La llamada de… Jean Echenoz

No recuerda Jean Echenoz qué edad tenía aquel domingo en que, estando sumido en el más profundo de los aburrimientos, deambuló por casa de sus abuelos sin saber qué hacer. Al verlo entrar en su despacho arrastrando los pies, su abuelo le preguntó qué le pasaba, a lo que el nieto respondió que nadie quería jugar con él, que no había nada con lo que entretenerse, que todo era soporífero a más no poder.

Fotografía