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Confesiones, de San Agustín

Confesiones, de San Agustín

Hete aquí la más célebre autobiografía de la historia de la civilización occidental. Agustín de Hipona narró su propia vida en un libro cuya intensidad emocional y cuya brillantez retórica puso al servicio de la propagación de la fe cristiana.

En Zenda reproducimos el arranque de las Confesiones (RBA), de San Agustín.

***

LIBRO I

Prólogo: a) Invocación

Grande eres, Señor, y por entero loable;
grande es tu virtud y para tu sabiduría no hay número.
Y alabarte desea el ser humano,
mera porción de tu creación,
y el ser humano que exhibe su carácter mortal,
que exhibe el testimonio de su pecado
y el testimonio de que te opones a los soberbios.
Y con todo, alabarte quiere el ser humano,
mera porción de tu creación.
Tú le incitas a que le deleite alabarte,
porque nos has hecho para ti,
e inquieto está nuestro corazón hasta que descanse en ti.

Concédeme, Señor, conocer y entender
si antes debo invocarte o alabarte,
y si saber lo que eres antes que invocarte.
Pero, ¿quién te invoca sin saber lo que eres?
porque quien no lo sabe puede invocar una cosa por otra.
¿O es que eres invocado precisamente para que se sepa?
Es más, ¿cómo van a invocar a Aquel en quien no han creído?
¿O cómo van a creer sin que haya predicador tuyo?
Y alabarán al Señor quienes lo buscan,
pues quienes lo buscan lo encuentran,
y al encontrarlo, lo alabarán.
Te buscaré, Señor, invocándote,
y te invocaré creyendo en ti,
pues nos has sido predicado.

Te invoca, Señor, mi fe, la que me has dado,
la que me has insuflado
gracias a la condición humana de tu hijo,
por ministerio de tu predicador.

b) Plenitud de la creación en…

¿Y cómo voy a invocar a mi Dios, Dios y Señor mío,
ya que al invocarlo no dejaré de estar llamándolo hacia mí?
¿Y qué lugar hay en mí adonde pueda venir a mí mi Dios?
¿Adónde llegará Dios a mí,
el Dios que ha hecho el cielo y la tierra?

Y así, Señor Dios mío, ¿hay algo en mí que te abarque, o es que te abarcan el cielo y la tierra, que has hecho y en los que me has hecho? ¿Acaso porque sin ti no existiría, te abarca todo lo que existe? Por tanto, puesto que yo también existo ¿para qué voy a pedir que vengas a mí, quien no existiría si no existieses en mí? No es que yo ya sea parte del infierno, y sin embargo también allí estás pues, aunque descendiere al infierno, sigues a mi lado. Por consiguiente yo no existiría, Dios mío; en absoluto existiría si no existieses dentro de mí. O mejor dicho: no existiría si no existiese en ti, por quien todo, gracias a quien todo y en quien todo existe. Así es, Señor. Así es.

[…]

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Autor: San Agustín. Título: Confesiones. Traducción: Alfredo Encuentra Ortega. Editorial: RBA. Venta: Todos tus libros.

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