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Imbricaciones textuales

Según Federico García Lorca, la Poesía es la unión de dos palabras que uno nunca supuso que pudieran juntarse, y que forman algo así como un misterio, y es bajo esta premisa que nace mi primer poemario.

Mi obra, titulada Imbricaciones Textuales, está orientada en la línea de la poesía moderna, en la que prima el sentimiento, los juegos de palabras y su significado intrínseco más allá del artificio de la métrica. En ella no sólo encontraréis poesía, también narrativa breve, relatos, microrrelatos y nanorrelatos o aforismos. El abordaje lírico-narrativo es muy original, ya que como dice el título, la obra está imbricada, es decir, entrelazada como lo hacen las escamas de los peces, y así he pretendido que los diferentes textos formen la imagen mental de un pez desde la cabeza (poesía) hasta la cola (nanorrelatos o aforismos).

En este libro he abordado temas de actualidad como la soledad, las relaciones vacías, el crecimiento personal, el universo, el amor, el sexo gratuito, la superficialidad de la sociedad, la búsqueda de la felicidad, la infidelidad y los miedos. Exploro también neologismos como la limerencia o la postsoledad.

Por otro lado, el juego con la fonética es evidente, porque «imbricaciones textuales» tiene que casi los mismos sonidos que «implicaciones sexuales», poema con el cual comienza mi libelo, buscando precisamente ese lapsus linguae en la mente del lector.

En el poemario mezclo una larga tradición poética, pues mis referentes literarios son de lo más variopinto, aunque no me identifico con ninguno de ellos en particular. Se pueden encontrar influencias de autores clásicos como Catulo, Virgilio, Ovidio o Safo, pero con un sabor nuevo, fresco y actualizado. Le debo mucho a la poética de Alberti, de Benedetti, de Salinas y de Bukowski, a las canciones de Serrat y Sabina y a cantautores como Cohen, Marwan, Diego Ojeda o Ismael Serrano.

LA MIRADA

Cuando él la miró por primera vez,
Ella sintió el infinito dentro de su ser,
Pero no pudo abarcar sus confines,
Porque su cuerpo simplemente era finito.

SAL AHÍ FUERA

Sal ahí fuera,
escucha música, ríe, baila bajo la lluvia,
Juega, aunque pierdas.

Sal ahí fuera,
siéntate en la playa, espera a la madrugada, bebe,
haz el amor, aunque te arrepientas.

Sal ahí fuera,
mira la luna llena, báñate en el mar, esquiva las olas,
enamórate, aunque temas.

Sal ahí fuera,
Manda ese mensaje, haz esa llamada, queda,
Limérate, aunque sea lo único que sientas.

Sal ahí fuera,
Viaja, escribe, lee,
canta, aunque no sepas.

Sal ahí fuera,
Llora, grita, pelea,
Lucha, aunque no puedas.

Sal ahí fuera,
abócate, lánzate, precipítate,
descárnate, arrójate, despéñate
y tírate a la vida,

porque quizá eso sea lo único que tengas.

El PORTAZO
A María

El resumen de dieciséis años de amor fue una puerta que se cierra,
El sonido estridente de la madera chocando con la madera,
La cadena que golpea inesperadamente contra el cerrojo,
Sin respuestas, sin explicaciones sólo el remolino que dejó el portazo.
Y después la cabeza que se sume en un mar de dudas,
Preguntas que sin las esperadas respuestas se agolpan,
Provocando lágrimas saladas que escuecen en la piel,
Enrojeciendo unos ojos enmarcados por profundas ojeras.
Y la inapetencia, el alcohol, el sofá y la tristeza
Que inunda cada rincón de la enclaustrada casa,
El dolor de cabeza aliviado por la oscuridad de la estancia,
Persianas echadas y una canción de Sabina que recuerda el portazo.
Miro el móvil y estás en línea, has cambiado tu foto de perfil,
Has borrado mis fotos de Instagram, esas en las que parecíamos
Felices,
En línea y no hay mensajes y en las redes una red de fotografías,
Nuevas personas que entran en tu vida, mientras sales de la mía,
Ficticia felicidad.
Pasan los días y alguien me dice:
Finge tu sonrisa hasta que llegará el día que no la finjas.
Y el día que ya no finges la sonrisa, que tienes ganas,
Ganas de vivir a carcajadas, ganas de empezar de nuevo,
Ganas de olvidarte y comenzarte a ti misma,
Ese día apareces para decirme: Aún no sé si te quiero.
Y entonces otra espiral, un atisbo de esperanza,
Una falsa seguridad, una posibilidad esperada.
Y vuelves a mi casa y me vomitas tus inseguridades
Y pasas unos días y al final desapareces,
Y otra vez Sabina, la inapetencia, el alcohol y las lágrimas.
Y pasa el tiempo que todo lo cura,
Y la cura trae una nueva sonrisa,
Y la sonrisa una nueva ilusión,
Y a la ilusión una nueva historia,
Y con la historia una llamada,
Una llamada que me dice: aún no sé si te quiero.
Y a ese “no sé si te quiero” una respuesta
Y la respuesta “tú no lo sabes” pero yo “sí”:
“Ya no te quiero, me quiero a mi”

Vídeo: El portazo, por María del Mar Carrillo

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Autor: María del Mar Carrillo. Título: Imbricaciones textuales. Editorial: Independiente. Venta: Amazon

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