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Harry Potter y el Legado Maldito: más allá del andén 9 ¾

Harry Potter y el Legado Maldito: más allá del andén 9 ¾

Algo común a las grandes sagas es que con frecuencia dejan un vacío a su fin. Si la obra cumple su propósito el lector devorará los libros con avidez, vivirá la trama como suya, riendo, llorando y sufriendo con sus protagonistas. Puede que hasta cuente los meses, los días y las horas hasta el lanzamiento del siguiente volumen. Y algo en su interior ansiará, por encima de todo, conocer el desenlace final, pero cuando todo eso haya llegado, cuando la gran aventura acabe, la página quede en blanco y se cierre la tapa, se quedará mirando la obra con sentimientos encontrados. ¿Estará emocionado por ese final? Es probable. ¿Complacido? Habrá muchos que sí, aunque también otros tantos que no. Pero lo que en mayor o menor medida sentirá, será una sensación visceral de ¿y ahora qué?

"Nos graduamos como magos y la literatura dejó paso a otros héroes y a otros protagonistas que trataron de ocupar su lugar."

Leer una saga literaria que pueda llevar años crea un vínculo con esos personajes, vivimos sus peripecias como si fuéramos un miembro más del grupo de aventureros y al acabar la aventura para ellos se acabará para nosotros. Los personajes seguirán juntos más allá del desenlace, y de seguro vivirán otras aventuras pues su futuro no estará escrito, pero mientras ellos se difuminan en las páginas en blanco que cierran la encuadernación, nosotros no haremos sino quedarnos atrás sintiendo cómo nos alejamos de sus vidas, quizás para siempre.

Eso fue lo que les pasó (o nos pasó) a los lectores de Harry Potter hace casi diez años. Con Las reliquias de la muerte terminamos aquella aventura que empezó en 1997. Años de asistir a los cursos del Colegio Hogwarts de Magia y Hechicería que concluyeron con la caída de “quien no debe ser nombrado”. Nos graduamos como magos y la literatura dejó paso a otros héroes y a otros protagonistas que trataron de ocupar su lugar. Muchos niños que crecieron con Harry Potter se convirtieron en adolescentes y adultos pero ya siguiendo a los vampiros y licántropos románticos que le sustituirían como fenómeno de moda en las librerías.

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Pero cuando Hogwarts nos cerró sus puertas y nos quedamos en el andén 9 ¾ diecinueve años en el futuro viendo como los hijos de los protagonistas comenzaban sus propias aventuras, el mismo rayo que marcaba la frente del Sr. Potter nos iluminaba con la esperanza de que más tarde o más temprano nuevas historias volverían a nuestras manos.

Y teníamos razón. No sabría decir si por el hecho de que las grandes historias nunca terminan o porque el manto de la mercadotecnia es demasiado poderoso. La consecuencia es que Harry Potter y su mundo mágico volvieron nuevamente este verano gracias a una nueva aventura plasmada en una obra de teatro.

Harry Potter y el legado maldito fue estrenada en julio de 2016 en Londres. Basada en una historia original de la propia autora, J.K. Rowling, pero esta vez escrita por Jack Thorne. Esta obra se convierte en la octava parte oficial de este mundo y la publicación del guión de la obra en un volumen ha sido inmediata.

" La última obra de Rowling nos dejó con la miel en los labios al dejar las nuevas historias de los descendientes de Harry, Ron y Hermione por empezar."

Desde finales de septiembre, el libro está disponible en nuestro país de modo que los seguidores de esta saga hemos tenido la oportunidad de descubrir qué había más allá de aquél andén 9 ¾ donde nos habíamos quedado.

Sin embargo esta obra no es una nueva novela de Harry Potter al uso, y eso influye notablemente a la hora de su disfrute.

El legado maldito es estrictamente una publicación del guion de la obra teatral, lo que supone una sucesión continua de diálogos entre personajes con apenas unos matices descriptivos sobre la acción, los escenarios o las situaciones que se viven. Esto podrá provocar rechazo a muchos, especialmente a los lectores más jóvenes que se hayan iniciado con las lecturas del mago y a quienes los diálogos sin pausa para su reposo puedan llegar a aturdir.

La historia funciona tan bien como lo hicieron las anteriores y sigue consiguiendo sorprender en mayor o menor medida al lector con sus giros de guión. Su transcurrir quizás es demasiado rápido en el tiempo, al abarcar varios años de curso de sus protagonistas, en lugar de un solo año como hacían las obras previas.

Es cierto que su presentación en guión condiciona a que se eche un poco en falta la magia propia de este mundo que Rowling creó en las novelas. Los diálogos no pueden aportar las descripciones de los lugares y seres fantásticos como antaño se hicieron. No hay ocasión para pasear por Hogwarts y disfrutar de sus fantasmas o sus cuadros mágicos, no sentiremos el alboroto de comprar en el callejón Diagón.

Los viejos personajes siguen funcionando como lo hicieron en su día, pero lo hacen gracias a que ya los conocemos, sus personalidades son más que sabidas y no necesitan presentación. La obra se vale de nuestros viejos recuerdos para implantar el carácter y la entonación a los protagonistas.

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Pero todo esto no significa que la obra no merezca la pena. Ni mucho menos. Sólo que hay que disfrutarla como lo que es. Un guión de teatro y no una novela. La última obra de Rowling nos dejó con la miel en los labios al dejar las nuevas historias de los descendientes de Harry, Ron y Hermione por empezar. Ahora podremos descubrir qué fue de ellos y de sus hijos en esta historia que satisfará nuestra curiosidad.

No he querido entrar en detalles de la historia en sí. Esa ocasión prefiero dejarla a cada uno de los lectores. Pero puedo garantizar que cuenta con el espíritu de la saga, manteniendo en su eje central sus valores de amor y amistad como armas para sobrevivir a la adversidad.

La obra no es una nueva novela de Rowling esto ya queda claro, pero si se sabe escrutar como lo que es y si nos atrevemos con una forma distinta de contar la historia, podremos disfrutar de una apasionante octava entrega, que no deja sino con ganas de más como sólo puede hacerlo Harry Potter.

Tan solo pensad que el guión lo tendréis en vuestras manos y los mejores actores en la imaginación de vuestros recuerdos.

Se abre el telón…

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