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El milagro del Quijote y los peces

Grabado de Gustave Doré de Don Quijote

Dicen que los matemáticos, en su esfuerzo por inculcar en las indoctas mentes las nociones propias de su montaraz disciplina, han acuñado sugestivas alegorías para explicar conceptos abstractos. El infinito, por caso, y es un excelente ejemplo: ¿cómo describir lo que no tiene límites? Algo tan ajeno al entendimiento humano se ha representado con la imagen de las arenas del mar. Es insuficiente. En el infinito, como en todo, hay clases: existen infinititos, infinitos de tamaño medio, infinitos gordos… más allá, pero mucho más allá, sólo están las incontables ediciones del Quijote que ha producido don Francisco Rico.

"... una serie que compite en número con las estrellas del firmamento, en grandeza con los Himalayas y en perseverancia con el Alcoyano..."
El profesor Rico no encontró los papeles, como Cide Hamete, en el alcaná de Toledo, sino en el seno materno. Nació con un Quijote entre las manitas, y esa edición –hoy agotada– fue la primera de una serie que compite en número con las estrellas del firmamento, en grandeza con los Himalayas y en perseverancia con el Alcoyano.

Ciertamente, Francisco Rico ha tenido que contar con ayuda para sacar adelante tamaña industria, que deja al nivel de truco de feria la multiplicación de los panes y los peces. El colaborador necesario, aunque fastidioso, fue Miguel de Cervantes, el cual hizo un montón de chapuzas –lo del burro de Sancho, el cambio de la fecha de la imprenta…– que con el tiempo el profesor Rico hubo de molestarse en aclarar; amén de lo descuidado que era para los detalles: ni dejó noticia de su lugar de origen, ni arregló bien su entierro. Con tan poco sentido del marketing, qué difícil hubiera sido manejar este negocio, de no mediar el genio empresarial de don Francisco.

"Tantas ediciones han sido necesarias, imprescindibles, para organizar este caos"
Y qué decir del elenco: el loco cuerdo, el cazurro ingenioso, la doncella de rostro amondongado, el santo a la jineta, el bandolero generoso… cualquier guionista de televisión lo hubiera mejorado. Tantas ediciones han sido necesarias, imprescindibles, para organizar este caos. Que todas sean la misma, sólo habla de la coherencia de su componedor. Y que se reparta por tal diversidad de editoriales, de su generosidad y sentido ecuménico. No es de extrañar, pues, que el caso de la edición multiclonada se estudie en las principales escuelas de negocio del mundo, o que el gobierno, a falta de mejores ideas para celebrar el IV Centenario de Cervantes, esté detrás del FMI para que financie una nueva tirada; esta vez impresa, como corresponde, en papel color salmón.

Rico ha declarado recientemente que no lee el Quijote, porque se lo sabe de memoria. Es una maniobra de distracción. Todos sospechamos que lo que en realidad hizo fue escribirlo, que está a pique de reconocerlo y que, si no lo ha hecho todavía, es porque simultáneamente tendría que confesar que el atribuido a Avellaneda es en realidad de Pérez-Reverte. Y hasta ahí podíamos llegar.

No vuelvas a hacerlo es el ingenuo título de esta sección. Aplicado al profesor Rico, podríamos decir no vuelvas a hacerlo un millón de veces, pero aún nos quedaríamos cortos y, además, ¿para qué, si no nos va a hacer caso?

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DON QUIJOTE DE LA MANCHA

Edición de Francisco Rico

  • Editorial Alfaguara, 2015
  • Edición de la Real Academia Española, 2015
  • Bompiani Editore, 2012
  • Edición Conmemorativa del IV Centenario, 2005
  • Galaxia Gutenberg, 2004
  • Fundación Ricardo Delgado Vizcaíno, 2001
  • Editorial Crítica, 1998
  • Círculo de Lectores, 1991
  • et alii