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La Cofradía de la Armada Invencible, o cómo sacar todo el jugo a la derrota

La Cofradía de la Armada Invencible, o cómo sacar todo el jugo a la derrota

La fascinación por los desastres, por la Pompeya sepultada o el Titanic hundido, sobrepasaba por mucho a las historias con final feliz. La victoria es tediosa y lineal, mientras que la derrota es un potente recurso literario, sobre todo si da pie a héroes impotentes frente a fuerzas elevadas. Ulises contra los dioses; la hormiga esquivando los golpes de una mano gigante; o, en este caso, el rey contra las tormentas. La mitología española exculpó a Felipe II de sus errores en la llamada Armada Invencible con la tan poética conclusión de que él no había mandado sus barcos a combatir con los elementos.

Emilio Lara, historiador y autor de La cofradía de la Armada Invencible, sabe mucho del magnetismo de la derrota, así como entiende que las tormentas no eximen a Felipe II de casi nada de lo que ocurrió con su armada en 1588. Le ha convencido de ello los estudios históricos más actuales, empezando por los de Geoffrey Parker. Su primera novela, publicada por Edhasa, narra la historia de una cofradía de Cartagena que es encargada por el rey para llevar a cabo una misión evangelizadora en Irlanda. En paralelo al desastre auspiciado por el Rey Prudente, el grupo de cofrades y una compañía de soldados intentarán alzar a los católicos irlandeses contra Inglaterra valiéndose de una gran procesión a través de la isla.

La misión es complicada sobre el papel, al igual que todo lo que salió de la mesiánica mente del monarca, pero no se convertirá en trágica hasta que una serie de muertes emponzoñe la aventura protagonizada por un puñado de artesanos, pequeños comerciantes y trabajadores humildes. Una historia de hombres comunes atrapados en una empresa gigante.

"Lo valioso del libro de Lara radica en su capacidad de abstraer al lector (secuestrarlo si es de los que se deja) hasta los territorios de la Monarquía hispánica del siglo XVI. "

Suspense, una documentación minuciosa y unas escenas históricas desempeñadas por Felipe II, Medina-Sidonia, Alejandro Farnesio, Isabel Tudor, entre otros personajes regios, conforman la fórmula de La Cofradía de la Armada Invencible. Al puro estilo de El nombre de la rosa, Lara emplea estos ingredientes para arrancar un relato detectivesco rico de pequeños detalles y de giros. El veneno, los puñales afilados, el fanatismo religioso y las envidias sin curar procuran la constante sensación de que el desastre aguarda en cada esquina. Hasta llegar allí avanza la trama a la velocidad que marca la escuadra de Felipe II, es decir, parsimoniosa en los preparativos, acelerada en el combate y asfixiante cuando toca retirarse dejando atrás un interminable reguero de mástiles rotos y hombres quebrados.

Al final, los héroes humildes se convierten en héroes traicionados, lo que en España suele venir de serie; porque es de hecho la derrota la que escribe las últimas páginas del libro. Forma parte del riesgo de moverse en un marco ya escrito: no hay manera de evitar que los planes de Felipe II terminen fatal y resulten previsibles. Por eso mismo, el autor jienense se aleja en última instancia del desenlace histórico de la Felicísima Armada para centrarse en la trama ficticia que se desarrolla en Irlanda. A pesar de lo cierto de las estrechas relaciones entre los clérigos irlandeses y los monarcas españoles durante el siglo XVI, y a pesar de que el capitán abulense Juan del Águila sí desembarcaría en Irlanda en 1601 para poner en marcha un plan parecido; la misión designada en la novela a la cofradía de Cartagena en verdad nunca tuvo lugar. Esto deja las manos libres a Lara para continuar más allá de los libros de texto y complicar todavía más la empresa a los nazarenos. Un peligroso inquisidor obsesionado con las ideas heréticas del  predicador Girolamo Savonarola se esforzará en que los ingleses y las tormentas no sean los únicos enemigos en el horizonte.

No obstante, lo valioso del libro de Lara radica en su capacidad de abstraer al lector (secuestrarlo si es de los que se deja) hasta los territorios de la Monarquía hispánica del siglo XVI. En los detalles está el Diablo, y también lo verdaderamente hermoso del libro de Lara. ¿A qué olía el interior del monasterio de El Escorial? ¿Qué comía la gente corriente en el siglo XVI? ¿Cómo se intuía la estampa de la mayor armada de su tiempo fondeada en Lisboa? ¿Qué hacía Alejandro Farnesio, encargado de los ejércitos que debían embarcar en la Gran Armada, mientras esperaba a Medina Sidonia sin tener apenas noticias sobre él? El novelista —doctor en Antropología y licenciado en Humanidades— responde a todas estas preguntas con verosimilitud y sin saturar con exceso de datos al lector. No estamos frente a un documental, sino en una ficción regada de descripciones y sin maquillajes.

La que tal vez es la primera novela centrada en la Armada Invencible resulta algo excepcional en un género tan popular como en ocasiones denostado. El obstáculo de las novelas históricas está en descubrir cuánto hay de histórico y cuánto de novelado en lo que te está contando el escritor. Aquí solo sirve confiar en que el autor sepa hacer bien la mezcla. Emilio Lara se revela, afortunadamente, como un brillante cocinero.

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Autor: Emilio Lara. Título: La cofradía de la armada invencible. Editorial: Edhasa. Edición: Papel