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Filosofía y Heavy Metal

Filosofía y Heavy Metal

La mayoría de los salvajes que en enero de 2021 atacaron el edificio del Capitolio en Washington son parte de la secta conspiranoica Q-Anon. Estos pelmazos creen, entre otras cosas, que existe una gran red pedófila en altos cargos públicos de EE.UU. y otras naciones, y que Donald Trump es el cruzado que podría poner fin a sus abominaciones.

En realidad, semejante disparate no es reciente. Ya en la década de 1980 se suscitó en EE.UU. y en algunas naciones europeas y latinoamericanas el llamado “pánico satánico”. Una gran histeria colectiva fue aupada por grupos conservadores religiosos, quienes alegaban que sectas satánicas devoraban niños en macabros rituales. Y en todo esto —se decía—, el heavy metal desempeñaba un papel relevante al inducir a las masas a adorar al diablo.

En Filosofía y heavy metal, Andrés Carmona desmonta ese y otros mitos sobre este género musical. Sí, algunas bandas utilizaban (y lo siguen haciendo) símbolos e imágenes satánicas, pero no es muy distinto de la forma en que los poetas románticos del siglo XIX cantaban sus loas a Lucifer. Los temas satánicos en el rock no tienen que ver con la adoración del mal absoluto, sino más bien con una suerte de filosofía contracultural articulada a través de gran virtuosismo musical.

"Es fácil formarse una idea de los aficionados al heavy metal como adictos a las drogas y al sexo desenfrenado"

De un modo muy ameno, Carmona escribe sobre los grandes temas de la filosofía (y su historia) y los vincula con el movimiento heavy metal. Para lograr su acometido, hace referencia a muchas canciones y bandas. Carmona deja muy claro que el heavy metal no es en modo alguno un género homogéneo, pero insiste en que, a grandes rasgos, los exponentes de esta música abrazan una filosofía epicúrea que se centra en la búsqueda del placer sin necesariamente incurrir en excesos (aunque, por supuesto, siempre los hay en algunas personas).

Es fácil formarse una idea de los aficionados al heavy metal como adictos a las drogas y al sexo desenfrenado pues— al fin y al cabo— el famoso lema es: sex, drugs and rock n’ roll. Pero Carmona insiste una y otra vez en que no debemos caricaturizar el movimiento, que es muy diverso. Por ejemplo, respecto a las drogas, explica el autor que “la relación del heavy metal con las drogas es ambigua, pues varía desde la aceptación a la condena”, y que, en todo caso, el heavy metal se inclina hacia una postura liberal en la que cada individuo tiene la autonomía de decidir qué consume, sin que eso necesariamente implique una instigación al consumo. La actitud del heavy metal frente al sexo no es muy distinta, pues la mayoría de las bandas insisten en la libertad individual para decidir con quién y cómo se mantiene una relación sexual, siempre y cuando sea consentida. Carmona destaca que “lo que sí hay en el heavy metal es una grandísima tolerancia sexual. Independientemente de la opción particular de cada cual, en el heavy metal se admite la máxima libertad sexual”.

Metallica

El autor destaca también que, dado su gran énfasis en la libertad individual, las bandas de heavy metal no se han preocupado demasiado por asuntos políticos. En todo caso, se inclinan naturalmente  por la opción anarquista.

Esta observación es interesante, pues me pregunto hasta qué punto el heavy metal está más bien dominado por una actitud de rebeldía sin causa, que eventualmente ha devenido en pura estrategia de marketing musical. Carmona analiza muy elocuentemente las implicaciones filosóficas de la estética heavy metal, y con este libro desde luego se gana la distinción de ser uno de los grandes defensores intelectuales del heavy metal en lengua castellana. Pero debo decir que en mis encuentros con chavales fascinados con el heavy metal, he visto más a Beavis y Butt-Head que al profesor Carmona.

"En más de una ocasión, la izquierda boba (sobre todo en América Latina) se opuso al heavy metal, porque temía que esa música era un instrumento de dominación imperialista yanqui"

Tal como el autor destaca reiteradamente, el heavy metal es un movimiento  contracultural. Pero un aspecto muy frecuente en la contracultura es que, eventualmente, la rebeldía se convierte en mainstream. Un libro ya clásico sobre este tema es Rebelarse vende, de Andrew Potter y Joseph Heath. Los autores explican cómo, tarde o temprano, la contracultura se convierte en una mercancía más de consumo. En vista de ello, el rebelde incurre en postureos contraculturales cada vez más histriónicos a fin de demostrar a los demás que él no es como el resto, sin darse cuenta de que, al hacer eso, es exactamente igual al resto.

Aunque reconozco mi casi total ignorancia sobre el heavy metal (lo mío es el bolero, la salsa o el vallenato), me inclino a pensar que este género musical ha venido a ser una representación cultural muy afín a la camiseta del Che Guevara (no en vano he visto que varios músicos heavy metal la usan en sus conciertos): un símbolo de supuesta rebeldía que, en realidad, es ya de lo más mainstream.

Iron Maiden, Eddie

Sospecho que en el heavy metal ocurre algo muy parecido. De hecho, ya ocurrió antes con la música reggae y los rastafaris. Algún estudio más a fondo podrá revelar si el metalhead promedio es más afín a Beavis y Butt-Head o al profesor Carmona. En todo caso, este libro servirá para que gilipollas como Beavis y Butt-Head dejen de serlo, y sepan cuál es el verdadero trasfondo filosófico de la música que escuchan.

En más de una ocasión, la izquierda boba (sobre todo en América Latina) se opuso al heavy metal, porque temía que esa música era un instrumento de dominación imperialista yanqui para imponernos sus gustos culturales y sus patrones de consumo. Esa izquierda boba se volvió patriotera, e insistió en que era necesario rechazar la música extranjera, y escuchar “lo nuestro” como si eso fuera un gran acto de soberanía nacional. Esa izquierda patriotera aparentemente ha hecho ya las paces con el heavy metal, pero algunos siguen aplicando el mismo argumento antimperialista a otros productos culturales occidentales, desde Santa Claus hasta las series televisivas.

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Autor: Andrés Carmona. Título: Filosofía y heavy metal. Editorial: Laetoli. Venta: Todostuslibros y Amazon

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