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Hablemos de libros en el Día de la Música

La música, como la literatura, funciona mejor como experiencia compartida, como detonante de una larga conversación entre amigos. Como cualquier excusa es buena para pasar un buen rato, hoy, Día de la Música, me gustaría que esta entrada del blog no fuera una perorata más del arriba firmante.  El trato es fácil, yo recomiendo unos cuantos libros sobre música o músicos de los que guardo un buen recuerdo y vosotros completáis la lista en los comentarios o en Twitter con la etiqueta #librosmúsica. Mis recomendaciones:

Pégate un tiro para sobrevivir, de Chuck Klosterman (Reservoir Books, 2006)

El heredero estadounidense del Nick Hornby más melómano llena el coche de cintas de casete para visitar lugares en los que fallecieron grandes estrellas del rock. Klosterman, como Hornby en Alta Fidelidad, no se dedica a describir lo que ve o lo que escucha, impone su punto de vista y dispara sin piedad sus reflexiones sobre cada artista y su importancia en la cultura popular. Del mismo autor también conviene leer Fargo, un ensayo autobiográfico que disecciona la escena musical estadounidense de finales de los años 80 y principios de los 90, un viaje del heavy metal al grunge que salta por los aires con la muerte de Kurt Cobain, lo único relevante de esos años, según el provocador de Chuck.

Los trapos sucios, de Neil Strauss (Pop ediciones, 2008)

El autor en realidad tiene más de editor que de otra cosa. El libro, una autobiografía de Mötley Crüe, cuenta en primera persona las batallitas de Vince Neil, Nikki Sixx, Tommy Lee y Mick Mars, y qué batallitas. El tópico según el cual la realidad supera a la ficción fue pensado para ellos, envueltos en una espiral de sexo, drogas, rock and roll, dinero, maquillaje y laca que hace parecer aburridos a los ficticios Spinal Tap. En España el llamado hair metal fue cosa de cuatro gatos, en Estados Unidos marcó una década de frivolidad y desfase que tuvo a estos cuatro descerebrados como protagonistas. El libro sobre rock and roll más divertido que ha caído en mis manos.

Oooh my soul, de Charles White. (Peniman books, 2008)

La biografía autorizada de Little Richard compite en surrealismo con la de Mötley Crüe, si no la supera. La historia del autoconsiderado arquitecto del rock and roll se debate entre la Biblia y los pecados más sórdidos. Su inmenso ego sube y baja en una época en la que ser negro, homosexual, drogadicto y cantante de un recién nacido rock and roll no era nada fácil. Él mismo se considera prácticamente el origen del mundo tal y como lo conocemos, y en algunos casos puede hasta que tenga razón.

Prefiero dejarlo aquí, con apenas tres referencias para abrir boca. Espero que alarguéis la lista en los comentarios de esta misma entrada o en la etiqueta #librosmúsica. ¿Leemos y hablamos de música?

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