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Cosas que suceden por las malas

Cosas que suceden por las malas

Resulta que una chica de 17 años, que trabaja en una fábrica al norte de Gran Bretaña, cosiendo abrigos para Marks & Spencer, se queda embarazada y da al bebé en adopción.

Resulta que la familia que lo adopta, los Winterson, pertenecen a la Iglesia Evangélica Pentecostal, un movimiento cristiano que estudia —y se toma— la Biblia al pie de la letra.

Resulta que esa niña, Jeanette, crece entre cánticos, lecturas de la Biblia y viajes para predicar, que en su casa no hay baño ni libros y que no pisa la escuela hasta casi la adolescencia.

Resulta que a los ocho años ya es una excelente predicadora y su madre tiene ya su futuro escrito: irá a las misiones a convertir a los impíos; su padre, obrero en una fábrica cercana, no tiene opinión o su opinión no cuenta en esa casa.

Resulta que a los 16 años se enamora de una chica y la convence para convertirse en miembro de su Iglesia.

Resulta que su madre se entera y forma una especie de tribunal inquisitorial con exorcismo incluido.

Resulta que finalmente es expulsada de la Iglesia y de su casa.

Resulta que aquí nace Jeanette Winterson (Manchester, 1959), la escritora.

 

Este es el resumen de la peripecia vital de Jeanette Winterson y también, el argumento de Fruta Prohibida. ¿Se trata de una autobiografía? ¡No! La autora lo llama “novela amenazadora”. Quizá por eso, 25 años después de su publicación, Winterson revisitó su vida y escribió, esta vez sí, unas memorias, Why be happy when you could be normal? (¿Por qué ser feliz cuando puedes ser normal?). Un título deliciosamente perverso que salió de la boca de Mrs. Winterson antes de echar a su hija de casa: cuando le preguntó por qué quería seguir con su novia y su vida de pecado, Jeanette contestó que eso le hacía feliz.

"En Winterson a menudo las cosas suceden por las malas, en su vida y en sus novelas. Su prosa se abre como una fruta —quizá prohibida— y a veces descubres gusanos en su interior, y a veces, solo a veces, dulzura."

¿Por qué novela amenazadora? “Muestra la inviolabilidad de la vida familiar como una impostura…”. Así describe Winterson Fruta Prohibida en su prólogo, un análisis lúcido, irónico, a ratos implacable —“Mi madre era una filósofa violenta”— y a ratos apasionado de su propia obra. Apasionado sobre todo cuando se refiere al oficio de escribir: “La grisura es la muerte para los escritores”. Ella fue capaz de escapar de esa existencia gris de clase obrera en un barrio obrero de una vieja ciudad obrera venida a menos (Accrington), y lo hizo por las malas.

En Winterson a menudo las cosas suceden por las malas, en su vida y en sus novelas. Su prosa se abre como una fruta —quizá prohibida— y a veces descubres gusanos en su interior, y a veces, solo a veces, dulzura. El lector se lanza por las interioridades de una mente llena de recovecos en busca de esos gramos de dulzura. Y no transita páginas manidas, no, sus historias no le sonarán de nada, porque si hay algo que derroche Winterson es imaginación. En esta novela la realidad, absolutamente creíble y tangible, se mezcla en una fluidez asombrosa con párrafos que narran historias mitológicas de aroma artúrico. ¿Les parece una extraña mezcla? Pues funciona: frases breves, diálogos contundentes, paladas de ironía y alucinaciones artúricas. A eso sumemos la cotidianidad de una niña que cree en Dios y en los profetas y en la Biblia y en su Iglesia; y no solo cree, sino que disfruta de ello, y ya tenemos esa fruta prohibida y embriagadora.

"Ahora cuando no está dando clases en la Universidad de Manchester, cava sus hortalizas o lee o escribe y, mientras prepara el asado para sus célebres cenas de amigos, se le ocurren versos y resuelve escenas de su próxima novela."

Fruta Prohibida fue la primera novela de Winterson, la publicó en 1985 e inmediatamente obtuvo el Whitbread Award a la mejor ópera prima y después un BAFTA por su adaptación a la televisión. La novela y la escritora se hicieron rápidamente famosas. Winterson siguió publicando éxitos, La pasión (1985), Espejismos (1986), Escrito en el cuerpo (que acaba de sacar Lumen en español), así hasta sobrepasar la veintena de libros…, y dando entrevistas polémicas. Hablaba de sus amoríos con mujeres casadas, “la sexualidad es fluida”, decía; declaró que votó a Thatcher —aunque ahora se arrepiente—; tuvo encontronazos con la prensa y se sintió maltratada, sufrió una crisis creativa durante dos años, hasta que un día en 1994 abandonó Londres y se fue a vivir a los Cotswolds a un cottage con huerta y ovejas. Ahora cuando no está dando clases en la Universidad de Manchester, cava sus hortalizas o lee o escribe y, mientras prepara el asado para sus célebres cenas de amigos, se le ocurren versos y resuelve escenas de su próxima novela. Además, tiene una relación con una psicoanalista que reside en Londres, con quien se casó en 2015, y no ceja en su empeño de proclamar: “Existen tantas formas de vivir el amor y la vida. ¡Sé creativo!”.

Ella ha demostrado serlo, en el amor, en la vida y en la literatura.

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Autora: Jeanette Winterson. Título: Fruta prohibida. Editorial: Lumen. Venta: Amazon, Fnac y Casa del libro

 

Jeanette Winterson estará el sábado 23 de septiembre en el Hay Festival Segovia.

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