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La carreta de piedras

Esta novela narra la historia de Manuela Saborido Muñoz, aka Manolita Chen, artista trans convertida en todo un referente dentro del activismo LGTBI. Mezclando investigación y ficción, el autor presenta el poema épico de una heroína fundamental en la historia de la lucha por las libertades.

En este making of Abraham Guerrero Tenorio cuenta cómo escribió La pared de enfrente (La Caja Books).

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En su casa nunca la llamaron Manuela, aunque ella cuenta, o así se dice en la novela: «Yo era una niña, se veía cuando movía las manos y en la forma de caminar. Era una niña y siempre quería una aguja e hilo para coser». Esa certeza, incubada a los seis o siete años, una edad donde la consciencia de ser algo pasa por querer viajar al espacio, meter un gol en el último minuto o vacunar a niños, marcó la vida de Manuela Saborido Muñoz, conocida años más tarde como Manolita Chen.

En realidad, no fue el asombro de que un niño se supiera niña a tan pronta edad lo que me hizo adentrarme en su figura. Fue más simple. Para los nacidos en Arcos de la Frontera en 1987, Manolita era un personaje, con todas las connotaciones negativas de la palabra. En el año 2004 fue encarcelada y se convirtió en la comidilla. No era una presa más, era el encarcelamiento de uno de los habitantes más controvertidos: por su pasado, por los negocios que había regentado y, sobre todo, por ser transexual. Quise escribir un relato donde a un adolescente le fascinase la figura de Manolita.

"Comencé a entrevistar a Manolita y la novela en mi cabeza creció. Me habló de sus andanzas en el barrio chino de Barcelona, de los primeros años de democracia, de sus negocios"

Pero ocurrió que vi un documental de Valeria Vegas titulado Manolita, la Chen de Arcos. En él se repasa su vida desde la propia perspectiva de la protagonista. Me gustó el documental, aunque la única mirada desde la que se narra —la voz de Manolita y, en pocas ocasiones, algunos familiares— me hizo pensar que se podía profundizar más en el personaje, que había voces que podían emerger de sus anécdotas, que esas voces debían representar un idiolecto propio, que sí, que era verdad, que tenía una novela entre las manos.

Comencé a entrevistar a Manolita y la novela en mi cabeza creció. Me habló de sus andanzas en el barrio chino de Barcelona, de los primeros años de democracia, de sus negocios. En realidad, algunas de estas cosas las conocía. Lo que me proporcionó Manolita —aparte de algunas anécdotas que no podía desperdiciar— fue una ristra de personajes que en un principio nunca habían estado en mi idea, y de las conversaciones con ella surgieron la Bicicleta, la Cindy, la Petróleo, Violeta la Burra, un detective, una novia, una señora que va a misa, una monja. Me ayudó a engrandecer una ficción porque, aun basada la historia en una investigación profunda y en unos hechos que bien podrían ser ciertos, nunca quise hacer un retrato fiel de la vida de la Chen, sino encumbrar al personaje, crear la idea de un ser divino, un ser que está por encima de cualquier desgracia, y sólo la ficción tiene esa capacidad poderosa.

"Prevalece una obra de memoria colectiva y de alumbramiento, una novela que quizás sirva para conocer las sombras de una parte desconocida de nuestro pasado"

En La pared de enfrente hablan muchos personajes: desde la propia Manolita, que le cuenta a su compañera de celda los avatares de su vida, a transformistas, familiares, un guardia civil, una activista, un poeta, un compañero de trabajo que ponía las cuerdas a los periódicos de La Vanguardia para repartirlos por los quioscos… En definitiva, un coro de voces que afirman o desmienten las fábulas que la protagonista va narrando a la niña, como llama a su compañera en prisión.

Manolita no sólo se erige ante estas miradas como un personaje esencial en sus vidas, sino que a través de las distintas intervenciones se puede tomar una perspectiva de cómo fue la vida para las transexuales en el franquismo y en el posfranquismo, de la crueldad que se cometió con sus cuerpos, de cómo se castigaba estar fuera de la normatividad y de cómo eran consideradas unas enfermas. Más allá de la intriga que suscita la causa del encarcelamiento de Manolita, del multiperspectivismo, del acercamiento al habla coloquial o del buen ritmo que pueda tener la novela, creo que, por encima de todo esto, prevalece una obra de memoria colectiva y de alumbramiento, una novela que quizás sirva para conocer las sombras de una parte desconocida de nuestro pasado, un libro que, como dice la protagonista, quizás ayude a aliviar el peso de la carreta de piedras que siempre arrastraron.

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Autor: Abraham Guerrero Tenorio. Título: La pared de enfrente. Editorial: La Caja Books. Venta: Todos tus libros.

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