: comidas, burlas, amistades, rencillas; esas escenas pequeñas que humanizan al genio y le devuelven corporeidad. Es aquí donde la prosa de José Manuel Lucía se nos hace especialmente suntuosa, pues el párrafo escueto y la sentencia casi aforística contribuyen a una lectura poética del volumen (no en vano nos encontramos ante uno de los poetas más interesantes de su generación). Otros momentos exhiben la solvencia erudita del autor: referencias precisas, manejo de fuentes y la voluntad de situar las prácticas eróticas (imperdible sus capítulos finales sobre las prácticas sodomitas) dentro de la cultura social del Siglo de Oro, lejos de lecturas anacrónicas. La innovación arquitectónica del volumen le lleva incluso a imaginar un breve entremés donde pone voz a distintos personajes en torno a la Información de Argel o a recrear una posible entrevista a Fernando Arrabal, padre fundador del mito del homoerotismo cervantino. El equilibrio entre la alegría de contar y la seriedad de probar convierte al libro en una lectura necesaria tanto para especialistas como para lectores curiosos. Ese cruce entre erudición y cultura popular es, a mi juicio, uno de los mayores aciertos del libro.
En suma: José Manuel Lucía Megías firma un ensayo que respira; un texto que se atreve a nombrar lo privado sin voyeurismo y que invita a repensar a Cervantes como hombre, con sus anhelos y contradicciones. Lectores de Zenda: si buscáis un libro que combine rigor, gusto narrativo y un pellizco de picardía intelectual, Cervantes íntimo os hará salir de su teatro de tinta y papel con la sensación de haber presenciado una función honesta y necesaria, de haber estado durante un rato con el Cervantes más humano. A puerta cerrada.
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Autor: José Manuel Lucía Megías. Título: Cervantes íntimo: Amor y sexo en los Siglos de Oro. Editorial: Plaza & Janés. Venta: Todos tus libros.


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