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García Lorca, de músico a poeta

García Lorca, de músico a poeta

El compositor, crítico, musicólogo y periodista Adolfo Salazar (1890-1958) ayudó a Federico García Lorca en su primera vocación, la de la música, y descubrió en él a un joven poeta con talento cuando se decantó hacia la literatura, como revelan cuatro cartas inéditas publicadas por el Centro Cultural Generación del 27.

Estas cartas de Lorca a Salazar han sido descubiertas por el hispanista Roger Tinnell y publicadas en el último número doble de El Maquinista de la Generación, la revista editada por el Centro del 27, con sede en Málaga, que ha sido presentado este martes. «Lorca parece un mundo agotado, pero siguen apareciendo documentos inéditos», ha afirmado a Efe el director del Centro del 27, José Antonio Mesa Toré, que ha destacado que Salazar fue «el gran crítico musical en la España de los años 20 y 30». Posteriormente, como tantos republicanos, se exilió a México, donde subsistió como docente en el Conservatorio, y adoptó a unos niños que después conservarían su archivo y finalmente lo entregarían a la Residencia de Estudiantes de Madrid, «con miles de documentos muy centrados en la parte musical, y con golosinas como estas cartas de Lorca», ha señalado Mesa Toré. «Lorca en principio quería ser músico, y la música tiene mucha importancia en su obra poética. Tocaba el piano e hizo el Festival de Cante Jondo con Falla».

Cuando el poeta granadino llega en 1919 a la Residencia de Estudiantes, «con su simpatía empieza a hacer muchos amigos, y entre ellos está Salazar, alguien muy importante en el mundo de la música, que escribía una columna en el diario El Sol que mantuvo durante casi dos décadas». Aunque solo sean cuatro cartas, fueron escritas por Lorca en dos años importantes como 1921 y 1922, cuando ha regresado a Granada, y en ellas se ve «cómo se va afianzando su amistad con Salazar y la influencia de éste sobre él».

«Le ayuda para el Festival de Cante Jondo y en algunas conferencias que (Lorca) va a dar sobre música, y Falla, Salazar y Lorca salen de excursión por los pueblos de España para recoger las canciones tradicionales», ha resaltado el director del Centro del 27. Al mismo tiempo, en esas cartas Lorca «le va hablando de sus pinitos literarios, de que está escribiendo un libro de suites», y Salazar en 1921 reseña en El Sol el libro de poemas del granadino «y lo saluda como un nuevo poeta con talento, algo que le vino fabuloso a Lorca».

Entre las curiosidades, en la tercera carta, del 25 de febrero de 1922, Lorca pide desde Granada a Salazar que le ayude con sus contactos para que lo vuelvan a admitir en la Residencia de Estudiantes, que tiene todas sus habitaciones ocupadas. «Tú puedes con tu influencia hacer que Alberto Jiménez Fraud —director de la Residencia— (¡es tonto!) me haga sitio por más que ¡está todo lleno! Tengo mala sombra. Y me hace falta salir ¿lo oyes? Yo me ahogo. Este ambiente provinciano horrible y rancio llena mi corazón de telarañas», escribió Lorca en aquella carta.

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