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La Guerra de los Treinta Años, volumen I. Una tragedia europea, 1618-1630, por Peter H. Wilson

La Guerra de los Treinta Años, volumen I. Una tragedia europea, 1618-1630, por Peter H. Wilson

Este año se cumplen los cuatrocientos años del inicio de la Guerra de los Treinta Años (1618-1648), la más sangrienta de todo el siglo XVII. El conflicto comenzó en Bohemia pero, rápidamente, se extendió por toda Europa central y occidental con una furia inusitada; gradualmente casi todo el Viejo Continente se vio inmerso en un ciclo destructivo nunca antes experimentado. Tras tres décadas de sangrienta lucha, se lograron firmar varios tratados entre las potencias que significaron el fin de la guerra y una transformación de las relaciones internacionales que sacudió sus cimientos y facilitó la aparición de una nueva Europa que, en gran parte, dejó atrás las luchas confesionales que la habían desangrado desde el siglo XV. Sin duda, durante este y los próximos años se publicarán numerosos trabajos en diversos idiomas que nos ayudarán a conocer mejor diversos aspectos del conflicto. Sin embargo, el estudio contemporáneo de mayor importancia, complejidad, ambición y, en consecuencia, definitivo sobre la Guerra de los Treinta Años se anticipó al aniversario y vio la luz en 2009. Me refiero a Europe’s Tragedy. A History of the Thirty Years War, escrito por Peter H. Wilson, actualmente Chichele Professor de Historia de la Guerra en el All Souls College en la Universidad de Oxford y un gran especialista en los conflictos que asolaron al Sacro Imperio Germánico durante los siglos XVII y XVIII y de los ejércitos que combatieron en ellos. Cuando Europe’s Tragedy vio la luz, la crítica fue unánime y la consideró como una de las obras históricas más importantes de los últimos años; por ejemplo, en 2011 recibió el prestigioso Distinguished Book Award de la Society for Military History.

"Desde el inicio lo que llama poderosamente la atención del lector es que el autor no circunscribe el desarrollo de los acontecimientos al mundo germánico."

Pocos años después, gracias al ímprobo esfuerzo de Desperta Ferro Editores, se presenta la traducción al español de esta monumental obra, la cual será publicada en dos volúmenes, de los que ahora vamos a reseñar el primero de ellos. Este abarca desde los años anteriores al estallido de la guerra hasta 1630 y se divide en dos partes, la primera —Orígenes— compuesta por ocho capítulos y la segunda —Conflicto— por cinco. Desde el inicio lo que llama poderosamente la atención del lector es que el autor no circunscribe el desarrollo de los acontecimientos al mundo germánico, a pesar de ser su campo de trabajo y de la constante obsesión de la historiografía alemana por hacerla casi exclusivamente una contienda “germana” desde que se firmaron los diferentes tratados conocidos como la Paz de Westfalia. Wilson, antes de introducir en el relato a los protagonistas no alemanes, explica su situación previa a los acontecimientos y su importancia y significado en referencia a la guerra, lo que le permite imbricarlos en el tablero en toda su profundidad, al no presentarlos como algo ajeno y sin relación al conflicto.

"El cuarto analiza en profundidad el enésimo enfrentamiento del Imperio contra la amenaza turca: la Guerra Larga."

En los primeros compases del libro se presentan los actores y los hechos que llevaron a la guerra. Desde luego que el más importante de los primeros es el propio Sacro Imperio, al que se dedica por entero el segundo capítulo, para mostrar su complicada situación política, económica, social y religiosa —esta última fundamental para entender el fondo del conflicto— debido a la fragmentación y diferencias que había en todas y cada una de dichas situaciones; mientras que el tercer capítulo hace lo propio con la dinastía de los Habsburgo, que había regido los destinos del Imperio desde el siglo XV, y sus políticas socio-religiosas, las cuales mutaban en relación con su capacidad de oposición, o ausencia de esta, a las nuevas corrientes teológicas. El cuarto analiza en profundidad el enésimo enfrentamiento del Imperio contra la amenaza turca: la Guerra Larga —que enfrentó a los Habsburgo con los Otomanos desde 1593 a 1606 por el control de Valaquia, Moldavia y Transilvania—, y los modos que fueron utilizados por ambos bandos para llevarla a cabo, pero también la pugna entre los hermanos Rodolfo y Matías de Habsburgo por el poder imperial, lo que traería como consecuencia la debilidad de la autoridad, que fue aprovechada por los bohemios para dar el paso definitivo hacia su rebelión. El capítulo quinto se centra en la Monarquía Hispánica de Felipe III —a la que numerosos historiadores alemanes, tradicionalmente, habían considerado como un ente ajeno que se había inmiscuido en el conflicto con la finalidad de imponer su exacerbado catolicismo ortodoxo en el Sacro Imperio, sin tener en cuenta la estrecha relación entre ambas ramas habsbúrguicas y las similares políticas que llevaban a cabo—, su situación política, militar y hacendística a principios del siglo XVII y en los últimos compases de la primera fase de la Guerra de Flandes —subrayar que Wilson hace un análisis demoledor sobre el ejército holandés y de la supuesta importancia que su sistema tuvo para los ejércitos protestantes que lo copiaron—; mientras que el sexto se dedica al Báltico y se centra en Dinamarca, Suecia y la Mancomunidad Polaco-Lituana antes del inicio de la lucha. Las dos primeras potencias se involucraron consecutivamente en la guerra no solo por motivos religiosos, sino también por otras razones políticas y económicas de capital importancia, en las que subyacía una pugna entre ambas; la Mancomunidad, por otra parte, también se vio inmersa en el conflicto, aunque fuera de una manera colateral, por lo que se explica el porqué de dicha situación. Los dos últimos capítulos de la primera parte repasan pormenorizadamente y de una manera cronológica los eventos que llevaron al inicio de la guerra y que acaecieron dentro del Sacro Imperio desde finales del siglo XVI hasta la Defenestración de Praga en mayo de 1618.

"El resultado del enfrentamiento hizo creer durante varios años que la facción imperial podía ganar y, por tanto, acabar con la guerra."

La segunda parte comienza con el capítulo noveno, dedicado a la Revuelta de Bohemia y a la primera gran batalla de la contienda, la de la Montaña Blanca —la cual supuso la derrota de las fuerzas bohemias, y que pone de relieve las razones que llevan a Wilson a dudar de las excelencias del modelo militar holandés frente al de los Habsburgo—. El resultado del enfrentamiento hizo creer durante varios años que la facción imperial podía ganar y, por tanto, acabar con la guerra, a pesar de la encarnizada lucha que tuvieron que mantener tanto Tilly y Fernández de Córdoba contra el ejército mercenario de Mansfeld y del reinicio de la lucha entre la Monarquía Hispánica y la República holandesa, lo que supuso una mayor implicación militar de los Habsburgo de Madrid en el Septentrión europeo además de una expansión del conflicto a nivel mundial —el enfrentamiento hispano-neerlandés saltó al Nuevo Mundo e, incluso, al Pacífico—, eventos que narra el siguiente capítulo. El undécimo presenta a dos de las personalidades más importantes del siglo XVII, Olivares y Richelieu, e incide en las gobernaciones que llevaron a cabo para sus respectivos reyes y en las políticas que desarrollaron para internacionalizar aún más la guerra, ya que el enfrentamiento saltó al norte de Italia y Suiza. A la postre, esta pugna franco-española sería más decisiva que el enfrentamiento entre católicos y protestantes en Alemania, como puso de manifiesto la continuidad del enfrentamiento entre ambas hasta 1659. 

"Cierra el libro una excelente bibliografía, la cual no fue publicada en la versión inglesa, otra mejora de Desperta Ferro Ediciones respecto al producto inicial."
El capítulo que sigue vuelve a centrarse en la Guerra de los Treinta Años en sí, en la denominada fase danesa, donde Tilly derrotó en varias ocasiones al primer campeón del protestantismo que “desembarcó” en tierras imperiales, Cristian de Dinamarca, y en el ascenso del condotiero Wallenstein al generalato imperial y la creación de su primer ejército —actividad que Wilson describe con minuciosidad, tanto desde la perspectiva puramente militar como desde la financiera—; mientras que el último explica la intervención imperial en Polonia, atacada por la expansionista Suecia, los difíciles años finales de la década de los veinte en Flandes —debido sobre todo a la pérdida de la armada de la plata en Matanzas (Cuba) y a la de la población de s’Hertogenbosch—, la guerra por la sucesión de Mantua en Italia, la actuación del ejército imperial en la misma y la primera destitución de Wallenstein tras el Edicto de Restitución y la reformación de su ejército.

Cierra el libro una excelente bibliografía, la cual no fue publicada en la versión inglesa —otra mejora de Desperta Ferro Ediciones respecto al producto inicial, singularidad que se ha convertido en una marca de la casa— y un cuidado y útil índice analítico. Como siempre la edición del libro es una delicia: el tamaño de la fuente es apropiada, las notas, en vez de llevarse al final de la obra como ocurrió en el original, se han agrupado al cierre de cada capítulo, la traducción está muy trabajada, por lo que el texto tiene cadencia, los mapas resultan muy esclarecedores, la encuadernación es excelente y está reforzada por solapas, lo que impide que las puntas se doblen y deformen, algo que, como bibliófilo, detesto de las ediciones modernas digitales. En fin, una magnífica adición al fondo editorial de Desperta Ferro. Ahora, tras leerlo y recrearme en la genial exposición de los hechos por parte de Wilson, solo queda esperar al segundo volumen, previsto para mayo.

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Autor: Peter H. Wilson. Título: La Guerra de los Treinta Años, volumen I. Una tragedia europea, 1618-1630. Editorial: Desperta Ferro. Venta: Amazon

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