Sobre los libros tristes

Leo Reliquia, de Pol Guasch, yendo en un tren hacia Barcelona y, cuando llego, ya estoy deseando que llegue la hora para subirme en el tren de vuelta y continuar la lectura. Hay libros que necesito leer así, de seguido, como una voz que habla y se alarga, sin importar demasiado a dónde llegue. Eso me pasa con la literatura de Guasch.

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