Noto en Facebook un vídeo donde el escritor David Uclés anuncia que no viene a Letras en Sevilla. Esta edición, la undécima, trata de la Guerra Civil y se titula “La guerra que perdimos todos”. Antes de clicar o leer nada, pienso que se habrá puesto malo. Pero ya le leo en el texto del vídeo: no acude por “los nombres de algunos de los ponentes”. Como no dice cuáles, hay que clicar en el vídeo, no vaya a ser yo uno de ellos y me lleve un disgusto. Defiendo ofender conscientemente, no ofender sin quererlo, aunque a veces lo he hecho por mi torpeza constante, incluso con seres queridos. Pero no soy yo, menos mal.
Ucles no viene a Sevilla porque en el cartel de 35 participantes están Aznar y Espinosa de los Monteros. Él no va a un sitio donde ni iba a compartir mesa con ellos. Yo sí, con el segundo: moderaré una charla con Espinosa, Ester Muñoz (PP), Maíllo (IU) y María Márquez (PSOE) sobre las relaciones de la política actual y la Guerra Civil. No estaré en Sevilla para opinar esta vez -he acudido a dos ediciones- sino para gestionar tiempos y dar pies, como hice el año pasado —o intenté hacerlo— en un encuentro entre Patxi López y Miguel Tellado. Mi opinión sobre la Guerra Civil está repetida una y otra vez en publicaciones, radios, teles…: no la perdimos todos, la perdieron los defensores de la democracia ante unos golpistas asesinos. Pero precisamente acudo a este encuentro —y a tantos congresos a los que he ido en desacuerdo con sus título— por eso: para matizarlo, explicarlo o desmontarlo al lado de sus organizadores. De esos debates, salen los avances.
Volvamos a Uclés. Argumenta que no sabía que participarían políticos —cosa que llevan haciendo las diez ediciones anteriores con personas tan notables en todos los ámbitos de la izquierda como Julio Anguita, Ian Gibson o Almudena Grandes—, que Aznar y Espinosa son funestos —no lo niego— y que él no participará por compartir cartel con ellos. No quiero investigar todos los carteles de las participaciones de Uclés pero estoy seguro de que ha aparecido en listados mucho peores que este: en él está Echanove, Maíllo, María Márquez, Antonio Lucas, Amenábar, Carmen Calvo, Cerdá, Mateo Díez… Todos, por nuestra participación, izquierdistas blandurrios, entiendo que blanqueamos a estos dos señores.
Estos dos señores estoy seguro que sienten el mismo rechazo por estar en un cartel con Uclés y creo que se mantienen en él, principalmente porque no van ni a coincidir con David Uclés o igual ni saben quién es David Uclés. Y lo más importante: se mantienen en él porque en una sociedad democrática y diversa, deben mantenerse en él. Aznar es un presidente democráticamente electo y Espinosa, por más reaccionarios y conservadores que nos parezcan sus opiniones y actos, representa a muchos españoles y compartir cartel o escenario con él ni los valida, ni los blanquea —asco de verbo—, ni mucho menos te hace compartirlos. Además Uclés asegura que no va porque su misión es combatir a esas figuras y sus valores. Razón de más para salir a su encuentro: ¿cómo va a combatirles si huye cuando se le aparecen? Si de verdad quiere combatirlas, tendrá que hacerlo en estos foros, debatiendo con ellos. Estoy muy orgulloso de que eventos culturales así, sin griterío y sin insultos, se hagan en nuestro país: y luego cada uno a su casa.
Por eso la postura de Uclés me parece infantiloide y, por lo tanto, tontorrona. Le daré el beneficio de la duda: espero que no sea un hipócrita y que, en otras ocasiones donde comparta cartel con reaccionarios, derechistas y ultraderechistas, se largue al instante. Con treinta años, tanto éxito y tantos Congresos, Encuentros, Festivales literarios y medios de comunicación por delante, se le avecina mucho trabajo.


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