Quienes nos consideramos lectores de Historia, en cualquiera de sus facetas, sabemos que hay sellos editoriales cuyo nombre basta para generar confianza. Edhasa es uno de ellos. Su catálogo, construido durante décadas con rigor y esmero, constituye una garantía para cualquier aficionado al género, las biografías o los ensayos.
La novela comienza con una enorme fuerza narrativa. Un derrumbe en una mina es un fogonazo descriptivo que anuncia la tragedia, sepulta a un padre y a un hijo bajo toneladas de tierra y roca. Desde esas primeras páginas, el lector comprende que no se encuentra ante un relato de héroes victoriosos, sino ante una historia marcada por el sufrimiento.
La acción transcurre en el año 38, en Histria, a orillas del Ponto Euxino. Todo comienza cuando Akornion, acosado por las deudas, desencadena la desgracia de su familia. Su hijo Seutes es condenado injustamente a trabajar como esclavo en las minas de hierro; su hija Kinane acaba convirtiéndose en esclava; y Audata, su esposa, debe afrontar una vida de soledad en la que solo puede aspirar, dentro de su estado de pobreza e incertidumbre, a vengarse del prestamista que trajo la ruina a su familia.
Fornera construye una narración coral, llena de amargura, desánimo, frustración y desgracias, en la que convergen cuatro destinos: un magistrado rico y poderoso, los esclavos que laboran la mina, una esclava del magistrado y los gladiadores de un ludus propiedad del anterior.
Uno de los mayores aciertos de la novela consiste en alejarse de emperadores, generales y grandes batallas para mostrar la otra cara de Roma: la de quienes sostuvieron el Imperio sin recibir jamás el reconocimiento de la Historia.
Especialmente impactantes son las narraciones dedicadas a las minas y los mineros. Ser condenado ad metalla equivalía prácticamente a una sentencia de muerte. Los esclavos —los damnati ad metalla— carecían de derechos y eran considerados simples instrumentos de producción. Fornera transmite con intensidad el calor, la oscuridad, el agotamiento y la ausencia de esperanza que convertían las galerías y los fondos de la mina en antesalas del infierno.
La novela incorpora también elementos vinculados a las creencias populares. Destaca la escena en la que una mujer dotada de poderes sobrenaturales invoca a los seres del inframundo en busca de una venganza implacable, aportando un atractivo componente del misterio.
Narrativamente, el autor logra mantener el interés mediante una acelerada alternancia de escenarios y una progresión constante de la trama, haciendo que el lector desee conocer el destino de unos personajes cuya mayor aspiración es vivir un día más.
No obstante, en una primera novela pueden aparecer algunos aspectos criticables que, a mi juicio, no empañan el notable debut del autor:
El primero afecta a la caracterización de algunos personajes. Resulta poco verosímil que individuos pertenecientes a las clases más bajas del siglo I sepan leer con la naturalidad con que lo hacen algunos de los protagonistas. Del mismo modo, ciertos discursos sobre la libertad o los abusos de poder por parte de los dominadores de la urbe responden más a una sensibilidad contemporánea actual, incurriendo en un marcado presentismo.
En segundo lugar, también plantea muchas dudas la libertad de movimientos de algunos esclavos condenados a las minas, que en determinados momentos desaparecen durante largos periodos de tiempo sin que ello provoque reacción alguna por parte de los centinelas.
Se trata, sin embargo, de observaciones puntuales que no empañan el conjunto. Fornera demuestra una escritura limpia, una narración aceptable y una capacidad para construir una historia en la que la mala fortuna, la ambición y las decisiones equivocadas terminan encadenando el destino de sus protagonistas.
Cadenas de hierro y barro constituye un debut prometedor. En lugar de recurrir a episodios y personajes históricos de sobra conocidos, Miquel Fornera ha preferido dar voz a quienes pudieron existir en cualquier rincón del Imperio romano. Y precisamente en esa elección reside buena parte de la personalidad y del interés de una novela que invita a seguir expectante la trayectoria de su autor. Es una novela de la que se puede extraer una dura lección: que la Historia avanza sobre los hombros de quienes nunca pudieron contarla, y cuya grandeza, como la de Roma, no se escribió en mármol, sino en el barro y hierro de los que la sostuvieron sin dejar rastro.
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Autor: Miquel Fornera. Título: Cadenas de hierro y barro. Editorial: Edhasa. Venta: Todos tus libros.


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