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El mejor: El lado oscuro del sueño americano

El mejor: El lado oscuro del sueño americano

El béisbol ha representado, y de alguna manera aún lo hace, algo así como el icono idealista y popular del sueño americano. Un intrincado juego para los iniciados que se ha jugado, como otrora el fútbol, en plena calle, en un descampado, en cualquier sitio en el que unos chavales pasan las tardes compitiendo y soñando con estrellas como Babe Ruth o Joe di Maggio, cuyas imágenes atesoran en cromos que vienen en cajas de corn flakes o que compran en el drugstore de la esquina de la calle de su barrio. Por ello abundan, y la mayor parte son buenas y atractivas, los cuentos, las novelas y las películas sobre ese juego siempre mítico y legendario.

Hoy extraigo de El cofre del pirata, y de entre esa pléyade de películas beisboleras, El mejor (The Natural, 1984). Rara vez se habla de ella, rara vez se pasa por televisión e ignoro si está disponible en alguna plataforma televisiva. La protagoniza Robert Redford, lo hizo en los años en que con Paul Newman dominaba el estrellato de Hollywood y adapta una novela, The Natural, de Bernard Malamud, un respetado escritor norteamericano. Junto a Redford figuran en el reparto Robert Duvall, sin duda alguna uno de los grandes actores del cine norteamericano, un peligroso robaplanos y robapelículas, y nada menos que Kim Basinger, Glenn Close y Barbara Hershey, y un buen reparto de todos ellos dirigidos por Barry Levinson, que tras Diner, apuntaba sensibilidad y talento, luego ampliamente confirmados (Good Morning, Vietnam, Rain Man, Bugsy).

"Como Lancelot o Sir Gawain, o un Perceval pecador, Roy Hobbs tiene un don para el juego que le hace imbatible, pero el don, la gracia, nunca es gratuito ni puedes dilapidarlo"

Lo que más me gusta de El mejor es que es una película narrativa, en la que pasan muchas cosas, llena de recovecos, de idas y venidas, de triunfos y fracasos, de misterios y hechizos, de melodramas y gotas de thriller. Posee ese sabor de las películas que recrean la América pre-guerra, de los años 10 al final de los 30, cuando aún quedaba el perfume de Norman Rockwell, una América resiliente a perder una inocencia, siempre comprometida. Una película sobre un pasado que pende sobre el presente y el futuro de Roy Hobbs (Robert Redford), un pasado doloroso, casi bíblico, misterioso, con sabor a conjuro artúrico, un padre fanático del béisbol desplomado, muerto, al pie de un viejo árbol, al que herirá un rayo, y de cuya madera Hobbs forjará un bate de béisbol, Wonderboy, talismán, fetiche, testigo de su ascenso y caída. Porque como Lancelot o Sir Gawain, o un Perceval pecador, Roy Hobbs tiene un don para el juego que le hace imbatible, pero el don, la gracia, nunca es gratuito ni puedes dilapidarlo. Tres mujeres, una peligrosa viuda negra, Barbara Hershey, su chica de siempre, Glenn Close, y una hermosa, seductora, oscura Kim Basinger, inciden en la vida, el pasado y el futuro de Hobbs. Ascenso y caída, silencio y ocultamiento, heridas físicas y morales, ética y corrupción, el misterioso Hobbs, solitario, replegado, ensimismado, puede tener, esto es América, damas y caballeros, este es el país de las segundas oportunidades aunque sólo valga el win to win, la gloria o la demoledora derrota.

"Barry Levinson filmó El mejor en estado de gracia, una brillante combinación de clasicismo puesto al día, destilando claridad, sutileza, potenciando el valor de emocionar con valores visuales"

En El Mejor todo sucede no sé bien si porque conviene, no me parece que el Destino juegue a los dados, sino porque somos libres y nos equivocamos, amamos o desamamos. En medio de un partido decisivo Hobbs puede batear a las estrellas, un home run que le rescate de las tinieblas y percibir en medio de la grada de pie, una hermosa mujer vestida enteramente de blanco, su vista se nubla por los flashes de los fotógrafos, ¿un fantasma?, ¿un recuerdo freudianamente archivado?¿el atisbo del testimonio de un amor eterno? Nada pasa porque sí, y si logramos desentrañar por qué la vida es como un río caudaloso que nos arrastra, entonces, quizás, sólo quizás, descubramos la estrella polar de nuestros vagabundeos.

Barry Levinson filmó El mejor en estado de gracia, una brillante combinación de clasicismo puesto al día, destilando claridad, sutileza, potenciando el valor de emocionar con valores visuales, la fotografía de Caleb Deschanel fue nominada al Oscar, entendiendo que esta película es muy literaria en sus cimientos, novelesca, pero hermosamente humana, llena de ritos y conjuros, nada raro porque en la adaptación, muy complicada, de la estupenda novela de Bernard Malamund, tomó parte Roger Towne, responsable de Chinatgown, Two Jakes, y de memorables secuencias de El Padrino. Pero no lo duden sin Redford, Close, nominada al Oscar, ¡como secundaria!, Hershey, Basinger, Duvall y veteranos inolvidables como Richard Farnsworth o Joe Don Baker, no nos adentraríamos fascinados en estos dominios de celuloide del Califa de Bagdad.

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El mejor (The Natural, 1984). Producida por Mark Johnson para Tri-Star Pictures. Dirigida por Barry Levinson. Guión de Roger Towne y Phil Dusenberry, adaptando la novela homónima de Bernard Malamud. Fotografía de Caleb Deschanel. Música de Randy Newman. Montaje, Stu Linder. Dirección de arte, Mel Bourne, Angelo P. Graham, Bruce Weintraub. Vestuario, Gloria Gresham y Bernie Pollac. Interpretada por Robert Redford, Robert Duvall, Glenn Close, Kim Basinger, Barbara Hershey, Wilford Brimsley, Robert Prosky, Richard Farnsworth, Joe Don Baker, Michael Madsen, Darren Mc Gavin, Obed Rodríguez. Duración, 137 minutos.

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