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Japi fraidey

MESA DE ENTRADA: JAPI FRAIDEY

Japi fraidey. O lo que sería lo mismo, “feliz viernes”. Dícese del tipo de saludo que prolifera los viernes en mi trabajo. No entiendo ese saludo. O sea, todos estamos felices y contentos de que sea viernes, que se acerca el fin de semana, que no venimos a trabajar y bla bla bla… pero, ¿en serio? ¿Nos vamos a saludar así? Lo que disparó esta entrada fue mi llegada al colegio esta mañana: café en una mano y diario para la biblioteca en la otra. Me cruzo con el jefe máximo de la institución y el diálogo fue algo así como:

E: “Happy Friday! Congratulations! You made it!” (¡Feliz viernes! ¡Felicitaciones! ¡Lo lograste!)

Y (cara de “¿ehhh?”): I made it? (¿Lo logré?)

E: Yeah! You survived another week until Friday! (¡Síiii, sobreviviste otra semana hasta el viernes!)

¿De verdad? ¿Esa es la actitud que queremos que vean y escuchen nuestros alumnos? Después nos vamos a quejar de que los adolescentes son apáticos y que no quieren hacer nada y nada los motiva. ¿Qué los va a motivar a ellos si escuchan que lo único que nos motiva a los grandes es que es viernes? Y no me refiero a que yo no hago ese tipo de comentarios, pero suele ser en mi casa, en un grupo de Whatsapp o en una cocina donde los alumnos no tienen acceso. Amo mi trabajo (el 95% de los días, al menos) y estoy contenta con el lugar donde trabajo. ¿Por qué me tienen que arruinar el viernes con esos comentarios? ¿Qué me va a decir el lunes: “Felicidades, sobreviviste al fin de semana”?

‘Hush hush’

‘Hush hush’, de Becca Fitzpatrick, es el típico libro que leo en inglés porque 1) está en la biblioteca donde trabajo y 2) los chicos se lo llevan más o menos seguido y me gusta saber qué es lo que leen. ‘Hush hush’ no deja nada librado a la imaginación: la tapa te cuenta la historia entera. Muchacho joven cayendo y alas que se desarman en su caída. Bastante claro, ¿no? Digo, no me parece que haya que ser un genio para saber de qué va a ir el libro. Pero así y todo, me animé: 398 páginas, tamaño razonable y con bastante espacio libre en las páginas.

No me fue tan mal. La trama del libro no es nada del otro mundo, los personajes están un poco estereotipados pero el estilo engancha, es ágil, rápido, no se detiene en demasiados detalles que aburran. Tiene las descripciones justas para ayudarte a imaginar los espacios y los personajes, pero no tantos como para aburrir al lector (pensando siempre en un lector adolescente, al menos). La protagonista no es la chica popular pero tampoco es la “rara” del colegio. Una chica normal, con madre que por trabajo está mucho tiempo alejada de su casa, buena amiga que se prende en sus planes. Chico nuevo en el colegio con amigo que quedó en el colegio viejo y está interesado en ella. Y obvio… Él. Chico tímido pero intimidante. De mirada misteriosa y pocas palabras. Infaltable vestirse de oscuro y tener un físico maravilloso. Y un gran gran secreto que al momento de ser descubierto no llama tanto la atención.

Dicho así parece que el libro es un horror. Juro que no. Sobre todo teniendo en cuenta que es un libro destinado a adolescentes y no es para leer con ojos de adulto crítico. Se lee muy rápido, el estilo engancha, no es para nada rebuscado y tiene las dosis justas de acción, de descripción y de “vueltas de tuerca”. Lo que me hace un poco de ruido (aunque es lo mismo que me da curiosidad) es cómo, con estos ingredientes, la autora logró escribir tres libros más. Leo el segundo y les cuento…

P.S. En la web de la autora hay una “playlist” de música para acompañar las historias. Me gusta la idea. También están los “booktrailers” de toda la serie. Por si la tapa no era suficientemente obvia.

Camille Verhoeven o los libros del detective bajito

Entrada “cortita y al pie” sobre mi última obsesión literaria: Pierre Lemaitre, escritor francés de novela negra (para más datos, internet). Su serie de libros sobre Camille Verhoeven, comandante de la Brigada Criminal de París, cuyo 1,45 metros no le impide hacer sentir incómodo a Dios y al Diablo, se inaugura con ‘Irene’ (‘Travail soigné’), policial en el que el autor rinde homenaje a sus maestros literarios. Pero ‘Irene’ es más. O lo fue para mí mientras lo leía (devoraba, más bien, sus páginas). ¿Por qué leerlo? Engancha desde el comienzo con su estilo rápido y ágil. Cada crimen es un homenaje sangriento. El duelo que presenta entre poli y asesino es una excelente batalla por ver quién es más inteligente, más rápido y tiene menos que perder. Además, ‘Irene’ es la puerta de entrada a la serie, que -al menos los que leí hasta ahora- mantienen el excelente nivel de escritura y trama.

En ‘Alex’ (segundo de la serie) todo empieza con un secuestro tan bien planificado y llevado a cabo que nadie sabe por dónde empezar. Y las series de televisión ya nos machacaron bastante eso de que “en un secuestro, las primeras 24 horas son fundamentales”. De la víctima poco se sabe. El detective Verhoeven solo sabe que una mujer fue secuestrada en la calle por una camioneta blanca. Así empieza un libro de ritmo frenético donde la víctima solo puede contar con ella misma. Y de la mano de Lemaitre nos embarcamos en esta novela que no da respiro. Verhoeven se apura, se desespera, piensa. Pero no hay como empezar a buscar a alguien a quien nadie parece extrañar. Y para cuando tenga las pistas necesarias, la novela gira y todo cambia. Geniales libros si te gusta la novela negra, los detectives y una narración intrigante y bien llevada.