Recuerdo que la primera enseñanza de mi profesor de Cálculo y Álgebra de la universidad fue que cuando el enunciado de un problema era corto y breve debíamos preocuparnos, ya que nos daría los datos justos para poder resolverlo, nos haría pensar, y una vez leído dicho enunciado, lo segundo que deberíamos hacer es volver a leer el enunciado antes de ponernos a resolverlo, y así el número de veces necesarias hasta entender el ejercicio.
Haciendo caso al consejo de mi profesor, cuando terminé la primera lectura de las ciento treinta páginas que forman el libro, decidí, ante los múltiples interrogantes, algunas certezas y varias preguntas que me planteó la lectura, volver a leerlo con calma, tomando notas y disfrutando de las reflexiones que me obligaba a realizar la lectura.
En su análisis Morin enumera dieciséis lecciones de la historia, que a su juicio se pueden sacar de lo acontecido a lo largo de miles de años. De sus reflexiones quiero remarcar algunas que pueden ayudar sobremanera a comprender la Historia cuando realizamos un análisis:
- Las acciones históricas pueden producir efectos contrarios a su intención inicial. Las causas de los acontecimientos son múltiples y se hallan entrelazadas. La Revolución Francesa no nació con el propósito de abolir la monarquía, ni la aristocracia pretendía perderlo todo cuando intentaba recuperar su poder. Los grandes hechos históricos son ambivalentes, susceptibles de interpretaciones opuestas y, en buena medida, imprevisibles por la compleja red de factores que los conforman.
- Quien estudia la historia debe ejercitar la autorreflexión. Mirar hacia dentro es imprescindible para que la observación sea fecunda. El historiador ha de procurar una mirada limpia, lo más libre posible de prejuicios, capaz de tomar distancia crítica incluso respecto de sí mismo.
- No todo en la historia es racional. Es necesario indagar también en la dimensión irracional de los acontecimientos y en la capacidad de ciertos individuos para marcar su tiempo. Héroes, santos o líderes carismáticos han alterado por sí solos el curso de la historia.
- El paso del tiempo transforma la comprensión histórica. La memoria colectiva se atenúa, pero la distancia temporal favorece una racionalidad más serena y ponderada.
- La historia no es lineal. Está configurada y modulada por una multiplicidad de factores —económicos, sociales, culturales, religiosos, etc.— que interactúan y la condicionan.
- Las ideas mueven la historia. La fe, los mitos y las creencias han sido, en numerosas ocasiones, auténticos protagonistas del devenir humano.
- La principal lección de la historia es que ilumina las múltiples caras de la condición humana. En ella se revelan tanto su grandeza como sus miserias.
El libro de Morin nos muestra pensamientos rápidos y fugaces que intentan que con esas meras pinceladas reflexivas el lector emplee parte de su tiempo en completar con su meditación lo descrito en el libro.
El autor, a lo largo de su pensamiento, nos enseña que “solo aceptando nuestra propia fragilidad seremos capaces de construir un futuro más humano”.
La conclusión que extraigo de la lectura de este pequeño libro podría condensarse en la siguiente afirmación: “Para que la historia pueda ser una gran aliada en la forja del futuro, es preciso conocerla, mejorar los comportamientos del mañana y evitar errores del pasado”. Además, una vez leído el libro Lecciones de la Historia que Edgar Morin subtitula “¿Podemos aprender de nuestro pasado?”, según mi mejor entender, debo responder a este interrogante con un rotundo “sí”.
Lecciones de la Historia no pretende imponer doctrina alguna. Es un libro breve y conciso, profundo sin resultar oscuro, en el que Morin demuestra que la verdadera sabiduría no necesita grandilocuencia. Como aquellos enunciados cortos de los ejercicios de mis años universitarios, exige ser leído más de una vez: no se agota en la primera mirada, sino que invita a releer y pensar. Porque la historia no es un simple repertorio de fechas, sino una escuela de conciencia, y Morin la aborda con una sobriedad y precisión que revelan la hondura de su pensamiento.
Al finalizar la primera lectura me surgieron tres preguntas: ¿realmente aprendemos?; ¿la historia demuestra que la humanidad aprende?; ¿o estamos condenados a repetir errores estructurales? Las respuestas las encontré al releerlo, y al cerrar definitivamente el libro aparecieron las contestaciones con claridad: un ¡sí! rotundo a las dos primeras y un ¡no! sereno a la última.
Gracias a este libro he tenido la oportunidad de descubrir a Edgar Morin y, a partir de ahora, buscaré sus obras para aprender y disfrutar de la sabiduría de un gran pensador.
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Autor: Edgar Morin. Título: Lecciones de la Historia: ¿Podemos aprender de nuestro pasado? Traducción: Juan Vivaco Gefaell. Editorial: Taurus. Venta: Todos tus libros.

© Xavier Malafosse


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