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Juego de puños

Todos hemos jugado alguna vez a él. Es de lo más popular a la hora de decidir quién hace (o quién se queda con) algo. Más popular incluso que el echar una moneda, ya que monedas no siempre se tienen en el bolsillo, pero en cambio, manos al final de los brazos suelen venir de serie, junto con el resto del cuerpo. Tan arraigado lo tenemos, que nos parece que ha estado siempre en nuestra cultura. Y bueno, cierto es que lleva mucho tiempo… pero no es originario de nuestro país. Ni siquiera de Europa. Hablamos del siempre socorrido “Piedra, papel o tijera”

Para empezar, está bastante más extendido de lo que uno cree… y se conoce con diferentes nombres: en Argentina, Colombia, Ecuador, España, México, República Dominicana, Uruguay y Venezuela se le llama “Piedra, Papel, Tijera”. También se le conoce así (convenientemente traducido a su idioma) en Francia, Alemania o Corea. En los países de habla anglosajona se le llama también “How-are-you? Speak!” (o boy-scout, aunque con este nombre he encontrado menos referencias). En Perú, Brasil, Paraguay, Italia y Japón “jan-ken-po”… que, al parecer, es su nombre original (en japonés se puede traducir como “juego de puños”).

La primera referencia que encontramos sobre el jueguecillo de marras aparece en un libro llamado “Wǔzázǔ”, escrito por un tal Xiè Zhàozhì hacia el final de la dinastía Ming (inicios del siglo XVII de nuestra era, para entendernos). Según este autor los señores de la guerra de la dinastía Han (desde el 206 a. C. hasta el 220 d. C.) jugaban ya a este pasatiempo (que llamaban shǒushìlìng), y que simulaba, de hecho, tres golpes básicos de las artes marciales: lo que llamamos “piedra” es un golpe directo de puño, la “tijera” es un ataque a los ojos y el “papel”, un movimiento defensivo (la palma de la mano abierta hacia delante). No hay referencias al juego en cuestión en Europa antes del siglo XIX, así que se supone que los occidentales lo aprendieron entonces. Posiblemente, de Japón (donde se llamaba “papel” al movimiento de la palma y no “tela” como en China o Corea).

Las reglas del juego son de todos conocidas: Papel (mano extendida) gana a piedra, pues la envuelve. Piedra (puño cerrado) gana a tijeras, pues las rompe. Tijeras (dedos formando una uve) ganan a papel, pues lo cortan.

Existen incluso torneos a nivel internacional (aunque suelen celebrarse en los Estados Unidos) donde se reúnen varios miles de participantes. Los más famosos son USA Rock Paper Scissors League, The inaugural Budweiser International Rock Paper, Scissors Federation Championship y The XtremeRPS National Competition. No se me asombren con lo de “varios miles” ya que el ganador suele llevarse un premio jugosillo (el de la UK Rock Paper Scissors Championship 2009 era de ¡50.000 dólares!). El premio Guinness de participantes de un torneo de estos se batió el 9 de Julio del 2010, y está fijado en 6.500 personas.

Hace unos años, a raíz de la conocida serie estadounidense The Big Bang Theory se popularizó la variante “Piedra, Papel, Tijera, Lagarto, Spock”. Citando a Sheldon Cooper, uno de los personajes de la serie:

“Las tijeras cortan el papel, el papel cubre a la piedra, la piedra aplasta al lagarto, el lagarto envenena a Spock, Spock destroza las tijeras, las tijeras decapitan al lagarto, el lagarto se come el papel, el papel refuta a Spock, Spock vaporiza la piedra, y, como es habitual… la piedra aplasta las tijeras”.

Con esta versión el juego se complica ya que en lugar de tres elementos se pasa atener cinco, y en lugar de cuatro resultados posibles se tienen once. Pero tener más opciones y hacerlo un tanto más complejo no lo hace mejor. Según el diseñador de juegos Jaime Grau, que ha analizado en profundidad esta versión “…en el juego original tienes un 33% de posibilidades de ganar, 33% de posibilidades de perder, y 33% de posibilidades de empatar. En la versión de Big Bang Theory tienes un 37,4 posibilidades de ganar, 37,4 posibilidades de perder, y 25% de posibilidades de empatar. En ambos casos siempre existe un perfecto equilibrio entre las posibilidades de ganar y perder (50%). ¿Entonces vale la pena memorizar 10 combinaciones posibles cuando los resultados van a ser los mismos que si jugáramos a la versión en la que solo hay que memorizar 3 combinaciones posibles?”

Como detalle curioso, hay otro juego popular en nuestro país, el de “los chinos”. Nota para ignorantes: cada jugador coge en secreto de cero a tres monedas y las esconde bien en su puño. Gana el que deduce o adivina el número total de monedas que tienen todos los jugadores. No se puede repetir un número dicho por otro jugador. Pues eso, que según la tradición este juego NO lo inventaron los chinos, sino el pastor Felipe Valdeón Triguero, de Bercianos del Real Camino, en León, en una fecha tan lejana como finales del siglo XVIII. Él usaba piedrecillas (“chinas”), y de ahí el nombre…

En mi cada vez más lejana infancia, en el Guinardó de los setenta, entre el barrio de barracas de Francisco Alegre arriba y el de detrás del Hospital de San Pablo, a lo que jugábamos era al “Pares o nones”, aunque lo llamábamos “Parés-Sanás”. Lo comento porque me había olvidado por completo y la cancioncilla que entonábamos antes de abrir la mano me ha vuelto a la memoria (junto con el sabor del primer cigarrillo y las incipientes tetas de la Vicky)

“Un, dos, tres, parés, sanás, ¡la polla no vale ná!”

Y perdonen el lenguaje grosero, pero los fantasmas del pasado no me dejarían suavizar la frase.