Rodrigo Cortés: “Me obligo a ser plenamente libre cuando escribo”
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Rodrigo Cortés tiene cierta afición por encerrar a la gente. A Ryan Reynolds lo metió en un ataúd en Buried y ahora, dieciséis años después, ha encerrado a una niña en una habitación sin ventanas, dentro de un lugar llamado Gabaón que tampoco existe y que, después de leer Hija del cielo (Random House), una juraría haber visitado.




























































