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El viaje vertical es una novela de crecimiento

El viaje vertical es una novela de crecimiento

Los momentos de transformación, los periodos de metamorfosis, pueden venir por voluntad propia. Uno no se transforma en crisálida por efecto de la evolución natural de la especie: conviene darle un empujón, sobre todo si de repente descubrimos que los efectos de la vida no son placenteros, que lo más suave que está ejerciendo sobre nosotros es juntarnos las cejas. James Rebanks (Matterdale, Reino Unido, 1974) sale de esos días a través de un viaje vertical, un viaje de convivencia con alguien extraordinario, alguien que le descubre que lo normal está en lo asombroso y lo asombroso está en lo normal. Nada más efectivo para sacudirle a uno el interior que darle la vuelta a un calcetín. Este precioso libro, El lugar de las mareas, versa sobre una mujer de setenta y cinco años que pasa varios meses al año en una isla noruega trabajando para la recuperación de los patos eider, esos cuyo plumón sirve para fabricar los mejores edredones. «No podemos ser lo que somos y lo que aspiramos a ser al mismo tiempo, una parte de nosotros tiene que morir para que nazca otra», reza Rebanks un poco a modo de conclusión, pero antes del final del libro, cuando se da cuenta de que vive uno de esos momentos que se le imponen, no uno de los que uno se propone vivir. Y eso convierte a la lectura de este libro en una reproducción de la emoción de convivir con lo que se impone, y lo que se impone es hermoso.

"Hay un factor que aparece con mucha frecuencia en la obra y es, tal vez, el lugar desde el que proviene esa energía, y ese factor es el paisaje"

La belleza viene a pesar de estar tratando con un mundo que es extingue, a través de la naturaleza y con un sentido del tiempo, del paso del tiempo, que nada tiene que ver con el que nos embriaga. En la isla no hay televisión ni internet, de hecho, ni siquiera hay agua potable. Habrá patos y hay, por encima de todo, espera, una espera que se llena de trabajo para facilitar la anidación de los patos eider. Estamos allí donde los vikingos son leyenda, donde se supone que la vida no es sencilla por las condiciones climáticas, pero eso no es lo que se impone. Lo que se impone es la identidad de su principal compañera, que es herencia de algo que no puede ser malo, porque cuidar de las aves no daña a nadie. Esta mujer, que tiene, a su vez, una compañera algo más joven, es una altermundista sin presunción. Cada pequeña vida es importante para ella y su dedicación es sencilla, pero requiere energía. Hay un factor que aparece con mucha frecuencia en la obra y es, tal vez, el lugar desde el que proviene esa energía, y ese factor es el paisaje. Hay mucho paisaje en este El lugar de las mareas.

"Para comprometerse con la belleza del mundo, conviene prestar atención, cultivar la independencia y alejarse del ruido, concentrarse en cosas sencillas"

Esta mujer y este paraje son la medicina que Rebanks encuentra para sanarse interiormente. Lo que descubre es que la rebelión no tiene que venir por las armas, que el cambio puede tener un fundamento conservador, algo así como sospechar que la vida era fundamentalmente más genuina antes de lo que es ahora. Progresar para el ser humano puede ser y debe ser volver a sentirnos naturaleza. Lo sencillo, lo natural, lo solitario, todo esto provoca admiración en Rebanks, y en el lector, aunque sea vicariamente. El sentimiento que se apodera durante la lectura del libro es, sobre todo, de orgullo: para comprometerse con la belleza del mundo, conviene prestar atención, cultivar la independencia y alejarse del ruido, concentrarse en cosas sencillas. Y luego están, eso sí, los detalles de etología, incluso de etnografía, o ese punto ajustado en el que uno se pregunta si esa vida es para cualquiera o nos limitaremos a vivirla así, a través de estas palabras. En cualquier caso, Rebanks nos recuerda que la salud también es lo contrario a la quimioterapia, y que siempre, siempre, cabe la posibilidad de vivir experiencias que nos harán mejores, más serenos, más enteros.

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Autor: James Rebanks. Título: El lugar de las mareas. Traducción: Beatriz Ruiz Jara. Editorial: Capitán Swing. Venta: Todos tus libros.

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