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Luis Zueco: «Conocer el pasado es la única manera de imaginar el futuro»

Luis Zueco: «Conocer el pasado es la única manera de imaginar el futuro»

El escritor Luis Zueco cree, al hilo de su nuevo «thriller» histórico El tablero de la reina, que en el ajedrez “lo importante no es el presente, sino lo que va a suceder dentro de tres, cuatro o cinco movimientos”, un símil con la realidad al sostener la idea de que “conocer el pasado es la única manera de imaginar el futuro y tener un poco de luz en el presente”.

En una entrevista con EFE, el autor zaragozano narra en su nueva novela el ascenso al poder de Isabel la Católica y se pregunta “cómo es posible que un juego con más de 1.500 años esté más de moda que nunca”.

Asegura que en este deporte, “el único juego noble”, “no tiene sentido la diferenciación de sexos y hay una convivencia de las religiones”.

—En su novela El tablero de la reina dice que para conquistar la corona hay que cambiar las reglas del juego. ¿Por qué lo considera así?

"El ajedrez fue fundamental también en la Guerra Fría, sirvió de enfrentamiento entre soviéticos y norteamericanos a lo largo de la historia"

—El contexto de la novela está ambientado en el ascenso al trono de Isabel la Católica. Sin embargo, ella no debería haber sido la reina. Nada estaba a su favor y se tuvieron que cambiar las reglas para ello. El ajedrez, en definitiva, es un poco el hilo conductor de este periodo histórico. Cuando escribo una novela yo siempre parto de una idea y no de una época o personaje. Entonces, en este caso, de lo que quería hablar era de la importancia de jugar al ajedrez, que está más de moda que nunca. En cambio, es un juego con más de 1.500 años. Fue fundamental también en la Guerra Fría, sirvió de enfrentamiento entre soviéticos y norteamericanos a lo largo de la historia.

—Como dice, el ajedrez es el eje principal con una mujer como la figura más poderosa…

—Es un poco la clave de la novela. La segunda pregunta que me hago es cómo un juego medieval no ha cambiado desde el siglo XV. Una sociedad medieval y una feudal, y una sociedad donde el papel de la mujer es secundario… ¿Cómo es posible que la figura más importante del juego sea una mujer? Si te paras a pensarlo no tiene sentido y no tiene por qué ser algo realmente trascendental lo que lo motive y cambie la historia.

—¿Qué similitudes hay entre un buen rey y buen jugador del ajedrez?

"Isabel está rodeada de una serie de personajes que le incitan a dar un paso adelante en un momento dado y ella no lo da porque está pensando en el futuro"

—Hago mucho hincapié en que realmente en el ajedrez lo importante no es el presente, sino lo que va a suceder dentro de tres, cuatro o cinco movimientos. Y creo que eso es clave también en la vida hoy en día, en la vida personal, en los negocios y en la política. Juegas siempre con el futuro. Isabel está rodeada de una serie de personajes que le incitan a dar un paso adelante en un momento dado y ella no lo da porque está pensando en el futuro. Las similitudes con el ajedrez sirven para entender la sociedad de la época y la política. Realmente es el único juego noble porque yo, si juego contra ti y me ganas, me has ganado. No ha habido suerte, ni un tiro al palo como en el fútbol ni un problema de árbitros. Además es el deporte donde no tiene sentido la diferenciación de sexos y tiene la clave de convivencia de las religiones.

—Si Isabel fuera una jugada maestra de ajedrez… ¿Cuál sería?

—Isabel sería una jugada muy agresiva. Siempre guardaría algún movimiento bajo la manga. Yo creo que le gustaría mucho el ajedrez hoy en día porque ya era una gran jugadora. Jugar rápido, discutir y disfrutarlo le motivaría mucho.

— Al final, está basada en hechos reales, pero… ¿Cómo ha creado la parte novelesca de la reina?

—El peso de la novela en verdad no lo lleva Isabel, sino dos personajes de ficción: Gadea y Ruy. Y esto es precisamente por eso, porque es muy difícil imaginar cómo pensaría y actuaría una reina medieval. Yo prefiero que sea un personaje secundario y que tengamos que deducir sus motivaciones y pensamientos a través de otros personajes que son de ficción.

—¿Cuáles son los pasos a seguir para tratar temas tan importantes en la historia y que no parezca solo un libro teórico?

—La clave está en centrarse en la trama del ajedrez. Hay que buscar una cronología e investigar la época que mejor queda con ello. Hay que documentarse muy bien, además, para ser flexible y crear personajes de ficción verosímiles. Creo que es importante tener un dominio del tiempo histórico y que la ficción quede perfectamente en esa misma época. No es ninguna clase de historia ni pretende serlo, lo importante al final son las aventuras, el misterio y la trama.

—¿Qué ha descubierto sobre esta época una vez que ha escrito el libro?

"Isabel sabe cómo hay que mover las piezas y espera el momento adecuado para hacerlo"

—Es importante querer viajar a los escenarios de la novela, a esa época y con esos personajes. Yo me esfuerzo mucho en que el lector se quede prendado de los escenarios y luego los visite. Me ha sorprendido el ascenso al poder de Isabel y hay que tener en cuenta, en todo momento, que ella no es la heredera. Isabel se tiene que ir a Brasil y los hombres la intentan casar en repetidas ocasiones. Ella, sin embargo, consigue rechazar esos matrimonios y decide casarse con quien quiera. Eso es realmente algo muy revolucionario en la época, que una mujer y una princesa consiga casarse con quien quiera y le interesa. Isabel sabe cómo hay que mover las piezas y espera el momento adecuado para hacerlo.

—Escribiendo novela histórica no deja de mirar al pasado, pero… ¿Sirve para conocer el presente y el futuro?

—La historia es muy importante hoy en día para muchas cosas, tanto para la política como para la economía. Conocer el pasado es la única manera de imaginar el futuro y tener un poco de luz en el presente. Conocer nuestro pasado es fundamental porque nos da pistas de cómo puede ser el futuro en el que solo hay oscuridad.

—¿Y qué parte de la historia le gustaría tratar en su próxima novela?

—Ahora por ejemplo me estoy documentando mucho para una novela de inicios del siglo XX, pero no sé si será la próxima. A veces se cruza otra idea y parece mejor y decides cambiar. Pero hoy en día parece que esa sería la época en la que centrar mis próximas ideas.

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