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Fernández Mallo y el Seix Barral: el acto de liarla como una de las Bellas Artes

Fernández Mallo y el Seix Barral: el acto de liarla como una de las Bellas Artes

De él no podíamos esperar nada menos. Lo suyo es jugar, provocar. El acto de liarla como una de las bellas artes. Agustín Fernández Mallo, el hombre que salió de la tarta, el creador de aquella categoría untable que terminamos llamando Generación Nocilla, el mismísimo que enfadó a María Kodama, da un paso al frente como ganador del Premio Seix Barral de Novela 2018 con su obra Trilogía de la guerra. Fernández Mallo es perfecto para  devolverle voltaje a un premio últimamente afligido por la cojera de la convención.

Este lunes 5 de febrero, cuando se cumple el sexagésimo aniversario de la primera edición del premio literario convocado por Seix Barral, un jurado conformado por Pere Gimferrer, Manuel Longares, Edurne Portela, Ricardo Menéndez Salmón y la directora editorial del sello, Elena Ramírez, concedió de forma unánime el premio a Fernández Mallo por una novela tragicómica, que mezcla los elementos básicos de la obra del gallego: la poesía, la ciencia  y la historia.

"Para salir bien librado de esta cartografía, Fernández Mallo apela a la única red social que se ha mantenido durante siglos: la que une a los vivos y a los muertos."

En las páginas de Trilogía de la guerra, Fernández Mallo pone en marcha tres historias paralelas. Tres mundos que coinciden, aun sin tocarse. La trama, en la que se mezclan personajes reales e imaginarios, transcurre en distintos lugares que completan un mapa del siglo XX: desde la isla gallega de San Simón, pasando por la subterránea Nueva York, Normandía o Montevideo hasta los cementerios de Shanghai.

Para salir bien librado de esta cartografía, Fernández Mallo apela a la única red social que se ha mantenido durante siglos: la que une a los vivos y a los muertos. No en vano, escribe Fernández Mallo, que lo vivido sólo podemos conocerlo a partir de su contorno. “Sólo la muerte pasa la vida a limpio. Y los escritores fingimos que morimos, para pasarlo a limpio”.  Es, como todos los suyos, un libro que promete reunir lo político y lo estético, esa hendidura por la que se desangran los tiempos modernos.

El libro aloja reflexiones no sólo sobre “qué es la guerra” sino sobre qué es Europa, ha explicado Agustín Fernández Mallo en Barcelona. Europa, asegura, es el primer macroestado que se forma sin violencia y lo hace justamente a partir de los mecanismos propios del postmodernismo: la publicidad y la seducción. Por eso, en Trilogía de la guerra Fernández Mallo devuelve a la retórica de la venta el único elemento hasta ahora expulsado de su corpus: la muerte. Y lo hará al mezclar la minuciosidad del viaje de Walser con la deformación de David Lynch. Lo hará mezclando Brexit y crisis de los refugiados. Lo hará mezclando a Mickey Mouse con David Bowie.

"¿Quiere decir, entonces, que el premio Seix Barral cierra su etapa en Alfaguara? No necesariamente."

En 2009, el escritor, músico y físico impulsó el llamado Proyecto Nocilla, que sirvió de plataforma para la trilogía Nocilla Dream, Nocilla Experience Nocilla Lab. Afincado en Mallorca, Fernández Mallo se propuso entender la creación como una mezcla, una apropiación de todo: la física, la música, la literatura, el cine, las nuevas tecnologías, la información, la televisión, la cultura de masas y la alta cultura. También, por qué no, El Hacedor de Borges y una tostada de pan de molde. Su novela más reciente, Limbo, la publicó en 2014 con Alfaguara. ¿Quiere decir, entonces, que el premio Seix Barral cierra su etapa en Alfaguara? No necesariamente. Fernández Mallo ya publicó su poesía reunida con Seix Barral y no sería, en ese caso, ni la primera ni la última convivencia de un mismo autor entre dos sellos. Al menos eso explican las responsables de Seix Barral.

Como todos los años, a este convite acuden animales del más distinto pelaje. Desde los que están por estrenar libro hasta los que a punto están de ocupar un escaño. Desde la escritora Jenn Díaz, diputada al Parlament catalán por ERC, hasta Javier Sierra, el más reciente Premio Planeta de Novela. A ambos lados de una misma línea se despliega el festín del matiz y la elucubración: desde el manuscrito de la tercera novela a la que Milena Busquets está a punto de colocar el punto final hasta las apuestas sobre lo próximo de Aramburu y Muñoz Molina, que sale a la calle en menos de un mes. Tiempo de premios, ya se sabe: la arena movediza de lo que siempre está por llegar.

La historia de un premio 

El Biblioteca Breve es uno de los certámenes fundamentales de la literatura en español. Con él han sido distinguidos autores como Mario Vargas Llosa, Juan Marsé o Guillermo Cabrera Infante. Hace ya seis décadas, un jurado compuesto por los críticos literarios José María Castellet y José María Valverde y los editores Víctor Seix, Juan Petit y Carlos Barral concedieron aquella primera edición a Luis Goytisolo por su novela Las afueras. A Goytisolo siguieron Juan García Hortelano, con Nuevas amistades y José Manuel Caballero Bonald por Dos días de septiembre.

"En 1962, La ciudad y los perros, la primera novela del Premio Nobel Mario Vargas Llosa, se llevó el premio. Siguieron Guillermo Cabrera Infante con el texto que daría origen a Tres tristes tigres y Juan Marsé con Últimas tardes con Teresa."

Lo que singularizó a aquel premio respecto a todos los otros que entonces se fallaban era su vocación de descubrir nuevas voces, tal y como lo expresó Victor Seix en aquel primer veredicto: “La principal misión del premio es estimular a los escritores jóvenes para que se incorporen al movimiento de renovación de la literatura europea actual”. Y así fue.

En 1962, La ciudad y los perros, la primera novela del Premio Nobel Mario Vargas Llosa, se llevó el premio. Siguieron Guillermo Cabrera Infante con el texto que daría origen a Tres tristes tigres; Juan Marsé con Últimas tardes con Teresa; Carlos Fuentes con Cambio de piel; el venezolano Adriano González León por País portátil o Juan Benet por Una meditación.

En 1972 el premio dejó de convocarse, pero se retomó en 1999. En su segunda etapa fueron reconocidos escritores como Jorge Volpi, Juan Bonilla, Elvira Lindo, Guillermo Saccomano, Elena Poniatowska, Javier Calvo, Rosa Regàs y Fernando Aramburu.