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María Zambrano, de Juana Castro

No es tarea fácil presentar a un público de jóvenes adolescentes el pensamiento de una de las más grandes filósofas del siglo XX. Juana Castro lo logra con éxito en este María Zambrano de delicada hechura intelectual, en el que cada página está cuidadosamente concebida para que continuemos el camino propuesto. Un objeto bello, a la manera del pensamiento de María Zambrano, donde es importante comprender –y disfrutar– la importancia de la forma para acercarnos a la profundidad del fondo que alberga. En la biografía publicada por la editorial Sabina –que sigue un estilo personal admirable– la edición bilingüe (estupenda traducción de Laura Pletsch Rivera) dialoga con las imágenes de Mariana Laín (no me resisto a señalar ese “gato fumador subido a un libro” de la página 73). Tertulia de mujeres, para que vivamos, en la experiencia lectora, el contexto.

En tareas semejantes, suele simplificarse el pensamiento sustituyendo lo que formaría parte del mismo por datos biográficos; al final, quizás podemos aprender acerca del discurrir vital de una autora o de un autor pero seríamos incapaces de explicar la importancia y aporte de su teoría filosófica. En este libro ocurre lo contrario, otro mérito más a añadir: la biografía de María Zambrano va señalando los símbolos que conforman ese archipiélago de ideas unidas, esa constelación que acerca, con la racionalidad tanto como con la intuición, a la razón poética (importante que se señale a María Zambrano como brillante fundamento de lo que hoy llamamos “inteligencia emocional”).

"Son obvias las causas por las que, todavía, se teme decir que María Zambrano es María Zambrano porque no renuncia a ser mujer."

Muy oportuno, entonces, comenzar por el exilio, puesto que la filósofa habló de él como su única patria, y “en esa patria” desarrolló su obra. Ese hecho crucial permite a Juana Castro recorrer antecedentes del mismo, en un ejercicio de memoria, de nuevo muy zambraniano. Y que esa memoria sustentadora sea, a la vez, raíz de una manera de enfrentarse al mundo en la que afloren conceptos-experiencias, ideas-acciones como “piedad”, “amor”, “aurora”, “entraña” u “orden musical”. Ramas de organismo vivo y fértil que se corresponden con distintos senderos para llegar a ese “claro del bosque” donde encontrarse con María Zambrano. Y con lo que significó protagonizar esa generación de mujeres valientes, arriesgadas y “sinsombrero” que ayudaban a otras mujeres a serlo; de ser una de aquellas modernas cosmopolitas, europeístas en la más culta y democratizadora tradición, que inauguraban mundo, derecho al voto y universidad, a la vez que se apropiaban, con espíritu de tejedoras de convivencia respetuosa, “habitaciones” para desarrollar espacios de lo común, creatividad y compromiso con los sueños y el tiempo.

Por eso, si tuviera que destacar territorios que Juana Castro ilumina con las mejores palabras, verdadero homenaje a quien dijera que se escribe aquello que no puede ser dicho con la voz por ser demasiado verdad, me detendría en lo que, en el título de uno de los capítulos, llama “la medida femenina”. Son obvias las causas por las que, todavía, se teme decir que María Zambrano es María Zambrano porque no renuncia a ser mujer, porque María Zambrano es mujer: “Nunca diremos que la mujer tenga que igualarse al hombre; en ocasiones sería al revés”, dice la propia Zambrano. Porque ha hecho, precisamente, una reflexión profunda de lo que “mujer” abarca como construcción social,  y lo que “mujer” tiene todavía que entregar  cuando no se aceptan ni esas construcciones, siempre frustrantes, ni esas exigencias, siempre violentas y humillantes porque no son deseadas ni sentidas. Hoy que se hace más necesario que nunca ser verdaderas militantes de metodologías académicas, sociales, políticas, “del respeto”, María Zambrano es un faro porque fue un barco que no temió a las tormentas ni se dejó seducir por cantos espurios. Y es una maestra porque fue pionera de nuestra libertad pagando el precio que “la historia sacrificial” (también es un término de su pensamiento) exige para perpetuarse en el poder.

Esto hay que contárselo a los y las jóvenes adolescentes, para que la banalidad no entierre lo que nos hace personas. Esto se lo cuenta así, con amor y pedagogía, Juana Castro. Para hacerlo bien, hay que haber leído mucho a María Zambrano. Leído y escuchado con atención. 

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Autor: Juana Castro. Título: María Zambrano. Editorial: Sabina editorial. Edición: Papel